Conversaciones desde el campus


“Las mordeduras de serpientes son un problema de gente pobre en países pobres”

En las aguas del Pacífico costarricense vive una serpiente marina conocida como Serpiente de Vientre Amarillo. Pasa toda su vida en mar abierto, es de la familia de las corales, nada solo en aguas transparentes y produce un veneno súper tóxico.  Con esta descripción podría parecer un animal temible, sin embargo a ella la naturaleza les asignó dos retos casi existenciales: son tímidas y tienen los colmillos frágiles.

La historia es maravillosa y me la contó Alberto, que no es escritor sino doctor en bioquímica de proteínas y el encargado de dirigir el Instituto Clodomiro Picado, una de las joyitas de la U.

Alberto Alape Girón ha pasado buena parte de su vida estudiando el comportamiento, la biología y los efectos de las serpientes y sus toxinas.

Tiene un doctorado en Bioquímica de Proteínas del Instituto Karolinska en Suecia y nos ilustró que  -en realidad-  la serpiente de mar se llama Pelamis platurus. Vive (o nada) en toda la costa del Pacífico y no ataca sino que huye, por lo que no se registran casos de mordeduras a seres humanos en el país.

Costa Rica es pionera en investigación y producción de antivenenos para mordeduras de serpientes y Alberto revela que, esa labor científica, tiene además una arista profundamente social, ya que se trata de medicamentos que necesita la gente pobre de los países pobres y que la gran industria del farma no tiene interés de producir a bajos precios.

Durante la entrevista hablamos sobre el sexo de las serpientes, sobre sus venenos y costumbres y sobre su increíble potencial para fabricar medicamentos. A continuación un extracto de esta conversación en el campus.

¿Para qué sirven las serpientes? ¿Qué rol juegan en la naturaleza?

-Es un grupo que controla por ejemplo los roedores. Para el ser humano son muy importantes, porque si las serpientes no estuvieran tendríamos problemas muy serios con roedores.

Entre sus principales presas  -porque todas las serpientes son carnívoras-   están los roedores. Por ejemplo, las plagas de roedores acabarían con nuestros cultivos si no hubiera un control biológico adecuado, que es brindado, en buena parte, por las serpientes.

Uno habla de víboras y de serpientes. ¿Son lo mismo?

-Digamos que las víboras serían las serpientes de la familia Viperidae.

Hay muchísimas familias de serpientes pero la mayoría de serpientes no tienen una glándula desarrollada para la producción de veneno. Como le dije, todas las serpientes son carnívoras, se alimentan de otros animales y la mayoría mata a sus presas por constricción. Solo unas pocas han desarrollado una glándula de veneno que produce una serie de proteínas tóxicas, las cuales sirven para paralizar o matar a la presa y ayudar a su digestión.

Del 100% de las especies aproximadamente un 15% son venenosas. Dentro de la familia de serpientes venenosas, la familia Viperidae es una de las familias más importantes. Vipéridos se refiere a serpientes de la familia Viperidae.

¿Qué características tienen?

-Bueno, los vipéridos tienen unas glándulas de veneno muy desarrolladas, unos colmillos que permiten a la serpiente, cuando abre la boca, proyectar sus colmillos de manera que entran de manera casi perpendicular a la presa. Los colmillos son como una aguja hipodérmica y desde el momento en que la serpiente muerde, la musculatura que está alrededor de la glándula se contrae e inyecta el veneno a través de esos colmillos.

Los vipéridos tienen la particularidad de que tienen esos colmillos retráctiles, muy grandes y son muy eficientes inyectores de veneno. Entre los vipéridos en América se incluyen serpientes del género Bothros como Bothros asper (terciopelo) que es muy importante en Centroamérica y al norte de Sudamérica y las Lachesis (cascabel muda) que son las más grandes que hay y miden entre 2 o 3 metros.

¿Cuántas variedades de serpientes han logrado identificar en el país?

De especies venenosas hay 22 y en total hay más de 100 tipos de serpientes.

Aquí tenemos la serpiente de vientre amarillo, que es marina, una de las más venenosas y muy poco conocida entre los ticos…

Sí, es una especie muy particular y que se llama Pelamis platurus y se encuentra a lo largo de toda la costa del Pacífico. Es una serpiente tímida. La gente tiene la idea de que las serpientes atacan y en realidad las serpientes no atacan, sino que se defienden. Cuando ellas se sienten atacadas es cuando muerden o cuando están cazando la presa.

Las serpientes de mar que están en el Pacífico (Pelamis platurus) son serpientes que nadan en aguas limpias o transparentes, son tímidas y huyen. En realidad, no representan un peligro para la salud humana a pesar de que son venenosas. No se han reportado accidentes en Costa Rica.

