Universitarias Patricia Quesada, nueva presidenta del Consejo Universitario:

“Debe haber cohesión interna de toda la Universidad para enfrentar los retos actuales”

Tras dos períodos de relación tirante con la rectoría y una administración de transición que suavizó las cosas, el Consejo espera trabajar en armonía con las nuevas autoridades.

Trabajar de forma coordinada y en armonía en favor del quehacer universitario es la prioridad número uno de Patricia Quesada, quien en días pasados asumió la dirección del Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica.

Filóloga y psicopedagoga proveniente de la Sede de Occidente, Quesada llegó al Consejo en 2018 en representación de las sedes regionales. Durante este período trabajó de cerca con las presidencias anteriores de Rodrigo Carboni, Teresita Cordero y Madeline Howard, en años marcados por una tirante relación entre el órgano colegiado y la administración liderada por Henning Jensen.

Durante algunos meses del 2020, sin embargo, la administración de transición a cargo de Carlos Araya restableció lo que la docente califica como un trabajo coordinado y ordenado, que espera que a partir del inicio del gobierno del nuevo rector, Gustavo Gutiérrez, pueda sostenerse y fortalecerse.

La académica conversó con UNIVERSIDAD sobre sus prioridades y proyectos para este 2021. A continuación un extracto de la conversación:

“…La modificación del artículo 20 del Reglamento de Régimen Académico Docente que permitiría que cerca del 40% del personal que tenemos en la Universidad, tenga propiedad en los próximos meses. Es una lucha histórica y le voy a dar seguimiento cercano”.

¿Cuáles son sus prioridades de trabajo en el Consejo?

– Creo que las presidencias anteriores han hecho una labor muy importante de fiscalización y cumplimiento de la normativa. Por supuesto, voy a continuar ese trabajo.

También llego a la dirección en un escenario muy interesante porque llegan nuevas autoridades, nuevos miembros y encuentro escenarios nuevos.

Anteriormente hemos tenido una relación que no fue la mejor entre la rectoría y el CU. No la de transición que fue importante y coordinada, sino la anterior. La idea es trabajar junto con la administración, con don Gustavo, una nueva relación que sea de trabajo en equipo, coordinada, donde haya rendición de cuentas y podamos darle a la comunidad universitaria y al país un concepto diferente de lo que tiene que ser una Universidad.

Debe haber cohesión interna de toda la Universidad para enfrentar los retos actuales. He tenido varias reuniones con el rector y estamos en esa línea, tengo muchas esperanzas y disposición de trabajar.

¿Tareas pendientes?

– Hay asuntos importantes que quedaron del trabajo que hice como coordinadora de la Comisión de Docencia y Posgrado: la modificación del artículo 20 del Reglamento de Régimen Académico Docente que permitiría que cerca del 40% del personal (contemplando que el 70% es interino) que tenemos en la Universidad, tenga propiedad en los próximos meses. Es una lucha histórica y le voy a dar seguimiento cercano.

También, hay temas que llevan muchísimos años en el Consejo y que no han salido por distintas situaciones y hay que procurar un buen ambiente para resolver en tiempos prudenciales, yo voy a trabajar porque se tomen decisiones pensando en la Universidad y en el país.

En referencia a la regionalización hay cosas pendientes, a lo que también le tendré cuidado y brindaré acompañamiento especial: el reglamento de algunas sedes, el reglamento de carreras desconcentradas y descentralizadas, la idea es tenerlos pronto y ponerlos a consulta a la comunidad universitaria.

Adicionalmente, a finales del año pasado me reuní con todas las Etapas Básicas y detectamos una necesidad, pues están inscritas en la VAS como proyectos de modo que no se reconoce su trabajo en docencia. En respuesta, Rodrigo Carboni y yo presentamos una propuesta que se aprobó para encontrar una estructura dentro de la Vicerrectoría de Docencia. Se está trabajando en eso, en 6 meses ya estarían dentro de esa Vicerrectoría. Esa meta y su cumplimiento en el tiempo acordado es una de las cosas a las que también les daré seguimiento cercano.

Tras varios años de relación conflictiva, ¿Cómo construir una relación de trabajo armónica con la Rectoría?

– Sí, la relación con la administración anterior no fue buena, tanto que algunos de los miembros estamos demandados penalmente por el exrector y hasta tuvimos que emitir un voto de censura.

Pero hay una experiencia interesante y es la relación durante la transición, que fue de mucha cordialidad y coordinación, eso hizo que sacáramos una cantidad de dictámenes y casos que no habían caminado. El rector se puso la camiseta y hubo un trabajo muy coordinado que alcanzó muchas cosas. Eso ya lo conversé con don Gustavo y él está en la disposición de que eso continúe.

¿Cuál debe ser el papel de la Universidad en la sociedad en el contexto actual?

– La crisis del COVID-19 ha puesto a la UCR en un lugar protagónico. En medio de un escenario totalmente desconocido, fue la institución que marcó la pauta, que ayudó a entender a toda la comunidad costarricense, que tenía conocimiento, expertise y herramientas para sacar las investigaciones y los resultados que se obtuvieron.

En los últimos meses los ataques constantes se convirtieron en noticias positivas sobre lo que hacemos. Demostramos que somos una institución súper importante y que tiene que seguir siendo la gestora del conocimiento y participar en la resolución de los problemas del país.

Tenemos la gente para hacerlo, lo que nos hace falta es el apoyo del gobierno y un FEES consolidado que permita continuar las acciones en docencia, investigación y acción social.

¿Qué puede hacer la UCR mejorar la situación de exclusión de muchos estudiantes que se agravó durante la crisis?

– A esta administración de transición le correspondió enfrentar de pronto un reto enorme y único, y para haber sucedido como sucedió, lo hizo bien. Entonces ya hay una experiencia, unos aprendizajes que permiten trabajar y mejorar lo que se hizo. En temas de conectividad y acceso a equipos se hizo un esfuerzo importante y esta nueva administración ya tiene contemplados cuáles son esos puntos débiles que podrían presentarse.

También hay que destacar el papel de las y los docentes, que hasta gastaron recursos propios para garantizar que sus estudiantes tuvieran acceso, y no es uno o dos casos, son la mayoría, muchos interinos, que es una cosa terrible.

Ahora que toca el tema, ¿Cuál considera que debe ser el camino para resolver los problemas de interinazgo y tercerización?

– Como coordinadora de la Comisión de Docencia y Posgrado yo me propuse sacar la modificación del artículo 20, trabajamos arduamente, la sacamos a consulta y pronto se le dará seguimiento en el plenario. Esa modificación ya está y ya se conversó con el nuevo Consejo. Le vamos a dar seguimiento a partir del 21 de enero que empezamos con las sesiones

Con el tema de la tercerización, en las últimas sesiones de diciembre recibimos al personal de Selime y yo estoy sumamente sensibilizada. Recibí una nota al respecto y voy a proponer, en la primera sesión del año, conformar una comisión especial institucional para tener pronto una investigación y una propuesta.

En el contexto de recortes a lo público, ¿Cómo hacemos para combatir estas problemáticas?

– Eso es competencia de la administración, que tendría que analizar los escenarios y la situación presupuestaria.

Yo sí destaco la relación tan importante que tiene que tener la Universidad con la sociedad y las autoridades nacionales. Si tenemos una relación como la que hemos tenido pues no vamos a llegar a ningún consenso, de ahí que sea fundamental sanear estas relaciones para poder posicionar estos problemas y que haya un compromiso de que haya un FEES constitucional para dar respuesta.

 

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