José Antonio Cordero, director del IICE:

“El próximo Gobierno la va a tener complicada”

UNIVERSIDAD conversó con José Antonio Cordero, director del IICE-UCR sobre la actualidad y las proyecciones de la situación fiscal del país

Las negociaciones entre el Gobierno y la Asamblea Legislativa para atenuar la crisis fiscal que atraviesa el país parecen avanzar “a fuego lento”, en medio de un contexto marcado por las próximas elecciones presidenciales y los costos políticos que supondría cualquier aprobación de impuestos al cierre de esta administración (2014-2018).

En estas condiciones, parece difícil solucionar -al menos completamente- el déficit financiero que aqueja el país, de un 5,2% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2016 y que apunta a un 6,1% del PIB en este 2017, según las estimaciones del Banco Central.

Ante esta situación, José Antonio Cordero, director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (IICE-UCR), advierte un hecho muy claro: En materia fiscal “el próximo Gobierno la va a tener muy complicada”.

Para Cordero, esta situación será así principalmente porque es difícil dilucidar puntos de encuentro en un ambiente político tan segregado, especialmente si se toma en cuenta que la Asamblea Legislativa es una cuna de las más distintas posiciones, propuestas y posibles soluciones.

No obstante, para Cordero, hay dos grandes grupos principales que deberán ser tomados en cuenta por el Gobierno actual y el que asuma el poder en 2018, de forma que pueda superarse esta crisis que -al día de hoy- parece no tener arreglo.

Por un lado, el compromiso deberá guiarse a reducir el gasto público tanto como sea posible, mientras que por el otro, y de una manera más significativa, será necesario a generar nuevos recursos.

Estas dos acciones, según el economista, serán igualmente necesarias; puesto que la primera supone “una señal positiva” de control estatal y, la segunda, una necesidad para financiar al Estado.

En esta línea, el especialista explicó que si bien es cierto que es posible quejarse de la eficiencia en distintos niveles del sector público, este ofrece una gran cantidad de servicios que implican “masas salariales muy altas” y “gastos adicionales” que deben ser cubiertos de alguna manera.

“Es muy difícil no pensar que eso requiera de impuestos”, explicó.

Ante esta situación, Cordero lamentó la forma en que se ha venido actuando con el problema fiscal del país, tanto por el manejo irresponsable de gobiernos anteriores, como por la mala instrucción de esta administración, que restó importancia al desbalance financiero al inicio de su gestión.

Para Cordero, esto es especialmente reprochable porque el presidente Luis Guillermo Solís fue electo con un mandato muy fuerte (superior al millón de votos en segunda ronda), lo que habría representado un excelente capital político para plantear y aprobar las reformas necesarias en su debido momento.

“Lamentablemente al llegar, aún a sabiendas de que había un problema fiscal, el presidente -me imagino que respaldado por su equipo-  no hizo las gestiones para negociar con la Asamblea Legislativa un proyecto, lo que habría permitido atender varios elementos que ya necesitaban un nivel de acción importante”, subrayó.

“La crisis ya era evidente y, aunque aún no estaba con este nivel de crisis, ya había un problema significativo”, lamentó

Ahora, según el especialista, esta será una tarea que parece quedará pendiente para el candidato que resulte elegido este 4 de febrero, o -como parece más probable- en abril próximo, en una muy posible segunda ronda.

“Tal vez, si esto hubiera estado dentro de las prioridades del Gobierno al inicio de su gestión habría sido más fácil encontrar un ambiente con más capital político, menos desgaste y podría haber tenido una mejor respuesta de parte de la Asamblea”.

Así las cosas, Cordero señaló que el próximo gobierno deberá aprender de lo visto en esta administración, puesto que las soluciones urgen para evitar problemas más grandes, ante una posible situación de insostenibilidad financiera.

Un país que no encuentra recursos necesita endeudarse, el endeudamiento acrecienta las tasas de interés, y el crecimiento de las tasas de interés agudiza la crisis en todos los niveles posibles.

“Bailar con los dos”

Tomando esto en cuenta, para el economista Cordero será imprescindible que se preste la mayor atención posible al problema fiscal en los próximos meses, como punto central de los gobernantes actuales y próximos.

Para ello, eso sí, advirtió que estos deberán enfocarse cada vez más en la generación de acuerdos que satisfagan a la mayor cantidad de grupos posibles, puesto que no se podrá llegar a ninguna solución sin primero escuchar a todos los distintos sectores.

