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Ruta migratoria entre la Isla del Coco e Islas Galápagos sirve de refugio para especies en peligro de extinción

El MINAE planea extender el territorio marino protegido a aproximadamente un tercio del Pacífico costarricense.

En mayo, un grupo de 15 científicos llevó a cabo la Expedición Migravía Coco Galápagos 2021, la cual consistió en recorrer 1500 millas náuticas en aras de aprender más sobre la migración de especies entre las áreas marinas protegidas (AMP) de la Isla del Coco y las Islas Galápagos (Ecuador).

Tras 15 días de recorrido, la expedición cumplió sus cometidos principales: obtener la mayor cantidad de información para aconsejar a los gobiernos de Costa Rica y Ecuador sobre esquemas de manejo sostenible, y distinguir las medidas necesarias para la protección de las migravías.

Pero primero, ¿a qué se refieren los científicos por migravía? Mario Espinoza, miembro de la red Migramar y profesor de la Universidad de Costa Rica (UCR), lo explicó así:

“En realidad es un concepto que se tiene sobre una ruta migratoria para organismos marinos; como una especie de ´autopista submarina’. Por medio de marcaje satelital de animales marinos se ha evidenciado que en el Pacífico Tropical Oriental existen rutas que conectan islas como las del Coco, Galápagos, Malpelo (Colombia) y Coiba (Panamá)”

“Encontramos que algunas especies se agregan a estos montes submarinos con una diversidad sumamente alta, lo que nos da el indicio de que los animales no solo se están moviendo en esa ruta, sino también desarrollándose ahí por diversas razones que seguimos estudiando”, Mario Espinoza.

De esta manera, es evidente que estas “autopistas marinas” son vitales para aprender sobre el océano, al mismo tiempo que su cuidado se vuelve clave de cara a preservar la biodiversidad y combatir el cambio climático. De ahí las investigaciones que se extienden ya por más de diez años en la región conocida como Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR).

“La isla del Coco impulsa la actividad pesquera en la región y actúa como un refugio para muchas especies en peligro de extinción. Es nuestro gran tesoro y afortunadamente está protegida, al igual que otras islas en la región. Sin embargo, el espacio entre esas islas no está protegido y las especies migratorias como tiburones, delfines, ballenas o tortugas se mueven largas distancias sin noción de los límites de cada país”, agregó Espinoza.

Investigación

En un inicio, tras colocar transmisores satelitales a tiburones y tortugas de la zona, se percibieron movimientos recurrentes por parte de varias especies migratorias, lo cual marcó la ruta Coco-Galápagos como de interés científico.

Así, distintas organizaciones decidieron iniciar las expediciones hasta descubrir una serie de montes submarinos que funcionan de guía para los animales. Esta cordillera marina no emerge a la superficie —de hecho, está entre los 150 y 500 metros de profundidad—, pero resulta una señalización perfecta en medio de un océano tan amplio.

Migramar, una red de científicos de todo el continente dedicada a la investigación y conservación de especies tomó parte de la primera expedición en el CMAR, llevada a cabo en 2018 con la intención de monitorear los montes submarinos y probar por primera vez las cámaras remotas submarinas.

Dicha técnica consiste en cámaras con carnada amarradas en línea a una estructura de acero inoxidable, la cual se deja a la deriva y atrae tiburones. De tal manera, se pueden generar datos sobre la abundancia o el tamaño de estos para definir posibles problemáticas.

En palabras de Mario Espinoza, aquella expedición fue un éxito y dejó una observación importante. “Encontramos que algunas especies se agregan a estos montes submarinos con una diversidad sumamente alta, lo que nos da el indicio de que los animales no solo se están moviendo en esa ruta, sino que también se desarrollan ahí por diversas razones que seguimos estudiando”.

Además, esa primera expedición mostró los que podrían ser sitios de mayor importancia dentro de la migravía, de forma tal que se decidió a proceder nuevamente este 2021 para hacer una extensión del estudio. Marta Cambra, miembro de la expedición de este año, comentó:

“El objetivo principal era reunir datos que demuestren la importancia biológica del corredor marino entre las islas. Es una zona de mar abierto de la que tenemos pocos datos, y estos son necesarios para justificar la protección de esta migravía”.

Esta vez, el grupo investigador también utilizó la técnica de marcaje de tiburones, en la que se les colocan marcas satelitales y acústicas que permiten seguir los movimientos de estos animales, y con eso identificar las rutas migratorias que siguen.

Sobre esta última expedición, todavía se está realizando el proceso de análisis de los videos recopilados por las cámaras submarinas, aunque bien ya hubo un tiburón marcado que siguió exactamente la ruta Coco-Galápagos en ida y vuelta.

“Los montes submarinos deben de ser importantes para las especies pelágicas que viven en aguas medias o cerca de la superficie. Detectamos grupos grandes de tiburón martillo, que es algo positivo porque es una especie muy vulnerable. También vimos otras como el tiburón zorro que es difícil de observar. Esto comprueba que estos son sitios importantes”, agregó Cambra.

Trasfondo

Detrás de las expediciones hay un objetivo inmenso conocido como la meta 30×30, referente a la alianza de más de 50 países comprometidos a proteger por lo menos el 30% de ecosistemas terrestres y marinos para el año 2030.

Para cumplir su cometido, Costa Rica requiere de expediciones como la Coco Galápagos 2021 para obtener información sobre los ecosistemas oceánicos. Actualmente, solo el 2,68% de los mares nacionales están protegidos, y es necesario salvaguardar cuanto antes los hábitats naturales y a las especies en peligro de extinción.

De hecho, el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) está en proceso de aumentar el territorio marino protegido en el Parque Nacional Corcovado, el Parque Nacional Isla del Coco y el Área Marina de Manejo de Montes Submarinos, en una iniciativa que no viene exenta de contratiempos ante lo que significaría para el sector pesquero, con quienes se discute el tema actualmente.

Por su parte, Migramar comunicó que dentro de poco se publicará oficialmente el texto científico con las conclusiones sobre la expedición de 2018.

Migramar / www.migramar.org

 

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