Informe anual del rector Henning Jensen

“El 2018 fue un año especialmente adverso para la educación superior”

Rector indica que las medidas de contención tomadas en los últimos años aseguraban la sostenibilidad de la Universidad, pero no son las necesarias con los cambios presupuestarios recientes.

Centrado en lo que considera un “entorno adverso” para la educación superior pública en general, y para la Universidad de Costa Rica en lo particular, el rector de esta casa de estudios, Henning Jensen, presentó a la comunidad universitaria su Informe de Gestión correspondiente al 2018.

Pese a los “ataques” contra las universidades en los últimos meses, Jensen considera que

la situación adversa no opaca los logros que ha alcanzado la UCR en los campos de la docencia, investigación y acción social.

Jensen dice en el 2018 inició una campaña de parte de la prensa, poderes del Estado y algunas entidades como el Ministerio de Hacienda y la Contraloría General de la República, que desvirtúa a la educación superior.

“A pesar de esa adversidad, creo que logramos algunas cosas, algunos resultados, que yo calificaría de gran importancia para la historia próxima y futura de nuestra institución”, explicó Jensen.

Este año Jensen destaca entre los logros la negociación de la nueva convención colectiva, el impacto social a nivel nacional, el sostenido crecimiento de la población estudiantil y la modernización de infraestructura e indumentaria científica.

Además, en el 2018 la rectoría finalizó con los mega proyectos financiados por el Fideicomiso del Banco de Costa Rica y los préstamos del Banco Mundial. Pero no hay expectativa de realizar proyectos de ampliación y construcción pronto. Esto se debe a que la administración prevé un deterioro de la situación financiera de las universidades.

El rector asegura que las contenciones económicas de la UCR eran suficientes para su sostenibilidad en el contexto del 2017 con una expectativa de aumento del FEES. Jensen hace referencia a cómo la Ley de fortalecimiento de las finanzas públicas cambió los planes administrativos de las universidades públicas al ser incluídas en las disposiciones de austeridad de empleo público.

“Es una medida que castiga a quienes no son responsables del desequilibrio financiero del país.”

Henning Jensen,
RECTOR UCR.

En el informe se señala que las medidas tomadas en esta ley “tendrán implicaciones severas en el desarrollo de su actividad sustantiva, de sus expectativas de crecimiento y de brindar mayores posibilidades a la población costarricense de aspirar a mejores condiciones de vida por la vía de la educación”.

Esta situación llevó al Consejo Nacional de Rectores (Conare) a demandar al Estado el pasado mayo, por lo que argumentan que es una aplicación indebida e inconstitucional de artículos incluidos en la ley.

“Esta demanda un hecho inédito en la historia moderna de nuestro país y nos dice algo muy importante sobre las condiciones políticas en que estamos viviendo y que están afectando desde el 2018”, rescató Jensen.

Ante este panorama, Rectoría no descarta nuevas medidas de contención que puedan generar presión sobre algunas oficinas e incluso se prepara para un escenario en el que el FEES desaparezca.

Jensen asegura que la presentación de presupuestos de manera individual por parte de cada institución, como lo exige la Ley de fortalecimiento de las Finanzas Públicas, subordina el criterio administrativo de la Universidad y liquida el FEES.

“Según la constitución, el FEES es un fondo que se negocia para las Universidades Públicas y son ellas las que establecen la distribución. Ahora la Secretaría Técnica definirá si se cumple, por eso en el mecanismo efectivo el FEES desaparece”, explicó Jensen.

Vida estudiantil y acción social

A pesar del contexto económico y político descrito por el informe de rectoría, Jensen no descarta la apertura de nuevas carreras y considera obligatorio mantener las revisiones y reestructuraciones de los planes de estudios.

“Hay carreras que nacen por concurso de iniciativas que convergen y tenemos algunos ejemplos exitosos en investigación y docencia de nuevos programas interdisciplinarios. Es prácticamente una tendencia inevitable, una obligatoriedad académica y científica”, aseguró Jensen.

Otra tendencia que considera inevitable es el crecimiento de centros de investigación, su ampliación e inversión. Específicamente el Centro de Investigación en Materiales y el Centro de Investigación en Neurociencias.

Jensen dice estar consciente del papel de la Universidad en la movilización social económica, pero también dice saber que la formación universitaria puede marcar la desigualdad y en el 2018 se mantuvo como prioridad la reducción de brecha de ingreso estudiantil de colegios públicos.

“La Universidad tiene que ser popular y estar en un diálogo permanente que transmita interacción y conexión con la sociedad que la rodea”, agregó Jensen.

