Universitarias Todas las muestras se quedaron en Costa Rica

Expedición que descubrió cuatro especies de pulpos es la primera en tener 50% de investigadores costarricenses a bordo

La investigación se vio beneficiada por la pandemia, ya que retrasó el viaje y esto permitió que se conociera mejor a los científicos locales e impulsar su participación.

El 16 de enero, el Schmidt Ocean Institute dio a conocer que se descubrieron cuatro nuevas especies de pulpos en las aguas profundas de Costa Rica. Sin embargo, algo que pocos saben es que esta es la primera expedición internacional de gran escala que ha tenido un equipo compuesto por un 50% de costarricenses.

Así lo dio a conocer Jorge Cortés, co-líder de la expedición e investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), quien resaltó la importancia de este hecho, ya que la costumbre es que los barcos van llenos de investigadores de otros países y, si va un costarricense, es como observador.

La investigadora es Fiorella Vásquez del museo de Zoología de la UCR, quien fue parte del equipo científico en esta expedición. (Foto: Schmidt Ocean Institute)

Otro motivo de alegría para la comunidad científica costarricense es que todas las muestras encontradas en la investigación, incluyendo las cuatro especies de pulpo nuevas, se quedarán en Costa Rica. Esta también es la primera vez que esto ocurre y significa que los investigadores locales podrán estudiarlas aquí mismo.

Descubrir cuatro especias puede sonar muy sencillo o poco para algunos, pero esto es algo maravilloso dentro del mundo de la ciencia. Y el hecho de que hayan participado científicos locales representa mucho para Costa Rica.

¿Cómo se logró una expedición con 50% de costarricenses?

La historia detrás de la manera en la que Cortés logró conseguir una investigación es bastante interesante, ya que, según cuenta, desde 2016 tenía el deseo de que esto ocurriera.

No fue hasta el 2019 que se presentó una oportunidad para una expedición donde él sería el único investigador costarricense. Aquí fue donde consiguió la conexión con Beth Orcutt, quien más adelante sería la co-líder en esta aventura en el mar donde encontrarán los cuatro pulpos nuevos.

En ese momento, iniciaron las conversaciones entre Orcutt y Cortés, quienes tenían todo listo para que la investigación fuera en 2020 con un barco pequeño. Sin embargo, la pandemia obligó a poner el viaje en pausa, pero esto finalmente los benefició, porque durante estos tres años de atraso se construyó un mejor buque.

“En 2019, era un barco relativamente pequeño, el laboratorio para todos los científicos era muy pequeño, entonces, nos repartimos casi que por metro el laboratorio y ahora construyen este nuevo barco de 110 metros con laboratorios grandísimos y especializados”, señaló Cortes.

Durante la pandemia, el científico aprovechó las reuniones para aumentar la cantidad de costarricenses en la investigación. Fue presentando estudiantes a Orcutt para que ella los conociera, hasta que ella decidió un día venir a Costa Rica para verlos en persona.

Por su parte, Orcutt señala que siempre estuvo en su mente la idea de incluir científicos locales. Desde que vino hace diez años, quería investigar de verdad lo que descubrió esa vez, pero deseaba hacerlo de una manera que estableciera un ejemplo de cómo hacer bien las cosas.

“Honestamente, podría haber llenado fácilmente el barco con científicos estadounidenses sin ningún problema. Pero decidí decir que no, queríamos convertir esto en una oportunidad para Costa Rica”, comentó Orcutt.

Todas las muestras se quedaron en Costa Rica

Para Orcutt, esto era algo que moralmente ella debía hacer, ya que considera que es importante que el conocimiento se quede en el país que se descubre y más siendo la primera vez que esto ocurre, según menciona Cortés.

“Yo y mis colegas de Estados Unidos queríamos desafiarnos a ser mejores científicos y no seguir propagando una especie de mentalidad colonial de venir a otro país y tomar lo que queramos”, agregó la científica.

También, señala que conseguir el financiamiento fue un reto, porque generalmente ella pide el dinero a la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, pero esta vez no podría hacerlo porque las muestras se quedarían en Costa Rica.

“Trabajamos con la Blue Nature Alliance, ellos tienen interés en conservar el océano y crear áreas marinas protegidas. Y les presentamos el caso de que, dado que Costa Rica ha sido un campeón en conservación y ya existe un área marina protegida en Costa Rica alrededor de la Isla del Coco, se podría investigar sus océanos”, comentó Orcutt.

A pesar de todas estas complicaciones, Orcutt asegura que se siente muy feliz con el resultado. Espera que distintos científicos a nivel mundial repliquen estas prácticas, pues observó que los costarricenses agradecieron mucho la oportunidad.

Las muestras actualmente se encuentran en el museo de zoología de la Universidad de Costa Rica, donde cualquier investigadores tendrá la posibilidad de ir a analizar estas especies. Esto también representa que, si un científico extranjero quiere estudiar estos pulpos, deberá venir hasta acá para poder tener acceso a ellos.

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