La Isla de Chira es mujer y comunidad

Encuentro en Chira, organizado por la Escuela de Verano (UCR-ULEU-UNA), mostró los emprendimientos turísticos y de mujeres en la comunidad.

La Isla de Chira es el distrito número 13 del cantón de Puntarenas, la más grande del Pacífico costarricense y la segunda de mayor extensión superficial en el país. Cuenta una antigua leyenda chorotega que Nacome, un poderoso sacerdote del dios Jaguar, regaló esta isla a la hermosa princesa Chira como un obsequio de bodas y ella fue la primera persona que habitó la isla. Por esta razón, la isla es “de Chira”.

El papel de las mujeres en la dinámica de la Isla ha sido relevante desde entonces. Al ser una zona que depende mucho de la pesca, en los últimos años la comunidad ha buscado diversificarse y emprender pequeños proyectos de turismo comunitario, muchos de estos liderados por mujeres, como la Asociación de Mujeres Artesanas.

“Es el componente femenino lo que ha tenido más fuerza a nivel organizativo. Si uno se pone a pensar, son los grupos de mujeres los que han llevado la batuta en esa comunidad”, comentó Javier Madrigal Córdoba, docente de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica (UCR) y actual coordinar del proyecto de Trabajo Comunal Universitario “Gestión Social en las Comunidades del Pacífico” (TC-632), que trabaja en Chira para fortalecer una agenda construida por la comunidad.

Karen Quirós Cruz es un ejemplo de esta dinámica. Su familia tiene un proyecto de hospedaje comunitario llamado Hotel Isla de Chira, que ahora cuenta también con una línea de ecoturismo, Chira Rural Tours. Quirós estudió turismo en la UCR y tomó la decisión de volver a Chira para fortalecer y sacar adelante el turismo rural comunitario de la Isla.

“La idea es apoyar a estas mujeres, porque la mayoría de proyectos están liderados por mujeres, y ayudarles a caminar en este proceso de turismo rural comunitario. Ellas han trabajado en la comunidad por mucho tiempo y la idea es colaborar en la parte profesional, del turismo, del servicio al cliente”, explicó a la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR.

El encuentro, realizado en la zona como parte de la Escuela de Verano 2018 –organizada por la Unión Latinoamericana de Extensión Universitaria (ULEU), la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) de la UCR y la Universidad Nacional–, reunió a estudiantes, docentes y personal administrativo de universidades de distintos países latinoamericanos.

24 personas en total se reunieron del 23 al 25 de febrero en la Isla para visitar los proyectos de la población y dialogar sobre la acción social y los procesos organizativos de la comunidad. De esta forma, visitaron cinco organizaciones distintas: La Asociación Ecoturística La Amistad, Chira Rural Tours, la Asociación de Mujeres Artesanas, Ostras Chira y la Asociación Mixta de Pescadores de Montero Isla de Chira.

“La idea era que en el marco de la Escuela se pudiera observar un poco el desarrollo de los proyectos guiados por la misma comunidad y que hicieran una reflexión sobre cómo potenciar esta relación de universidad-comunidad” expresó Madrigal.

La Isla de Chira recibió a los p a r t i c i p a n t e s de la Escuela de Verano 2018 donde pudieron aprender y reflexionar sobre las actividades la comunidad.

Aprendizaje comunitario

El principal objetivo del proyecto de Escuela de Verano es desarrollar desde las universidades públicas de América Latina una experiencia teórico-práctica que integre una concepción de extensión universitaria y acción social crítica, constructiva y transformadora que contribuya a la relación universidad-sociedad.

Esto era lo que se pretendía hacer en Isla de Chira, a través de las experiencias con los emprendimientos comunitarios de la zona y su población en sí. Al final, los principales aprendizajes del encuentro se pueden resumir en tres elementos: organización, resistencia y sororidad.

Macarena Espinoza Romero, agrónoma de la Universidad de Chile, indicó a la Vicerrectoría de Acción Social que decidió participar de la Escuela para conocer el trabajo entre las universidades de Costa Rica y las comunidades.

“Me llamó mucho la atención la vigilancia ambiental y cómo ellas (las mujeres de la zona) han asumido un rol de protección de la isla, de protección de los recursos y respeto hacia su territorio; también, el nivel de organización y los lazos que han formado entre las mujeres que participan del proyecto”, comentó.

Para Javier Madrigal, la importancia de este encuentro es el de la reflexión hacia los diferentes proyectos y el trabajo interdisciplinario que se genera durante la actividad.

“Ver el trabajo de los compañeros, sus aportes, tener retroalimentación; creo que es importante para uno que está inmerso en esos contextos. También esa visión interdisciplinaria que se puede dar a través de diferentes profesiones y el diálogo que se puede tener con compañeros y compañeras de diferentes países es muy valioso, en el marco de la acción social” indicó.

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