Universitarias Ante crisis de salud mental en la comunidad universitaria

UCR: Vicerrectorías de Vida Estudiantil y Docencia apostarán por trabajo colaborativo para atender crisis de salud mental

Autoridades universitarias coinciden en que foros y capacitaciones a unidades académicas son necesarias para conseguir un mejor entorno de enseñanza virtual, tanto para docentes como para la comunidad estudiantil.

La coordinación efectiva entre vicerrectorías y oficinas universitarias será clave para atender la crisis de salud mental que enfrenta la Universidad de Costa Rica (UCR) a causa de la modalidad virtual a la que ha obligado la pandemia de la COVID-19, coinciden autoridades de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil (ViVE) y de la Vicerrectoría de Docencia (VD).

Al respecto, el vicerrector de Docencia, José Ángel Vargas, expresó a UNIVERSIDAD que se encuentra a la espera de una estrategia institucional para abordar la crisis de salud mental a través de un equipo de trabajo coordinado entre las distintas instancias universitarias:

“Esperamos tener una estrategia institucional, tal y como lo pidió el Consejo Universitario a la Administración; un trabajo colaborativo entre las vicerrectorías, de manera que integralmente podamos responder mejor a una universidad más saludable, que está efectivamente muy golpeada por el tema de la pandemia, de la virtualidad”.

“Necesitamos más humanismo en la Universidad, que haya una pedagogía más humanista, y una mejor relación entre docentes y estudiantes”, José Ángel Vargas, vicerrector de Docencia.

Por su parte, la vicerrectora de Vida Estudiantil, María José Cascante, expresó que días atrás le manifestó al rector de la UCR, Gustavo Gutiérrez, la importancia de que esta estrategia fuera coordinada por todas las vicerrectorías, pues hay temas que les competen e impactan sobre la salud mental.

“Si se mantenía una ruta que era hacia la que la Universidad estaba transitando, donde el tema de salud mental solamente le competía a ViVE, pues claramente era intentar solucionar un problema muy grande desde la vicerrectoría más pequeña y más bien iba a continuarse acumulando un problema que ya históricamente se ha denunciado como desatendido”, señaló la vicerrectora, quien destacó que hubo una buena recepción del tema por parte de Rectoría.

Para Cascante, una de las problemáticas es la capacidad institucional que existe “desde antes de la llegada de nosotros a la Administración”; pues, a pesar de que hay profesionales en psicología, trabajo social, orientación, entre otros, la UCR tiene alrededor de 50.000 estudiantes, por lo que todo lo anterior “para la demanda puede volverse poco”.

Ambas autoridades universitarias explicaron a este semanario las acciones que tienen proyectadas para atender la crisis de salud mental, entre las que destacan capacitaciones y una “semana de la desconexión tecnológica”.

ViVE: Herramientas de salud integral

La vicerrectora de ViVE explicó que, entre las acciones concretas que realizarán para abordar la problemática se encuentra la realización de un kit de herramientas para la salud integral, que podrá ser entregado de manera virtual a las unidades académicas:

“Es una cajita de herramientas que se pueda dar a las unidades académicas, al personal y también a los colectivos estudiantiles. Esta campaña las estamos trabajando la ViVE, la Oficina de Bienestar y Salud (OBS), la oficina de Orientación, la Federación de Estudiantes de la UCR (Feucr) y la Oficina de Divulgación e Información (ODI), porque también la Feucr tiene sus propias herramientas, entonces la idea es integrar absolutamente todo y trabajar con el movimiento estudiantil”.

Cascante explicó que se está planteando una página web donde se pueda encontrar con claridad toda la información necesaria para acceder a los servicios de la ViVE, con una guía clara, charlas y rutas, en donde “todo esté muy claro y sea una línea conjunta entre las diferentes oficinas para que no trabajen de manera aislada”.

Además de esto, la vicerrectora explicó que se continuará dando servicios de apoyo del fondo solidario, que permiten que estudiantes becados puedan acceder a sus necesidades de forma más expedita y se mantendrá a disposición de cualquier unidad académica o colectivo estudiantil que les convoque en caso de acompañamiento.

Cascante expresó que, por el momento, no tienen información de si se va a continuar dando el apoyo por conectividad en el segundo semestre: “No nos han indicado cuáles van a ser las rutas con respecto al apoyo especial por conectividad. Hicimos la consulta, pero yo sé que ellos están haciendo los estudios presupuestarios”.

La jerarca universitaria indicó que constantemente alerta sobre la necesidad de que este tema sea prioritario para la institución: “Yo sé que la Universidad a veces se mueve a un ritmo muy lento en la respuesta porque es una institucionalidad muy alta y no podemos saltarnos de nuestra normativa, ni nuestros presupuestos, pero yo creo que la Rectoría es muy clara en fortalecer la ViVE y sus oficinas”.