En esta línea, Cordero recordó que estos responden principalmente a “un grupo bastante fuerte (político y empresarial) que no respalda los impuestos y otro que pide justicia tributaria”, por lo que la mejor respuesta gubernamental sería “bailar con los dos”, tratando de “llevarlos a un punto medio”.

“Ahí aparecen entonces esos dos bloques enfrentados, y eso nunca será problema del presidente, pero es necesario que este vea cómo invierte su capital político para unir lo mejor de cada uno”.

Ante esta situación, Cordero señaló que no sabe si el gobierno actual “no ha querido o no ha podido” gestionar el acuerdo, pero que -de cualquier manera- “lo cierto es que no lo ha logrado”.

La actualidad

Para el economista del IICE, el punto más importante del que se debe partir para negociaciones en lo que resta de este cuatrienio será reconocer que “el acuerdo es verdaderamente necesario”.

Según Cordero, eso sí, lo ideal sería que se alcance algún avance “por mínimo que sea” en la generación de ingresos tributarios este año, lo que permitiría “llegar al 2018 sin pensar que el déficit tenga que ser igual de grande o mayor”.

Eso sí, reconoció que esto parece cada vez más difícil porque ningún partido o diputado querrá “comprarse ese costo político”, puesto que este tipo de medidas son total y absolutamente impopulares.

“Eso definitivamente no es bueno, pero lo entiendo”, señaló. “Aprobar impuestos tiene un costo político y yo no los culpo, aunque es cálculo político”, destacó.

Ante esta situación, recalcó que muy posiblemente “el próximo gobierno tenga que hacer un esfuerzo mayor en el área económica”, lo que implicará mayores espacios de negociación y una mayor priorización del tema fiscal.

Al respecto, también destacó que esta tarea posiblemente topará de nuevo con una Asamblea Legislativa sumamente fragmentada, algo que -nuevamente- no permitirá “unificar criterios fácilmente, dentro partidos con planteamientos ideológicos muy distintos”.

“Es parte de la democracia nuestra y del camino que ha tomado, pero el problema es que en realidad son muchos partidos, muchos criterios y muchas representaciones cada vez más proporcionalmente importantes”.

Por el momento, Cordero señaló que en los restantes seis meses de este Gobierno corresponderá realizar un último esfuerzo, aprovechando que existe “alguna disposición de sectores para escuchar las propuestas”.

“Pienso que si se pudiera sacar un proyecto que por lo menos atienda algunos puntos, como el impuesto de la renta, sería la mejor forma de iniciar el proceso”, apuntó.

También, señaló que insistir en la reforma para transformar el impuesto sobre las ventas en un impuesto de valor agregado es algo que también podría realizarse, pero no tendría un verdadero impacto con prontitud, pues “su implementación es un tema a largo plazo”.

Opinó que lo más importante sería buscar “algo que por lo menos dé un poco de aire al Gobierno”, para lo que se requerirá un trabajo más amplio de conversaciones, bajo el entendido de que serían reformas parciales.

Para ello, el Gobierno y los jefes de fracción de la Asamblea Legislativa han iniciado una serie de reuniones en las últimas semanas con el objetivo de realizar algunas posibles reformas fiscales; sin embargo, los temas relacionados con impuestos y empleo público aún se tratan con cautela y no se han informado mayores avances en ellos.

“El problema lo vivimos todos y ojalá que se pueda conseguir aunque sea un pequeño acuerdo en este periodo, aunque -por supuesto- en el entendido de que luego habría que realizar un arreglo definitivo”, apuntó Cordero sobre estos esfuerzos.



¿Cómo se desarrolló esta “crisis silenciosa”?

Para José Antonio Cordero, la crisis fiscal del Gobierno se explica de la siguiente manera: Nos encontramos ante un Estado con gastos absolutamente comprometidos y recursos insuficientes.

En este contexto, señaló a este medio, la solución del Gobierno en los últimos años fue buscar fuentes de endeudamiento, lo que acumuló aun mayores compromisos, pero no resolvió la insuficiencia de los ingresos.

Ante esta situación, se generó entonces un país cada vez más dependiente de su deuda, lo que complicó -y sigue complicando- cada vez más la consecución de nuevos bonos (préstamos) y elevó sus respectivas tasas a precios cada vez mayores.

“En la época de Óscar Arias y de Laura Chinchilla, todavía había una relación entre la deuda total y el PIB menor, lo que permitía pedir prestado afuera de una forma más ágil, con un riesgo país bastante menor y con tasas de interés más parecidas al marco de referencia”, explicó Cordero.

