Escaso control de cocodrilos preocupa a expertos y a sector turismo

Aunque es responsabilidad del Sinac monitorear a las poblaciones de cocodrilos, la falta de resultados es evidente.

El avistamiento de cocodrilos en lugares antes no concurridos por la especie, la invasión de su hábitat y los incidentes que se han dado en los últimos años, como el ocurrido en Playa Tamarindo en junio del 2016, provocan que la lupa de algunas instituciones recaiga sobre la labor que debe realizar el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) en el estudio y control de estos animales.

En Costa Rica, el Sinac, ente del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), es el encargado de realizar estudios y mantener el monitoreo constante de las poblaciones de cocodrilos; así como generar los protocolos adecuados para su manejo.

Pero, hasta la fecha, la institución no cuenta con información suficiente ni programas de monitoreo que le permitan proceder de forma atinada frente a la problemática, por lo que diversos sectores han manifestado incertidumbre.

Actualmente, los esfuerzos por conocer la situación actual de los cocodrilos (cocodrilus acutus) que habitan en el país han encontrado lugar principalmente en las universidades, en los pocos expertos en cocodrilos con los que cuenta Costa Rica.

“El Sinac cuenta con una base de datos de investigaciones relacionadas al tema, pero justamente no han sido realizadas por funcionarios del Sinac, sino por académicos y otras instituciones”, explicó Angie Sánchez, bióloga y coordinadora de Vida Silvestre de esta institución.

Según Sánchez, la dependencia del Minae no cuenta con el personal capacitado ni suficiente para realizar el trabajo de monitoreo en las áreas protegidas del país, ya que se requiere un “conocimiento más especializado (…) y no tenemos tampoco el tiempo suficiente, porque un proyecto de monitoreo es a largo plazo y tiene que tener constancia”, dijo.

Estas deficiencias han generado que sectores como el académico y el turístico manifiesten preocupación ante el nulo control de las poblaciones de estos animales en los ríos y playas del país, ya que la problemática va en aumento.

“En este momento no se está haciendo nada para el manejo de poblaciones de cocodrilos. Las poblaciones humanas siguen en contacto y las poblaciones de cocodrilos siguen en crecimiento (…) no hay nadie acatando las recomendaciones que nosotros habíamos dado y eso hace que las personas sigan estando en riesgo”, explicó Iván Sandoval, biólogo y exmiembro del Comité Asesor.

Además, el biólogo indicó que hay estudios, generados por la Universidad Nacional, sobre la percepción y conocimiento de la gente que vive en zonas costeras donde habitan cocodrilos y que los resultados son poco alentadores.

“La gente desconoce cuándo o por qué un cocodrilo puede atacar, entonces ni se está trabajando con la gente, ni se está trabajando con las poblaciones de cocodrilos. Lo que hay son trabajos puntuales que hacemos nosotros desde las universidades”, añadió Sandoval.

Desde el sector turismo también se han encendido las alarmas y el conflicto humano-cocodrilo ha sido prioritario en sus agendas. De acuerdo con Isabel Vargas, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), el escaso monitoreo de los cocodrilos es un “riesgo inminente”, con consecuencias directas en la actividad turística en el país.

Vargas también manifestó que desde el Gobierno no hay voluntad para tratar la problemática con prioridad.

“La problemática pone en riesgo la imagen país de seguridad y trae consecuencias en cuanto al posicionamiento de Costa Rica como lugar con playas seguras, por ejemplo; pero esta urgencia no la tiene el Sinac, ni comprende el impacto o la gravedad que tiene para el turista y para los empresarios”, aseveró Vargas.

“No vemos una posición constructiva, sino que es simplemente una negación, no hay urgencia en la búsqueda de la solución pese a que el sector privado está totalmente anuente a apoyar en lo que sea necesario”, añadió.

Además de Canatur, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y la Cámara Costarricense de Hoteles (CCH) han mostrado interés en el tema de cocodrilos. “Queremos solicitar su involucramiento y respuesta inmediata a la problemática que está ocasionando la cada vez más frecuente visitación de cocodrilos en las playas, ríos, quebradas y lagos del país”, menciona Gustavo Araya, presidente de la CCH, en una carta enviada el 2014 al Consejo Nacional de Áreas de Conservación.

¿Qué sigue?

Entre las acciones del Sinac para atacar la problemática, está la creación de manera oficial, bajo decreto ministerial por parte del Minae, del Comité Nacional Asesor para el Manejo y la Conservación de los Cocodrílidos, constituido por expertos de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA), el Tecnológico de Costa Rica (TEC) y del Tribunal Ambiental Administrativo (TAA), el año anterior.

Sin embargo, el mes pasado la mayoría de los miembros renunció al Comité y aseguró que sus responsabilidades se limitaban a la asesoría técnica en el tema y no a la investigación, como se manifestó desde la dirección del Minae en una entrevista periodística.

“Esta instancia ha brindado recomendaciones específicas para disminuir los conflictos entre humanos y cocodrilos, en el caso de Tamarindo, por ejemplo; la Lagarteada en Ortega, para el caso del Río Tárcoles; los tours en los que se alimenta y manipulan cocodrilos, entre otros. Sin embargo, la Comisión de Especialistas de Cocodrilos no es operativa, ni sus criterios y consejos son vinculantes”, explicaron los expertos en el derecho de respuesta dirigido al Minae.

A pesar de las deficiencias en investigación y control, la coordinadora de Vida Silvestre del Sinac, Angie Sánchez, recalcó que la institución está buscando la manera de solucionar el conflicto humano-cocodrilo.

Además, aseguró que en el Sinac existen propuestas de protocolos de monitoreo en zonas importantes como el Tárcoles, el Tempisque y el estero de Tamarindo, y que a través de organizaciones como Costa Rica Por Siempre se ha buscado financiamiento.

“La institución ha sido responsable de generar propuestas y de asesorarse debidamente, conformó el grupo nacional asesor por la necesidad de tener criterio técnico para la toma de decisiones y se han generado propuestas en conjunto, que están en proceso de implementación, de buscar los mecanismos, financiamiento o la entidad que las ejecute”, concluyó Sánchez.

De acuerdo con el investigador de la UCR, Mahmood Sasa, “el Gobierno tiene que buscar recursos para poder constituir un plan de manejo de la especie, deben resolverse vacíos de información que están pendientes, así como monitoreos, mapas de riesgos, hojas de ruta y capacitaciones a funcionarios del Sinac que tengan que ver con el tema de cocodrilos”.

Según el investigador, el Sinac debe crear un programa de monitoreo en el que además participen las universidades, para que el trabajo se realice en conjunto y se cuente con un protocolo estandarizado.

Aunque Canatur intentó llevar a cabo un proyecto de investigación junto a los expertos en cocodrilos de las universidades, el Sinac no permitió la ejecución. Esto debido a que los investigadores pertenecían al Comité Asesor y podría ocasionar un conflicto de intereses, ya que son los expertos del comité los que debían revisar y asesorar las propuestas e investigaciones.

Desde Canatur se espera “que el Gobierno reaccione lo más pronto posible, antes de que termine esta administración, porque es el que conoce toda la problemática; el ministro Gutiérrez (Edgar Gutiérrez, Ministro del Minae) debe ser más acucioso en encontrar soluciones”.

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