Universitarias 67% de alumnos realizan oficios domésticos no remunerados

Seis de cada diez estudiantes de universidades públicas dedican tiempo a tareas domésticas aparte de sus labores académicas

Según el estudio de Conare del Perfil de Caracterización Estudiantil Universitario, las personas estudiantes dedican en promedio 11 horas a la semana en tareas de limpieza, cocina, lavado, planchado, cuidado de personas, entre otras, más allá del tiempo que destinan a sus tareas académicas.

Un 66,9% de alumnos de universidades estatales utiliza tiempo para realizar labores domésticas tales como limpiar, planchar, cocinar, lavar, cuidar personas o familiares, y otras tareas hogareñas no remuneradas, sino que se realizan en beneficio de su propio hogar.

Dichos oficios influyen directamente en el tiempo de los estudiantes matriculados en la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA), el Tecnológico de Costa Rica (TEC), Universidad Estatal a Distancia (UNED) y la Universidad Técnica Nacional (UTN). En promedio, cada estudiante dedica 11 horas semanales a ejecutar estas tareas, aparte del tiempo que dispone para realizar sus trabajos académicos.

Estos datos los arroja el Estudio de Caracterización de la Población Estudiantil Universitaria Estatal del 2022 realizado por el Consejo Nacional de Rectores (Conare). A partir de una encuesta por muestreo, se analizaron las características académicas, sociodemográficas y laborales de la población estudiantil matriculada en las cinco universidades estatales del país.

De acuerdo con Olman Madrigal, jefe de la División de Planificación Interuniversitaria de Conare, para agregar las preguntas que dieron lugar a los datos mostrados, se conformó un equipo donde participaron representantes de todas las universidades y se buscaban asuntos que fueron de interés para las oficinas de Vida Estudiantil de cada universidad. Uno de ellos era conocer en qué ocupan el tiempo las personas estudiantes en actividades diferentes a la realización de trabajos académicos.

“Son preguntas que a las partes de Vida Estudiantil les interesa realizar para ver en qué o a qué están dedicando el tiempo que no es de estudio, necesariamente, a qué otras labores las dedican”, resaltó Madrigal.

El funcionario de Conare asegura que los datos no deben verse como una generalidad absoluta, sino que deben analizar de acuerdo con las características de cada universidad particularmente.

“En las universidades no solo hay estudiantes jóvenes, son respuestas de todo el sistema. Tenemos universidades donde hay más estudiantes mayores, por ejemplo, en la UNED y en la UTN, donde hay una población representativamente de mayor edad que también tiene que asumir funciones en sus hogares. Además, también hay estudiantes que por su condición se desplazan, tienen un desarraigo de su lugar de origen y que eventualmente tienen que estar en un apartamento y tienen que hacer todas esas labores. Entonces no es solo estudiar, sino que también tienen que atender el lugar o el espacio donde habitan”, explicó el investigador.

Con respecto al dato de 11 horas promedio que dedican las personas estudiantes a efectuar estas labores domésticas, las personas participantes en el estudio también mencionan que el dato también debe analizarse caso por caso, porque varía de acuerdo con las características de cada recinto universitario.

“Es importante entender que, al ser un promedio, tenemos extremos. Puede haber personas que solamente dediquen 2 horas u otras que sí le dedican 11 horas completas y por el tipo de población que tenemos, es como esa mezcla. Tenemos la población de la UCR que es bastante joven, que tal vez no dedica tanto tiempo a esto, pero tenemos poblaciones como la UNED, en donde la mayoría de personas sí tienen familias y tienen que dedicar tiempo a ese tipo de actividades”, reseñó Katherine Sandí, investigadora de la División de Planificación Interuniversitaria de Conare.

Para el economista Leiner Vargas, el hecho de que los estudiantes universitarios tengan que dedicar varias horas a la semana a ejecutar tareas domésticas demuestra una desigualdad existente entre quienes dedican su mayor parte del tiempo únicamente a estudiar. En especial quienes están obligados a llevar el bloque completo de cursos y que deben dedicar más de diez horas de estudio para poder tener el rendimiento que se espera de ellos.

“De tal manera que, pues, obviamente, todo obstáculo a esa condición de estudiante de tiempo completo es una aventura y al mismo tiempo una frontera a romper, porque muchos estudiantes trabajan en sus hogares en diferentes formas, sobre todo cuando se atienden una serie de labores extraordinarias en su hogar. Y me parece que eso es una desventaja versus aquellos estudiantes que tienen una condición de ingreso que les permite dedicarse de manera completa y óptima a la actividad del estudio”, resaltó el investigador del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe).

Alexandra Bula, estudiante de Ciencias Políticas de la UCR, dedica 6 horas diarias (42 horas semanales) aproximadamente, a tareas domésticas y de cuido de su hijo Lucca de 6 años. Estas actividades incluyen la preparación de los alimentos, alistarlo para que vaya a la escuela y otros aspectos relacionados con la atención de él. Todo ello termina influyendo en su vida académica.

“Con el tema del tiempo y la concentración, no puedo entregarme con tanta energía como quisiera, por ejemplo, a leer o preparar trabajos de manera un poco más rigurosa como a mí me gustaría”, señala la alumna. Ella asegura que el Centro de Asesoría Estudiantil (CASE) de la Facultad de Ciencias Sociales le está ayudando con consejos y estrategias para la organización del tiempo.

María Irías, bachiller en Administración de Oficinas y estudiante de Educación Comercial de la UNA, asegura que dedica, al menos, dos días a la semana para lavar y limpiar.

“Vivo sola y necesito atender mis necesidades tales como cocinar, lavar, limpiar y acomodar. Trato de distribuir las tareas durante los días de la semana, de modo que me dé tiempo para todo, priorizando mis actividades académicas”, añadió la estudiante.

Los estudios de Caracterización Universitaria realizados por Conare se efectúan cada tres años. La primera edición de esta investigación se publicó en 2019, la segunda en 2022 y la próxima está pronto a efectuarse en el 2025.

 

Suscríbase al boletín

Ir al contenido