Universitarias

UCR apunta a la autoevaluación de las carreras

Como resultado la institución tiene a la fecha 58 acreditaciones o reacreditaciones y seis procesos en marcha.

Las acreditaciones son una excelente carta de presentación para las personas graduadas. Es un reconocimiento público al estándar de calidad de las Unidades Académicas  y para la universidad es un parámetro de comparación, pero para conseguirlo debe activarse una maquinaria académica: docentes, administrativos, estudiantes y autoridades.

Para el 2021, la Universidad de Costa Rica es la institución de educación superior con más carreras acreditadas a nivel nacional. El papel de la Vicerrectoría de Docencia es crucial, porque debe “apoyar de manera pertinente los procesos mediante la asesoría que ofrece el Centro de Evaluación Académica (CEA), con novedosos enfoques curriculares para dar respuesta a las distintas demandas del contexto, así como atendiendo otros aspectos logísticos de diversa índole.

Las actividades contaron con la participación de estudiantes, docentes, personal administrativo y población graduada. (Foto: Jairo Guadamuz Villalobos).

Este apoyo se enmarca claramente en un compromiso con la excelencia académica y la misión transformadora y humanista de nuestra alma máter”, explica el Dr. José Angel Vargas Vargas, vicerrector.

La Dra. Gabriela Valverde Soto, directora del CEA insiste, antes que nada, en que lo importante de la autoevaluación con fines de acreditación es “esa reflexión, esta mirada introspectiva, conocer el impacto que tiene la carrera a nivel nacional e internacional, identificar áreas de mejora para tomar decisiones orientadas. Es un ejercicio de análisis continuo que, por supuesto, deriva en reconocimientos.”

En este momento el CEA afila sus procedimientos, transformándolos en muchos aspectos a la virtualidad. Por ejemplo, se desarrollaron entornos virtuales de la mano con la Unidad de Apoyo a la Docencia Mediada con Tecnologías de la Información y la Comunicación (Metics). Estos espacios en línea han permitido acelerar, simplificar y dar seguimiento a los procesos con las Unidades Académicas. Se han convertido en una herramienta de autogestión, con foros para solventar dudas de manera expedita, con materiales, tutoriales, vídeos e instrumentos, con procesos e hitos calendarizados y con un documento que integra las diferentes versiones.

Por su parte, las Escuelas, Facultades y Sedes están cada vez más inclinadas hacia la certificación con agencias internacionales, ya que esto les permite mayor movilidad a sus estudiantes, por citar una ventaja. Además, viene creciendo el interés en acreditarse con múltiples organismos o con otros más especializados, con modelos enfocados en sus planes de estudios.

Las Sedes Regionales tienen actualmente 19 carreras acreditadas o reacreditadas con agencias como el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) o la Agencia Canadiense de Acreditación de Programas en Ingenería (CEAB por sus siglas en inglés).

Escenario con múltiples actores

La Dra. Magda Sandí Sandí participó del proceso de autoevaluación con miras a la reacreditación de las cuatro carreras que imparte la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información, primero como directora de esta Unidad Académica y ahora como decana de la Facultad de Educación. Esto le muestra un panorama amplio sobre cuáles son los elementos de éxito. En sus palabras “no importa en qué posición uno se encuentre, son procesos de una organización, son esfuerzos colectivos”.

Ahora, desde el Decanato, ella debe articular sinergias, esfuerzos, provocar cambios estratégicos ya que “todos estamos en torno al mejoramiento de la calidad de la enseñanza, queremos mallas curriculares innovadoras que sean pertinentes al contexto país, regional o internacional”. Esto le brinda mayores oportunidades a los estudiantes para competir con otras universidades al momento en que se quieren incorporar al mercado laboral.

Precisamente, ese enlace y retroalimentación con el sector empleador es trascendental, ellos se ven beneficiados con las mejoras y modificaciones que se realicen a las carreras. Esta conexión puede ser constante y cercana, como es el caso de la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información y la Biblioteca Nacional de Costa Rica.

“Mantenemos una estrecha relación de coordinación con la Escuela, desarrollando acciones conjuntas y recientemente nos hemos reunido con el nuevo director y subdirector para potenciar el trabajo colaborativo mediante proyectos, actividades, trabajos de graduación”, afirma la directora de la Biblioteca Nacional, la máster Laura Rodríguez Amador.

El estudiantado por su lado puede “tener la experiencia práctica en una biblioteca con una diversidad de servicios, gestión cultural, proyectos, investigación, aplicando la optimización e innovación para la mejora continua de los servicios  a una diversidad de públicos”, agregó Rodríguez.

Inversión para el futuro

En mayo del 2020 una Comisión Especial de la Asamblea Legislativa, por medio de un dictamen de mayoría, solicitó a las universidades públicas la acreditación de una serie de carreras específicas en dos fases, unas para el 2025 y otras para el 2032. Bajo este escenario, la Universidad de Costa Rica tendría que acreditar cerca de 40 carreras en distintas sedes y recintos.

Sin embargo, todo esto implica una gran inversión. Determinar el costo de las acreditaciones es complejo, ya que debe considerarse el recurso humano, gastos materiales para las actividades tanto de la Unidad Académica involucrada, del mismo CEA y de otras instancias que deban apoyar. Asimismo, se deben contemplar los pagos a las agencias acreditadoras y los costos asociados a la visita de pares (especialistas, normalmente extranjeros, que verifican lo expuesto en los informes finales de las carreras).

Para Escuelas como Bibliotecología y Ciencias de la Información, por ejemplo, significa acceso a bases de datos internacionales, equipo de computación, licencias, capacitación y actualización de su personal, docentes con grado de doctorado, mejoramiento de sus instalaciones, entre muchos otros rubros.

“En estos procesos no hay grandes ni pequeños, ni hay separación de las Ciencias Sociales y las ciencias duras, es una sola Universidad que le está apostando a la calidad de la formación y su cometido con los mejores profesionales, con una visión humanista”, enfatizó la Dra. Magda Sandí Sandí.

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