El 65% de la población de la Universidad de Costa Rica proviene de colegios públicos, y con la admisión diferenciada se incorporaron 596 personas más, principalmente de colegios nocturnos.

Alrededor del 53% de la población estudiantil es becada y en la población de las Sedes supera el 75%. En la Sede del Caribe el porcentaje de esta población es del 88%.

En el 2018 se alcanzó el nivel históricamente más alto de inversión en becas con ₡27 mil millones y se ampliaron los beneficios otorgados a la población beneficiada.

En retribución, la población estudiantil sumó más de 1 millón de horas de trabajo comunitario.

Una de las cosas que llama la atención en la región es el nivel de compromiso social de la UCR, estamos realmente integrados dentro de la malla social costarricense, eso ha conducido a un reconocimiento cada vez mayor como una universidad modelo en lo que se refiere a impacto social”, agregó Jensen.

En el ranking internacional del Times, la Universidad de Costa Rica ocupa el puesto 33 en acciones contra el cambio climático, la 49 en el consumo responsable y la 90 en contribuciones para reducir la desigualdad.

En el 2018 la Universidad hizo lanzamiento a la campaña contra el hostigamiento sexual y el rector espera darle continuidad con una de hostigamiento laboral.

“Lo que está sucediendo ahora, que es fantástico, no lo veo como un resultado de la campaña, pero espero que la información sirviera para que mujeres tengan menos temor de poner las denuncias porque es importante saber que se cuenta con respaldo institucional”, dijo Jensen.

En cuanto a vida estudiantil hay un error que reconoce cometió la Universidad. Se trata del cierre de la matrícula de Marina Civil en la Sede del Caribe, producto de una mala planificación e investigación para la apertura de la carrera.

“Es una situación precaria, creo que la UCR debió haberlo pensado mejor. No podemos ofrecer algo que no podemos seguir, no se tenía el panorama claro y no es excusa decir que se hizo en otra administración”, agregó Jensen.

El rector aseguró que cumpliría con los requisitos para otorgar la titulación académica de los estudiantes de Marina Civil, pero no puede asegurar la disposición de las navieras para el cumplimiento de otros requisitos que requieren los convenios internacionales.

Equipamiento e infraestructura

En el 2018 se finalizaron los megaproyectos relacionados con el Banco Mundial, a excepción del Ciclotrón. El retraso en los edificios de Turrialba, San Ramón y Liberia tienen que ver con el quiebre de las empresas constructoras y los reclamos legales pendientes.

“La semana pasada me reuní con el representante del Banco Mundial, necesitamos que nos den el informe pero vemos que ha sido concluido exitosamente, han demostrado que se puede hacer obra pública de manera eficiente”, afirmó Jensen.

En cuanto infraestructura, el edificio de artes es el reclamo pendiente. Sobre esto el rector asegura que hay negociaciones desde hace un año para el traslado.

“Los estudiantes de artes viven en una situación dramática, se tomó el acuerdo el año pasado, para pasarlos a Ingeniería. Lo que pasa es que ahora no estamos con fideicomiso ni con el Banco Mundial, sino con el presupuesto ordinario; el proceso es mucho más lento” detalló el rector.

El informe también destaca la modernización del equipamiento del Instituto Clodomiro Picado y la Facultad de Ingeniería, en donde se invirtieron alrededor de $10 millones.

“Si usted hubiera visitado los laboratorios de docencia de ingeniería química, aparatos de museo, y lo pusimos a la altura de las mejores latinoamericanas, eso nos permitió acuerdos de cooperación con la sociedad Max Planck y la fundación Alemana para la Ciencias”, contó Jensen.

Investigación e internacionalización

En cuanto a investigación, en el 2018 se registraron un total de 1.385 proyectos, 306 actividades, 128 prestaciones de servicios y 48 programas de investigación.

El rector asegura que la salida de docentes y estudiantes al extranjero hace atractiva a la universidad internacionalmente y en parte beneficio en la apertura del posdoctorado en la Universidad.

“Ofrecimos diez plazas de postdoctorados al año y se agotaron. Que vengan extranjeros significa que la Universidad es atractiva científicamente”, explicó Jensen.

La Universidad consiguió alrededor de 400 convenios y acuerdos de cooperación internacional. Alrededor de 1.300 personas recibieron apoyo para la participación de actividades académicas en el exterior, 113 estudiantes participaron en intercambios y 260 personas fueron becadas para estudiar en el exterior.

“Es importante para la academia que los ticos salgan, para superar la endogamia”, dijo Jensen.

El rector también considera que las publicaciones conjuntas con otras universidades y la colaboración internacional incentivó la producción de conocimiento, y en el 2018 la UCR se colocó como la universidad que genera más investigación a nivel nacional.


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