Universitarias

Estudiantes de 10 carreras de la UCR revelaron problemas económicos, de salud mental y conectividad durante la pandemia

974 estudiantes estudiados en una investigación expresaron haber experimentado estrés en un 98%, sentimientos de frustración en un 95% y ansiedad en un 95% de los casos, según el Inie de la UCR.

Estudiantes con depresión y frustración en un 90%, con problemas económicos en un 57% y con dificultades de conectividad en un 95% son algunos de los datos que hoy preocupan a las investigadoras del Instituto de Investigación en Educación (Inie), quienes desarrollaron un estudio en 10 carreras de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La primera parte de la investigación habla no solo de importantes problemas de conectividad sino también de la poca adaptación al proceso de aprendizaje (95%), las limitaciones en el acceso a programas para las evaluaciones (75%) y el rezago en el plan de estudios (40%).

El trabajo investigativo que se aplicó a 974 alumnos reveló que durante el 2020 hubo afectaciones en la permanencia universitaria por causa de la educación remota aplicada en la UCR y todo el sistema educativo nacional, tras la aparición del virus SARS-CoV-2. El trabajo fue realizado por María Gabriela Regueyra Edelman, Melissa Edith Valverde-Hernández y Antonio Delgado Ballestero.

“La educación piensa que los estudiantes no requieren un refuerzo en el área psicológica, se olvidan que están formando seres humanos integrales”, María Gabriela Regueyra Edelman.

“A lo interno del equipo de investigación nos cuestionamos si al estar en un contexto diferente había una afectación en la permanencia”, indicó Regueyra.

Para llevar a cabo el estudio se puso a disposición un cuestionario en línea entre diciembre de 2020 y enero de 2021, lo que permitió a las personas cursantes de 10 carreras de la sede Rodrigo Facio expresar sus experiencias.

Las carreras participantes fueron las de Educación Especial, Orientación, Administración Pública, Administración Aduanera y Comercio Exterior, Psicología, Computación, Enfermería, Microbiología y Química Clínica, Asistente de Laboratorio y Farmacia, que forman parte del “proyecto de seguimiento a la permanencia de la población estudiantil”. Esto les permitió acceder a los datos obtenidos y darles uso para la toma de decisiones en las matrículas de 2021.

Debido a que se utilizó un muestreo no probabilístico, los resultados no se pueden generalizar a nivel de UCR, aunque sí coinciden con estudios similares a nivel país.

Regueyra explicó a UNIVERSIDAD que la investigación permite hacer un llamado de atención porque esta dinámica podría estarse repitiendo en otras carreras. “Es un ejemplo de lo que estamos viviendo a nivel de país en educación”, indicó la investigadora.

Permanencia

La investigación muestra que un 46% de las personas encuestadas disminuyó la carga académica debido a las clases remotas, mientras que un 20% retiró o abandonó algún curso. Llama la atención de las investigadoras que un 83% del alumnado enfrentó dificultades para cumplir con las evaluaciones de los cursos y un 66% indicó rezago en el cumplimiento del programa de esas materias.

Al momento de la consulta, un 84% de la población indicó que iba a matricular cursos en el I ciclo del 2021, 12% aún no lo ha decidido y el 4% ya había tomado la decisión de no matricular.

En ese momento la UCR no había determinado la virtualidad para el 2021, pero si eso ocurría bajaba al 61% de las personas encuestada el interés de matricular todos los cursos correspondientes, según el plan; en tanto que un 34% solo matricularía parte de los cursos y el restante 5% dijo que no lo haría del todo.

Los motivos de esas decisiones variaron desde los ajustes a las clases remotas (46%), dificultades personales con el aprendizaje remoto (40%), razones laborales (30%), tareas de apoyo familiar (28%) y horario de los cursos (17%), entre los más destacados.

Cambios en la educación

El estudio plantea que las clases presenciales tienen una centralidad en la figura del docente, mientras que en la modalidad remota es fundamental la capacidad de autorregulación de cada estudiante. Específicamente a la hora de realizar las clases asincrónicas, lecturas, videos y demás asignaciones que corren por su cuenta, situación que no se les enseña, indica el documento.

Además, se une la poca o nula experiencia en la enseñanza virtual por parte del cuerpo docente, que tuvo que adaptar los cursos presenciales a la forma remota. A pesar de que en la UCR existe la plataforma Mediación Virtual desde el 2009, esta era utilizada como una herramienta opcional y nunca se dio la capacitación exhaustiva hasta esta pandemia.

Regueyra dijo conocer casos de docentes que prefirieron dejar de impartir lecciones en la UCR, ya que no se sentían cómodos con la educación virtual.

Salud física y psicológica

Una situación preocupante para las investigadoras fueron los altos porcentajes de problemas de salud mental, consecuencia del confinamiento y el aislamiento social, que mostraron los educandos consultados durante el estudio.

La población estudiantil señaló haber experimentado estrés en un 98%, al tiempo que evidencian sentimientos de frustración ante la pandemia en un 95%, ansiedad en un 95%, sentimientos de inseguridad en otro 95%, depresión en 79% de los encuestados, disminución la actividad física para el 87% y para cerrar problemas de alimentación o nutrición en un 71%.

Desde la visión de Gabriela Regueyra, los estudiantes universitarios siguen en formación y están expuestos a situaciones de adversidad. “La educación piensa que los estudiantes no requieren un refuerzo en el área psicológica, se olvidan que están formando seres humanos integrales”, explicó.

La investigadora del Inie consideró muy importante el esfuerzo que ha hecho la UCR en salud mental en el 2021. Desde la Vicerrectoría de Vida Estudiantil, Consejo Universitario, FEUCR y la Oficina de Bienestar y Salud se han promovido varias iniciativas para combatir la crisis de salud mental que expresó el estudiantado en redes sociales, a algunos profesores y otras instancias universitarias recientemente.

Recursos y limitaciones

Los dispositivos más utilizados para recibir las clases remotas son la computadora portátil (86%) y el teléfono celular (57%). Seguidos por la tableta (14%) y la computadora de escritorio (11%). Un 19% de los encuestados debe compartir ese aparato electrónico con otra persona y un 8% con dos.

El 95% del estudiantado enfrentó problemas de conectividad a Internet y casi el 50% tuvo que aumentar la velocidad para las clases. Sin embargo, solo 10 estudiantes no contaban con conexión en su hogar del todo, sus nombres fueron entregados a las escuelas pertenecientes para buscar una solución.

Un 57% de la población encuestada indicó que en su hogar habían tenido dificultades económicas, siendo la población becada la más afectada, ya que el 69% de los becados indicó haber tenido este tipo de problemas.

No obstante, el estudio sí expone que es necesario prestar atención a la población estudiantil que no cuenta con beca “ya que como consecuencia de la Pandemia del COVID-19, las condiciones socioeconómicas del hogar desmejoraron y esta población no becada podría requerir algún tipo de beca institucional para poder continuar con los estudios universitarios.”

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