Centro de Investigación en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares

Diagnóstico de cáncer será más eficaz con nuevo ciclotrón de UCR

Proyecto es financiado mediante fideicomiso con el Banco Mundial e iniciará su construcción este mes de noviembre.

Se trata de un acelerador de partículas que permite la mezcla de medicina nuclear con la parte anatómica para realizar tomografías por emisión de positrones.

En tiempos de críticas por el destino de los recursos de las universidades públicas, una buena noticia sale a la luz: la Universidad de Costa Rica (UCR) tiene todo listo para iniciar con el proceso de construcción del nuevo edificio que albergará un acelerador de partículas, denominado ciclotrón y que permitirá al país contar con la infraestructura adecuada para avanzar a toda prisa en el tratamiento y control del cáncer, así como la producción de radiofármacos.

Esta iniciativa, que será una cooperación entre el Centro de Investigación en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares (Cicanum), la Escuela de Física y la Escuela de Medicina, arrancará en noviembre próximo y se espera que esté listo para el 2020.

De acuerdo con José Ralph García, director de la Escuela de Física, ya se presentó al Banco Mundial el plan de gestión ambiental con las últimas observaciones sugeridas por el organismo, cuentan con los permisos y está en pie el cronograma para avanzar con el proyecto.

La iniciativa se convertirá en una vía eficaz, rápida y de última tecnología para diagnosticar cáncer, así como para realizar estudios de cerebro y de corazón, la cual estará a disposición de la Caja Costarricense del Seguro Social y de particulares que busquen sus servicios.

El ciclotrón es un acelerador de partículas que permite la mezcla de medicina nuclear con la parte anatómica; de ahí nace el material –que es radioactivo– para realizar tomografías por emisión de positrones (tomografía computarizada). Estas son partículas betas con semiperiodos de vida cortos.

Este tipo de tomografías reciben el nombre de PET-CT, es un método de imagen que combina, en un solo estudio, información de la función (PET) y anatomía (CT) de una parte o de todo el paciente.

Se trata de un proyecto llave en mano, que incluye la construcción del edificio, totalmente equipado, con la radiofarmacia, los módulos de síntesis, laboratorios de control de calidad con 15 equipos diferentes y hasta el más mínimo detalle que requerirá la parte clínica.

Innovación puesta en marcha

“Primero se instala el ciclotrón, que acelera las partículas y produce un radioisótopo (elemento radioactivo), como el Fluor 18. Una vez que se produce, se pasa al módulo de radiofarmacia, donde se hace un procedimiento para juntarlo con una molécula de glucosa, creando el radiofármaco que se inyecta al paciente”, explicó García.

Dado que las células cancerígenas consumen más energía que las normales, atrapan la glucosa con gran rapidez y al contar con el Fluor radioactivo es más sencillo determinar exactamente en qué puntos se encuentra un tumor o cáncer.

Previo a su utilización, el radiofármaco pasará por unas 15 pruebas de control de calidad y luego en la sección clínica se le inyecta al paciente, el cual tendrá que estar unos 20 minutos en reposo, en una sala especial para esperar que las células capturen la glucosa. Después se pasa al paciente por un tomógrafo que está integrado por dos sistemas el PET y el CT.

El PET es un tomógrafo que usa un software que detecta la parte del cuerpo en la que se ubica el cáncer y el CT irradia mediante una radiografía coaxial, dando como resultado una imagen unificada que evidencia los órganos afectados. El proceso puede durar otros 15 minutos.

“Contar con este ciclotrón será una gran ventaja para los pacientes, pues es posible determinar con gran precisión el padecimiento de personas con sospecha de cáncer y hacer una detección y tratamiento temprano, en un procedimiento que dura menos de una hora”, indicó el experto.

Actualmente, los pacientes deben pasar por un proceso largo y engorroso, pue es necesario inicialmente realizar una biopsia para determinar si la persona tiene cáncer, eso implica una cirugía y un tiempo de recuperación, lo que influye en la calidad de vida de las personas.

Para quienes ya padecen cáncer, el ciclotrón permitirá determinar con mucha prontitud si el tratamiento que se le aplica está siendo efectivo, sin necesidad de hacer biopsias, internamientos o cirugías y el proceso tiene un 99% de eficacia.

Según García, esto marca un antes y un después en el tratamiento y diagnóstico del cáncer en el país. Además, será posible hacer estudios de corazón y cerebro, con distintos radiofármacos que se producirán en el ciclotrón, para lo cual se contará con toda la instalación de equipos e infraestructura necesaria.

Al servicio del país

La oferta que brindará el ciclotrón irá más allá, pues en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no solo podrán contratar los servicios para la detección temprana de cáncer, sino que su departamento de medicina nuclear ya n tendrá que adquirir muchos elementos radioactivos que actualmente compran en el exterior, como el Tecnecio 99 y el Galio 68,

Estos radioactivos se producen actualmente en reactores nucleares, sobre todo de Canadá. En los últimos tres años se tomó la decisión de ir cerrándolos todos, por lo que las personas que trabajan en ciclotrones se dieron a la tarea de producirlos en sus instalaciones y ya se cuenta con el conocimiento para realizarlo.

Por lo tanto, el ciclotrón de la UCR podrá brindar este servicio de manera pronta en el momento que lo requiera la Caja, incluso de un día para otro, de forma que no se verá en la necesidad de adquirir grandes sumas de productos, que podrían perderse –porque tienen fecha de caducidad–.

Adicionalmente, esta iniciativa cumple con los tres pilares esenciales de la UCR, que son la docencia, investigación y acción social.

En primera instancia, el laboratorio estará al servicio de la Escuela de Medicina, para la formación de médicos nucleares; también de la Facultad de Farmacia para formar a los radiofarmacéutas, orientados al PET/CT; y a disposición de la Escuela de Tecnologías de la Salud en Imagenología y en Ciencias Sociales, pues se atenderá a pacientes, quienes requerirán apoyo en sus procesos, al igual que sus familiares.

“Será un centro de formación, tanto para el país como a nivel centroamericano, sobre todo en imagenología y medicina nuclear, porque esto hará que los países de la región se arriesguen a instalar sus equipos PET/CT y en el ciclotrón podríamos distribuirles los radiofármacos que necesiten”, indicó García.

Con respecto al área de investigación, será posible indagar sobre nuevos radiofármacos, investigar en física aplicada, química e incluso en aplicaciones para la agronomía y biología, así como desarrollo de estudios de neurociencias.

Esto es posible, dado que el ciclotrón viene provisto de una línea externa para no interferir con la producción de radiofármacos y una salida extra donde las partículas son aceleradas, por lo que se puede llevar a cabo la investigación desde otra área y garantizar la calidad de lo que se produce.

En la parte de acción social, no solo se presta este valioso servicio a la comunidad nacional, sino que también se hará a un costo reducido, garantizando siempre la sostenibilidad del proyecto.

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