Estas serpientes pertenecen a otra gran familia de serpientes venenosas que son los Elapidos. La familia Elapidae incluye a las cobras, las mambas, las corales en América y a las serpientes, marinas como la del Pacífico. Estas serpientes tienen colmillos muy pequeñitos que no son retráctiles sino que son finos, entonces la presión que tienen es muy pequeña. Los Elapidos tienen una apertura bucal muy pequeña y los colmillos son posteriores. Entonces, para que lo muerda a uno una serpiente de coral o una serpiente de mar, tiene uno que estarla traveseando y la mordedura usualmente se da en los espacios interdigitales porque no tienen la apertura como para morderlo a uno en una pierna o en una parte gruesa.  Se alimentan de pequeños peces.

Ahora que está tan de auge el debate de género de “las y los”, cuando se habla de serpientes siempre se habla en género femenino…

-Claro, hay hembras y machos y tienen comportamientos de apareamiento muy interesantes. En el Instituto, el personal del serpentario ha estudiado mucho este comportamiento porque una de las metas que se plantean es tratar de reproducir en cautiverio algunas de las especies, particularmente la especie de cascabel muda.

Las serpientes Lachesis son de bosque primario y producen uno de los venenos que se usa en la producción de suero polivalente y también está en peligro de extinción. Entonces no es adecuado estar capturando estas serpientes en el bosque, sino que se tienen unas pocas y se logra reproducirlas en cautiverio.

¿Y qué diferencia un macho a una hembra?

-Un hemipene.

¿Cómo hacen ellas para copular?

-Se enrollan y hay un depósito de esperma.

¿El tamaño de una serpiente está asociado a su sofisticación biológica?

-Las diferentes especies tienen sus particularidades. Una de las cosas más interesantes con las serpientes son los cambios ontogénicos. Las serpientes recién nacidas de muchas especies tienen un comportamiento y una preferencia por presas diferente a las especies adultas, incluso en las serpientes venenosas la composición de toxinas que tiene el veneno de una serpiente recién nacida puede ser muy diferente a la composición de la misma especie cuando es adulta. Eso es un cambio ontogénico.

Las toxinas predominantes en los venenos de las serpientes recién nacidas tienen una mayor letalidad que el de las serpientes adultas.

¿Son sociables las serpientes? ¿Pueden reconocer a un proveedor o a un cuidador que las alimenta?

-Me atrevería a decir que no.

¿Y los encantadores de serpientes que tienen un animal durante mucho tiempo?

-No, ellos las manipulan bajo su propio riesgo. En muchos casos quienes manipulan serpientes son mordidos por ellas. Muchas veces lo que hacen es que le quitan los colmillos.

El Clodomiro tiene una característica propia de países desarrollados: hace investigación científica, desarrollo tecnológico, producción de sueros y comercialización. ¿Cómo llegaron a este modelo exitoso?

-Desde los orígenes. El objetivo inicial fue producir los sueros antiofídicos para ser usados a nivel nacional. Don Róger Bolaños, quien fue un catedrático profesor de Inmunología de la Facultad de Microbiología y el primer director del Instituto, concibió desde los orígenes la importancia de que en este lugar se hiciera investigación básica muy fuerte.

También desde sus orígenes el Instituto ha trabajado con la proyección social a las comunidades en riesgo. Tenemos un programa de visita anual a comunidades campesinas o indígenas, donde hay mayor incidencia de envenenamientos por mordedura de serpientes y les hablamos de cómo prevenir y qué hacer en caso de una mordedura.

Se visitan también los hospitales donde hay mayor incidencia para mantener y refrescar la capacitación del personal médico.

El componente de innovación siempre ha sido parte del Instituto, y de unos doce años para acá, se le ha dado mucha importancia al desarrollo tecnológico, incluso tenemos una sección dedicada a la innovación y a la mejora de los procesos del desarrollo de nuevos productos.

Además, exporta antivenenos a Latinoamérica, Nigeria, Mali y Sri Lanka.

-El problema de los envenenamientos a nivel mundial es el de una enfermedad desatendida. Las mordeduras de serpientes son un problema de salud pública de gente pobre, en países pobres. Es un problema de salud ocupacional que afecta a campesinos y trabajadores agrícolas en países tropicales o subtropicales.

Muchos países en América Latina (Ministerios de Salud) han hecho un esfuerzo por tener laboratorios de antivenenos pero el problema es que estos laboratorios tienen la capacidad técnica limitada y su accionar se ve afectado por cambios políticos.

En Costa Rica, la particularidad es que el Instituto pertenece a la Universidad y ahí no tenemos problemas políticos. Tenemos personal con muy poca rotación, que se ha capacitado a lo largo de décadas y a diferencia de otros países donde hay un desabastecimiento, en Costa Rica desde los años 70  no hay problema de escasez de suero.