Igualmente, reiteró su confianza en que el próximo año la situación mejore:

“Ya cuando tengamos más posibilidades en el otro año, porque este año el presupuesto se hereda de la administración anterior, yo estoy segura de que va a haber un fortalecimiento mayor a la VIVE que nos va a permitir realizar un trabajo más adecuado para la población estudiantil”, aseveró.

Equilibrio de carga académica, presencialidad cuidadosa y “semana de desconexión”

Por su parte, el vicerrector de Docencia explicó que las estrategias de esta instancia pasan por mejorar las condiciones de la virtualidad, tanto para docentes como estudiantes, a través de una serie de acciones que conduzcan a un ciclo lectivo equilibrado y razonable.

En esta línea, Vargas aseguró que se recomendará que los docentes no excedan la cantidad de horas semanales establecidas por cada crédito, de forma que haya una asignación de actividades proporcionada y dosificada entre lecciones virtuales, lecturas, y otras tareas.

“Vamos a recomendar, en el proceso de matrícula, que pongan atención en cargas académicas que podrían resultar excesivas para los estudiantes, pensando en todo el proceso que implica el ciclo lectivo”, indicó.

Otra de las estrategias es la “semana de desconexión tecnológica”, que busca que los estudiantes descansen de las actividades virtuales, manteniendo las responsabilidades, pero con más espacios de recreación para evitar la “fatiga digital”, comentó el vicerrector de Docencia, quien señaló setiembre y octubre como los meses en los que podría programarse este espacio.

Igualmente, esta semana no sería una estrategia aislada, pues se acompañaría de otros esfuerzos que buscan, precisamente, luchar contra la problemática que se ha venido dando desde el comienzo de la pandemia.

“La semana de desconexión tecnológica es solamente un paso más, pero desde un principio estamos recomendando al personal docente que tengan pendiente ese equilibrio en la carga académica del estudiante y también la reflexión y uso de metodologías creativas, innovadoras, diferentes, que favorezcan el proceso de aprendizaje”, acotó el académico.

Otra acción sería el regreso “cuidadoso” a la presencialidad, pues según el vicerrector ya existe una oferta de alrededor de 600 cursos presenciales para el II ciclo, ya que “la presencialidad también favorece en mucho la salud mental”.

Vargas explicó que también los docentes se han visto afectados ya que la virtualidad ha invadido y alterado espacios de su vida familiar o privada, con lo cual estos necesitan acompañamiento “para poder seguir adelante de una manera con un trabajo que no les cargue demasiado su salud”.

Para solventar esto se han planteado actividades como capacitaciones, foros y charlas: “Queremos trabajar con un foro sobre retos de la virtualidad con esa perspectiva de una pedagogía humanista”, dijo Vargas.

“Repensar el modelo institucional, lo que ha traído la pandemia y la virtualidad, es todavía un tema que debe ser abordado con un criterio más científico y riguroso, que nos permita consolidar los avances que hemos ido logrando al respecto”, concluyó el vicerrector.


Estudiante de Ciencias Políticas: Uno se desconectaba de la U y ahora todo está en el mismo espacio

Para Tatiana Salas, estudiante de Ciencias Políticas, la pandemia ha sido un proceso desafiante, pues, en un abrir y cerrar de ojos, se vio forzada a dejar atrás el mundo académico al que se había acostumbrado, en donde cada día veía a sus compañeros, profesores y disfrutaba de las actividades y el ambiente universitario.

“El hecho de que fue un golpe así tan fuerte. donde prácticamente de la noche a la mañana, empezó todo lo de la pandemia y tuvimos que quedarnos en la casa, creo que fue retador”, comenta la alumna, recordando aquel mes de marzo de 2020, cuando todo comenzó.

Al mismo tiempo que se vio obligada a abandonar la presencialidad, la estudiante comenta que otro duelo se le presentó, ya que las responsabilidades invadieron su lugar de descanso:

“Se vuelve frustrante porque uno tenía una mentalidad de que uno salía de la casa o donde uno viviera, iba a estudiar, dejaba las cosas en la universidad y, cuando regresaba a la casa, era como para descansar, como que uno se desconectaba de eso y ya no, ahora se vuelve todo dentro del mismo espacio”, medita Salas.

Incluso, la estudiante expresa que la virtualidad ha sembrado dudas sobre su vocación profesional, ya que no ha tenido la oportunidad de descubrir muchas cosas que esperaba a lo largo de su trayecto académico:

“Como estamos tan encerrados y no hemos tenido la oportunidad de explorar más cosas, como la universidad, entonces se vuelve complicado porque uno como que entra en esa duda”.

A pesar de todo, la joven aprendiz expresa su agradecimiento a la Universidad de Costa Rica, pues le enviaron una tableta para ayudarle con las clases virtuales, aunque señala que, si bien hay docentes de gran calidad, otros “no son tan empáticos con la situación, entonces quieren llevar el ritmo que llevaban antes cuando uno iba presencial, pero ya de manera virtual hay muchas cosas que no logran acoplar”.


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