“Sin embargo, al ir aumentando la relación deuda/PIB, Costa Rica se fue convirtiendo en un deudor menos atractivo -así certificado por las agencias calificadoras de crédito en el ‘riesgo-país’- y, por este motivo, se encareció y se sigue encareciendo la deuda”, enfatizó.

Así las cosas, se gestó un desbalance que intentó sanearse solamente con endeudamiento interno o externo, algo que -de seguir este camino- podría llevar a una situación de insostenibilidad financiera.

“Cuando emite deuda, el Gobierno lo que hace es tomar préstamos y, claro, eso le permite continuar operando, pero el problema es que eso no solo genera una importante presión sobre las tasas de interés, sino que además sigue incrementando la deuda y complicando la forma en que se consigue”, puntualizó.

Esto, se puede comparar con la gestión económica de cualquier hogar o persona promedio, en la que el endeudarse deliberado implica consecuencias siempre muy negativas.

En el caso estatal, la situación se agrava porque conseguir financiamiento es indispensable, en un contexto cuyo presupuesto está en más de un 90% comprometido por mandatos legales y por masas salariales extensas, lo que -según Cordero- hace que quede “realmente poco” margen de acción.



Las propuestas

José Antonio Cordero analizó algunas de las principales propuestas para atender el problema fiscal ofrecidas por el Gobierno en su último proyecto de Ley de Fortalecimiento a la Hacienda Pública, en el que se mencionan algunas iniciativas en materia impositiva y regulatoria.

A continuación, enumeramos sus principales observaciones.

Impuesto de valor agregado (IVA)

 – Con el IVA, cada componente de la economía tiene que hacer una factura, entonces usted sabe cuánto genera cada participante y, sabiendo eso, se asegura de que cada quien pague lo que tiene que pagar. (…) Algo importante sería que permitiría regular el pago de servicios profesionales, que muchas veces se escapa de los controles por su propia naturaleza privada.

Impuesto a la renta progresivo

– Para que el impuesto de la renta contribuya más a la equidad tributaria necesita ser progresivo, lo que quiere decir que el que tiene más pague más (…)  Así, se procura que cada persona no pague un porcentaje concreto e igual para todos, sino una proporción de lo que tiene. Para esto, entonces se emplea una escala progresiva en la que, por ejemplo, el que tiene más paga un 15% y el que tiene menos un 5%.

Empleo público

 – El empleo público es un tema que está desde hace tiempo y parece que hay un montón de gente contra las normas de empleo público vigentes (y estoy hablando solo del Gobierno Central y no de las instituciones públicas). Hay lineamientos que tienen que ver con dedicación exclusiva, permisos y otras concesiones que resultan costosas y no se dan para el sector privado. Esas concesiones generan una discriminación que puede ser muy odiosa y, al mismo tiempo, costosa.

Regla fiscal

– Es obvio que no está bien que el déficit continúe creciendo sin límites de manera que los gobiernos puedan patear la bola para adelante, que es lo que ha venido pasando; pero por otra parte la regla tiene que tener suficiente flexibilidad como para que el Gobierno tenga la capacidad de enfrentar cualquier eventualidad.

Todos los extremos son malos (…) Eso sí, al gasto en inversión debería dársele un tratamiento especializado, porque parte de los problemas que tiene el país en infraestructura actualmente provienen de restricciones a partir de la crisis de los 80.

 



Un análisis

Como punto final de su análisis, Cordero prefirió no referirse de manera conclusiva sobre las aseveraciones que realiza el Gobierno de que la carga tributaria costarricense es relativamente baja en comparación con la media latinoamericana y de la OCDE.

Según Cordero, esto podría calcularse de esta manera según se realicen las mediciones, pero lo cierto es que en el país además existen cargas sociales que, aunque no se consideran impuestos en sí mismos- funcionan como tales.

Esto, según el economista, podría variar significativamente el cálculo.

“Si usted compara las cargas tributarias nuestras con las de Latinoamérica u otros países a veces salimos por debajo, pero es cierto que algún sector reclama que a esas cargas hay que agregarles  las contribuciones a la Seguridad Social y eso ya implica otro nivel”, destacó.

“Habría que analizar muy bien esos datos para saber si la carga de nuestro país es cercana o desproporcionada en relación con otros países”, subrayó.

(Créditos: Foto: Cristian Araya/ODI)


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