Recurso legal pone en peligro producción de mariposas

Un recurso de inconstitucionalidad congeló la renovación de permisos a los productores de mariposas, una actividad rural principalmente de familias de bajos ingresos y escolaridad

Elsa y Mireya pertenecen a la familia Otárola Flores, compuesta por seis hermanos y sus respectivas familias. Hace 25 años estas hermanas iniciaron un emprendimiento en la finca de la familia, en San Luis de Guácimo.

“Producir mariposas es una actividad familiar que va de la mano de la conservación, en ella la mujer es la que lleva la batuta”, contó Elsa.

Costa Rica es el principal exportador de mariposas en el mundo con más de 20 mil pupas de mariposa exportadas a la semana. Esto se lo debe a una base de pequeños productores, principalmente de zona rural en el Caribe y muchas veces mujeres.

Sin embargo, la comercialización de mariposas tuvo un giro de procedimientos y reglamentos que cambió la forma en que estas familias, en su mayoría con baja escolaridad, realizaban su trabajo.

“Yo con todos los requisitos del Minae y me llegó a cerrar la municipalidad solicitando una patente, con un calvario de requisitos, que hasta el momento no he podido cumplir”, dijo Otárola.

Sergio Siles dirige la primera y más grande empresa exportadora de mariposas en el país, Suministros Entomológicos Costarricenses (Secsa), y, al igual que la productora Elsa Otárola, se encontraba en el primer Congreso costarricense de mariposarios y afines.

Siles asegura que la cantidad de requisitos que se solicitan actualmente son difíciles de cumplir por los productores, quienes no pueden pagar todos los trámites o tienen desconocimiento de cómo realizarlos.

“Los productores de mariposas son en su mayoría personas muy humildes que generan esta actividad en el patio de sus casas”.

El mismo año que la familia Otárola iniciaba con su mariposario, Marianella Montero, abogada del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), iniciaba su carrera como funcionaria pública.

“Desde que yo entré a trabajar en el Estado es el sueño de los usuarios que todo se pueda tramitar en una sola ventanilla, pero no es una respuesta que esté en manos solamente del Sinac; son decisiones que nos sobrepasan”, contó Montero.

Problemas y conflictos como el de Doña Elsa fueron discutidos por regentes, exportadores y productores durante el primer Congreso costarricense de mariposarios y afines, organizado por el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).

Las discusiones en este sector productivo iniciaron con una serie de reformas legales importantes en el 2008 y 2012 sobre la Ley de Conservación de Vida Silvestre, un marco legal con el que cuenta el país desde los setentas.

La reforma del 2012 fue la primera por iniciativa popular y lo que hizo fue modificar el artículo 14 de la ley para prevenir la cacería deportiva. Con ella se crearon algunos delitos y contravenciones relacionadas y se incluyó en el concepto de vida silvestre especies exóticas declaradas como silvestres en el país de origen.

“Con la modificación, principalmente del 2012, se da la necesidad de reformar el reglamento para poderlo adaptar a las nuevas normas”, explicó Marianella Montero, abogada del Sinac.

El reglamento entró en vigencia en agosto del 2017, pero diferentes áreas de manejo levantaron acciones legales de inconstitucionalidad, entre los que se incluyen los artículos 115 y 118 que regulan los mariposarios.

“La administración no puede renovar u otorgar permisos de funcionamiento a mariposarios porque tendría que aplicar estos artículos impugnados”, explicó Montero.

La abogada explicó que las acciones resueltas se han dado con lugar en favor del Minae y esto los mantiene optimistas con respecto a los resultados, pero que no pueden determinar cuánto más tarde el proceso, con acciones pendientes desde hace un año.

Adaptación

La ley de la vida silvestre como de dominio público le pertenece a todos los costarricenses, pero el Estado regula que su uso sea sostenible.

Para realizar esto existe la figura del regente, un biólogo u agrónomo colegiado y registrado en el Sinac que fiscaliza y genera informes de los “concesionarios” o las familias autorizadas para tener criaderos de mariposas.

Según la Ley de Vida Silvestre, el regente tiene que orientar al productor, no permitir que incurra en errores en contra del reglamento o de la ley de vida silvestre y realizar el plan de manejo para el Sinac.

Las regencias son uno de los temas pendientes de regulación. Están claras sus funciones y requisitos de idoneidad, pero no su tiempo de trabajo por mariposario o formación en mariposas.

“Necesitamos más apoyo de las universidades en la formación; es un campo laboral con poca capacitación. Se le deja mucho la idoneidad al Colegio de Biólogos y se dan muchos casos en el que el productor sabe más que el regente”, comentó Laura Alfaro, regente e investigadora del Colegio de Biólogos.

Al igual que los regentes, la adaptación al nuevo reglamento ha sido un proceso engorroso para exportadores. Sergio Siles, representante de la exportadora Secsa, asegura que algunos artículos que se redactaron en general para toda especie no aplican para las mariposas.

“Por ejemplo, para exportarlas piden nombre de los padres, lugar y fecha de nacimiento, pero las mariposas no han nacido en el momento en que se exportan porque lo que se exporta son las pupas”, explicó Siles.

Doña Elsa Otárola asegura que la solución inmediata para todos es “la unión” de los diferentes actores, muchos de los cuales se vieron por primera vez durante el congreso de mariposarios y que desean mantenerse en contacto.


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