A la gran farma no le interesa producir medicamentos para la gente pobre…

-Exactamente. En muchos países hay un problema muy serio de desabastecimiento y se muere la gente porque no hay un antiveneno, lo cual es irónico.

Por razones económicas no hay quién lo produzca. En países donde hay presencia de compañías privadas, obviamente lo hacen con ánimo de lucro; por ejemplo, en el sur de Estados Unidos (Florida, Texas y otros) donde hay problemas de envenenamientos, hay compañías privadas que producen antivenenos pero son precios muy exagerados comparados con los precios de producción. El ánimo ahí es lucrar y no salvar vidas. El Instituto no tiene ánimo de lucrar sino salvar vidas.

Para que tenga una idea, lo que cuesta un frasco de antivenenos del Instituto (se requieren de 5 a 10 para tratar a un paciente envenenado) anda alrededor de $20 dólares. Los antivenenos que se comercializan en Estados Unidos y que son similares a los nuestros se venden en un precio de entre $800 y $1.000 dólares cada uno.

Es cincuenta veces más caro.  Eso es lo que se ganan las compañías productoras, realmente hay una diferencia filosófica enorme.

La manera de producir antivenenos involucra el uso de otros animales como incubadoras biológicas. ¿Cómo se hace?

-En el Instituto tenemos más de 100 caballos dedicados a la producción. Los caballos están en una finca en Coronado y son hiperinmunizados porque reciben una pequeña dosis de veneno regularmente (cada dos meses) para que su sistema inmune produzca  anticuerpos contra las toxinas. El sistema inmune de los caballos, reconoce como extrañas las proteínas del veneno y produce anticuerpos contra esas toxinas. La manufactura de los antivenenos consiste en llevar a los caballos para sacarles sangre y en esa sangre están los anticuerpos; entonces se separan los anticuerpos y se purifican los que van a neutralizar las toxinas del veneno.

Cuando una persona o animal es envenenado por la mordedura de una serpiente, lo que ocurre es que la cantidad de veneno que ingresa al organismo del individuo o animal es tan grande que no le da chance al sistema inmune de reaccionar y por eso causa parálisis.

¿Qué produce una mordedura de serpiente en un animal?

Las dos principales familias de serpientes venenosas son Viperidae y Elapidae. Elapidae son las cobras, mambas y corales, estas tienen venenos neurotóxicos cuyas toxinas producen parálisis muscular.

Impide que los nervios se conecten con los músculos; deja tieso al animal…

-Exactamente. Las serpientes de la familia Viperidae son principalmente citotóxicos, producen necrosis en tejido y afectan la coagulación sanguínea, hemorragias y daño al tejido. En el caso de las corales, las personas fallecerían por parálisis respiratoria, porque los músculos que permiten la respiración dejan de funcionar y en el caso de una mordedura por serpiente de familia Viperidae puede producir hemorragia cerebral.

La gente asocia las serpientes al mal, al sigilo, la trampa, a los malos políticos o los usureros. ¿Por qué?

-Es una cuestión cultural, pero vea que igualmente las serpientes se asocian a medicina porque los venenos de las serpientes en realidad son una  fuente de mucho potencial en medicamentos. Por ejemplo, los primeros antihipertensivos como el captopril -un péptido que se usa para la hipertensión-   están basados en venenos de serpientes.

El conjunto de moléculas que tienen los venenos tienen muchos efectos farmacológicos. También hay toxinas de venenos de serpientes que se usan para tratar pacientes con infarto y disolver los coágulos que se les forman. Las proteínas o moléculas presentes en los venenos de serpiente son una potencial fuente de medicamentos. Estos venenos de serpiente no solamente se pueden ver como algo malo sino como algo de lo cual se pueden sacar medicamentos.

 

 



Don Róger Bolaños, quien fue un catedrático profesor de Inmunología de la Facultad de Microbiología y el primer director del Instituto, concibió desde los orígenes la importancia de que en este lugar se hiciera investigación básica muy fuerte”.
Alberto Alape, DIRECTOR INSTITUTO CLODOMIRO PICADO



Los antivenenos que se comercializan en Estados Unidos y que son similares a los nuestros se venden en un precio de entre $800 y $1.000 dólares cada uno. Es cincuenta veces más caro. ”.
Alberto Alape, DIRECTOR INSTITUTO CLODOMIRO PICADO



 

 


CONVERSACIONES EN EL CAMPUS

DIRECCIÓN:

ERNESTO RIVERA

PRODUCCIÓN:

MONSERRAT CORDERO

FOTO:

KATYA ALVARADO

MONTAJE PARA WEB:

LUIS ARIAS y ANTONIO MORA


2 comments

  1. Marta Fallas 8 meses ago

    Un artículo bien explícito, me hizo recordar al Dr. Róger Bolaños, quien fue mi profesor, en la Facultad de Microbiología.

    Gracias.

    Marta Fallas MQC.

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