Estudiantes de UCR llevan arte a Hospital Psiquiátrico

La iniciativa de las estudiantes del TCU-505: Promoción de la salud mental en la población costarricense consistió en realizar talleres de auto-expresión.

Los usuarios del Hospital Psiquiátrico Roberto Chacón Paut, ubicado en Tres Ríos, formaron parte de los talleres de autoexpresión por medio de las artes plásticas que fueron propuestos por iniciativa de las estudiantes Victoria Murillo Arce, Karina Mesén Campos y Karina Torres Vargas, de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Las estudiantes realizaron talleres de pintura, dibujo, modelado, creación de máscaras y autorretrato, entre otros, durante los meses de enero y febrero del presente año. Estas actividades se realizaron en el marco del Trabajo Comunal Universitario (TCU)-505: Promoción de la salud mental en la población costarricense, del cual ellas forman parte.

Obra colectiva de usuarios del hospital. Acrílico sobre papel cartulina.

Victoria Murillo indicó que este TCU les llamó la atención por el nivel de dificultad que implicaba para ellas, ya que, según indica, no es muy común que estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas participen en dicho curso.

La estudiante relata que, por lo general, participan más estudiantes del sector salud como enfermería y medicina. “El reto fue llegar a ver, sin preparación alguna, cómo trabajar con este tipo de población, que es una población invisibilizada. Nunca se nos ha dado ningún curso de arteterapia o terapia artística y cómo aplicar esto a ese tipo de personas.

Fue un reto porque desde el primer momento nos pusieron a hacer actividades con ellos sin ningún tipo de recurso”, añadió. Karina Torres y Victoria Murillo mencionaron que trabajaron con grupos de entre 20 y 30 usuarios del hospital y que los talleres se impartieron de lunes a viernes.

También, las estudiantes relatan que, debido a la falta de presupuesto, ellas mismas aportaron los materiales que fueron utilizados por los usuarios en los talleres. “Fue muy lindo porque los liberamos de este dibujo establecido que era con lo único que trabajaban, con la típica mándala que es como el único concepto que se conoce dearte-terapia.

Todo el formato fue en hoja blanca para que hicieran lo que ellos quisieran y que usaran los medios que quisieran”, aseguró Murillo Arce. De acuerdo con las estudiantes, el taller constó de dos partes durante el día: en la mañana era de una hora y en la tarde dos horas.

Las estudiantes señalan que les correspondió darles acompañamiento a los usuarios durante la realización de los talleres, así como brindarles explicaciones sobre cómo utilizar los materiales para pintar o esculpir. Murillo comentó que a algunos usuarios no les gustaba trabajar la parte plástica y lo que llegaban a hacer a los talleres era a bailar y a cantar.

La estudiante menciona que a las personas que les gustaba cantar les ponían karaoke y para quienes preferían bailar se realizaban dinámicas de danza. “Nadie podía estar sin hacer nada; por lo menos, ese fue uno de los objetivos de nosotras: que todos estuvieran activos en lo que quisieran, pero que estuvieran haciendo algo. Todas las semanas había talleres”, agregó.

Según dijeron las estudiantes, todas las actividades tenían su propio objetivo. Indicaron que la mayoría de los talleres se hacían con miras a mejorar la motora fina de los usuarios del hospital, mantener su concentración, hacer que se mantuvieran presentes en el aquí y ahora y que pudieran sentirse libres, despejarse de su rutina.

También, las estudiantes afirmaron que notaron cambios paulatinos y mejoras en la motora fina de los usuarios, los cuales ellas mismas documentaron a través de sus creaciones plásticas, fotografías anónimas y experiencias personales, ya que el hospital no permitía fotos de los usuarios. “Al principio ellos (los usuarios) llegaban súper extrañados, como que ya les llama la atención que lleguen estudiantes y gente nueva.

Llegan precavidos, pero, cuando ellos ven que se empiezan a divertir, comienzan a llegar más y más personas”, contó Murillo.

Ambas estudiantes coincidieron en que dicha experiencia fue de mucha satisfacción personal. A parte del Hospital Psiquiátrico Roberto Chacón Paut, también llevaron a cabo talleres en el Centro Diurno de dicho centro médico, ubicado en Tres Ríos, y en el Centro Diurno de Paliativos, en San Isidro de Heredia. “Hay que visibilizar esta población; las enfermedades mentales existen y en todas las edades.

Nos gustaría instar a la población estudiantil a que se involucre más porque en realidad es una experiencia totalmente humana y sí la recomendamos totalmente”, afirmó Murillo. “Es de perderle miedo (al TCU); siento que uno se humaniza mucho y también se sale de esta burbuja en la que uno vive y piensa que eso no existe”, mencionó Torres.

Las tres estudiantes realizaron, del 1 al 5 de octubre, una exposición de las obras elaboradas por los usuarios del hospital en la antigua Biblioteca de Artes Plásticas, a la cual asistió Ángela Bulgarelli, pionera del arte-terapia en Costa Rica. La exposición se trasladará en el mes de noviembre al edificio de Ciencias Sociales, en San Pedro de Montes de Oca

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