Universitarias

UCR proyecta una disminución del 45% en sus ingresos propios para el 2021

El presupuesto 2021 contempla una reducción de ¢33 mil millones en fondos corrientes lo que ocasionó recortes generalizados. Solamente las becas estudiantiles y los seguros se mantienen intactos.

La Universidad de Costa Rica realizó ajustes severos en las partidas presupuestarias del próximo por una reducción generalizada en sus ingresos a causa del impacto de la pandemia en las diferentes formas de financiamiento que tiene la institución.

El presupuesto contempla una disminución del 7,5% (¢22 mil millones) en los ingresos por el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y una reducción del 45,7% (¢11 mil millones) en los ingresos propios, en comparación con el presupuesto del año anterior.

Según el dictamen emitido por el Consejo Universitario de la UCR, la disminución de los ingresos propios responde a los pocos intereses generados por las inversiones financieras y a que la institución ya no cuenta con superávit libre.

“En cuanto al vínculo externo podemos suponer que muchos de los servicios de vinculación remunerada que tenía la universidad también se han visto afectados”, agregó Carlos Méndez, representante de Agroalimentarias en el Consejo Universitario.

Entre las consecuencias está que para el 2021 la institución no contempla aumento salarial, no hay recursos asignados en proyectos específicos de mantenimiento y no se asignan la totalidad de recursos proyectados a las prestaciones legales.

Recortes presupuestarios en el presupuesto 2021
-20% Tiempos extraordinarios
-68% Viáticos y transportes al exterior
-50% Cobertura a nuevas becas al exterior
-20% Combustibles
-50% Proyectos institucionales
-50% Apoyo a Vicerrectorías

La composición del presupuesto 2021 es de un 87% por los ingresos del FEES, un 4% por rentas propias y un 8% por los superávits comprometidos y el superávit por proyectos de inversión.

Todas las Unidades Académicas que no sean afectadas por los anteriores recortes verán reducidas sus partidas de gastos corrientes en un 14%, con excepción de las becas que se mantienen intactas.

Recorte en el equipamiento científico

Una de las partidas más afectadas es la de Programa de Renovación de Equipo Científico y

Tecnológico (Prect), que previo a este presupuesto recibía un 4% del FEES y este año le fue otorgado un 0,48%.

“Normalmente ese 4% representa alrededor de ¢10-11 mil millones, la asignación del próximo año va a ser mínima, casi que cero”, mencionó Méndez.

Según Méndez, esto significa que, por ejemplo, si una refrigeradora para almacenamiento en grados bajo cero se dañara por fluctuación energética no se podría reponer y eso podría ocasionar la “pérdida de materiales de investigación importantes”.

Carolina Calderón, jefa de la Oficina de Planificación Financiera (Oplau), dijo que uno de los criterios considerados por la administración para realizar los recortes fue el comportamiento histórico de las partidas, en el caso del equipo científico, y la afectación de la pandemia, en cuando viáticos, combustible y becas al exterior.

“El equipamiento se vio considerablemente afectado y el criterio de la universidad fue la fuerte inversión que ha tenido en años anteriores, y la posibilidad de que en el segundo semestre se pueda atender o solventar”, explicó Calderón.

El vicerrector de Administración, Jose Francisco Aguilar, dijo que es importante tomar en cuenta que el presupuesto aprobado no incluye un 5% del FEES, que se pospuso para ser negociado el próximo año. El segundo semestre 2021 las autoridades esperan coordinar la entrega.

Por esta razón, varias partidas en el presupuesto 2021 contempla la posibilidad de solventar faltantes presupuestarios el próximo año. Oplau no contempla ningún otro evento que pueda afectar de forma importante el presupuesto durante el 2021.

“Yo creo que lo ideal es que las unidades hagan un monitoreo constante de la situación presupuestaria de la institución, porque en caso de que no sucediera (la transferencia de los fondos del FEES faltantes en el segundo semestre 2021) tendríamos que coordinar los pagos urgentes con fondos propios, por ejemplo el pago de los servicios públicos”, dijo Calderón.

Cerca de romper la relación 80-20

En los años noventas el Consejo Universitario de la UCR determinó que una muestra del sano equilibrio en las finanzas de la Universidad era mantener una relación 80-20 entre la masa salarial y el resto de partidas generales.

Para el presupuesto 2021 esa relación llegó al límite con un 79,30% en salarios y un 20,70% en el resto de partidas. En comparación, el año pasado la relación era 75,29% en masa salarial y un 24,71% en el resto de las partidas.

Este cambio se dio a pesar de que desde el año pasado la UCR no abre plazas nuevas como medida de contención de gasto y que para el próximo año la institución no realizará aumentos salariales por concepto de costo de vida y tampoco se incluyen recursos para el pago del escalafón administrativo.

Méndez asegura que el cambio en la relación porcentual responde a los recortes en gastos de operación, y no al aumento de la masa salarial.

“La próxima administración tiene que manejar con sumo cuidado esa línea de equilibrio que ahora es muy delgada”, advirtió Méndez, quién asegura es una política que se debe contemplar en todos los presupuestos anuales.

Por ejemplo, puede que suceda que la Universidad deba hacer un pago retroactivo del escalafón, explicó Méndez con respecto a la masa salarial.

“¿De dónde pagar los fondos para pagar el escalafón? Son ¢570 millones, que puede no representar un gran monto en términos totales, pero a mÍ me preocupa las consecuencias de una mayor reducción de las partidas operativas en la docencia, investigación y acción social”, agregó Méndez.

Calderón y Aguilar, por su parte, dijeron que este es un parámetro sobre el balance de inversión de la Universidad pero que no es obligatorio cumplirlo.

“De no haber sufrido los efectos de la pandemia la Universidad hubiera mantenido la proporción de las partidas”, dijo Calderón.

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