Universitarias

Crearán prueba para detectar pacientes asintomáticos que tuvieron COVID-19

Mediante la prueba se podrá analizar si hay presencia de anticuerpos contra SARS-CoV-2 en la sangre de una persona.

¿Cómo saber si una persona tuvo COVID-19, aunque no haya presentado síntoma alguno de la enfermedad? Un equipo científico de la Universidad de Costa Rica (UCR) va a desarrollar una prueba para determinar si una persona lo tuvo, pese a haber sido asintomática.

El proyecto se llama “Desarrollo y estandarización de pruebas serológicas para la detección de inmunidad contra SARS-CoV-2 en la población costarricense” y el monto financiado mediante el Espacio Universitario de Estudios Avanzados (Ucrea) de la UCR será de ₡11.936.285.

Se trata de una prueba serológica (sanguínea) para identificar la presencia de anticuerpos en la sangre; es decir, la respuesta del sistema inmunológico contra el virus.

Cuando una persona se infecta con un virus el sistema inmune empieza con una respuesta natural de defensa inmediata, pero también hay una inmunidad adaptativa que busca cómo defenderse mejor contra ese patógeno.

Durante esas respuestas se producen los anticuerpos, quienes se encargan de “luchar” contra el virus.

La respuesta adaptativa es la que crea una memoria inmunológica y el organismo recuerda que estuvo en contacto con ese virus en otro momento.

“Esta prueba serológica lo que mide es la producción de esa respuesta adaptativa, pero en el componente de anticuerpos”, explicó la catedrática en Virología y coordinadora del proyecto, Eugenia Corrales.

Con el proyecto se busca medir dos anticuerpos: el IgM (es el que se activa más rápido) y la IgG que se activa después. Este último podría mantenerse con el tiempo.

La prueba serológica no sustituye la PCR, que se realiza para identificar si un paciente está positivo por COVID-19 o no, sino que analiza si una persona se infectó con el virus a partir  de identificar si generó anticuerpos.

La estandarización de la prueba podría llevar seis meses y se realiza para garantizar el estándar óptimo antes de aplicarla a una población (Foto: Anel Kenjekeeva).

De acuerdo con Corrales, incluso un paciente podría dar un “falso positivo” si la prueba serológica se aplica a los pocos días de haberse infectado la persona, porque puede que el sistema inmune aún no haya reaccionado lo suficiente.

“Esta técnica lo que me va a poder mapear es la gente que se infectó y no tuvo suficientes síntomas, o no desarrolló síntomas del todo; entonces esto no sustituye el PCR en ningún momento, lo que hace es darme una información extra de todo ese conjunto de gente que se infectó y no llegó a hacerse un diagnóstico con PCR”, aclaró la viróloga.

Para realizar la prueba serológica se necesita de una proteína del SARS-CoV-2 y el suero sanguíneo del paciente.

Para el proyecto van a producir dos proteínas del SARS-CoV-2, la RBD (dominio de unión al receptor, por sus siglas en inglés) y la espícula, que es el receptor viral.

“Esas dos proteínas son las que van a dar más información, porque si tengo anticuerpos contra esas proteína es más probable que tenga anticuerpos que neutralicen la entrada del virus a la célula”, ahondó Corrales.

Además, serán dos tipos de pruebas serológicas las que van a desarrollar en el marco del proyecto. Para Corrales, las más comunes son las ELISA, aunque también trabajarán con Dot Blot.

Ambas son necesarias ya que el resultado de la prueba ELISA requiere de un equipo especial para medir desarrollo de color (relacionada con la cantidad de respuesta de los anticuerpos) y la prueba Dot Blot podría aplicarse donde no cuenten con ese equipo, y lo que mide es la presencia o ausencia de anticuerpos.

Se calcula que en una placa de ELISA podría analizarse el suero de cerca de 30 personas durante unas tres o cuatro horas en promedio.

Sin embargo, parte del proyecto consiste en estandarizar la prueba, cuya intención es garantizar el estándar óptimo y la mejor metodología antes de aplicarla en humanos.

Para la estandarización de la prueba calculan trabajar con el suero de unas 30 personas que tuvieron PCR positivo; es decir, que con certeza de que estuvieron contagiadas.

Posteriormente, se espera realizar los primeros ensayos con personal médico del Hospital San Juan de Dios.

El proyecto se encuentra en su etapa inicial y la estandarización de la prueba podría llevar alrededor de seis meses, indicó Corrales.

De acuerdo con Corrales, todavía falta evidencia sobre el comportamiento del SARS-CoV-2 y por lo tanto no pueden afirmar que una persona que tuvo el virus ya está protegida.

“Una como viróloga y con ciertos conocimientos de inmunología, podría sospechar o hipotetizar que si usted tiene un anticuerpo positivo va a estar inmune, lo que pasa es que hay muchos virus como los respiratorios que aunque usted tenga anticuerpos no está inmune contra esa patología”, agregó Corrales.

Por lo general, explicó, las personas se infectan varias veces en la vida de los coronavirus respiratorios, pero aún desconocen si este virus se va a comportar de ese modo.

La tecnología se las compartió el Hospital Mount Sinai de Nueva York, con el cual han mantenido colaboración.

No obstante, la idea de estandarizar la prueba en el país es porque la población es muy diferente y en el trópico circulan otros virus respiratorios que podrían dar respuestas confusas.

“Este es como el primer ladrillo de un muro que se puede construir de respuesta antiviral”, comentó la investigadora, para quien la prueba informa sobre si la persona estuvo en contacto o no con el virus. Eventualmente, el suero de aquellas que sí se contagiaron puede servir para analizar las cualidades de los anticuerpos, agregó.

En el proyecto trabajan Eugenia Corrales como coordinadora, Rodrigo Mora y David Loría de la sección de virología de la Facultad de Microbiología, junto con Ismael Segura y German Madrigal del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (Inifar); así como otros especialistas y colaboradores.

La propuesta fue una de las cinco seleccionadas en la convocatoria Ucrea-2020: COVID-19 de Ucrea, que se realiza anualmente para financiar proyectos tendientes a abordar problemas complejos.

La duración de los proyectos es de un año con posibilidad de extensión, dependiendo de los resultados que vayan generando.

Ucrea realizará una segunda convocatoria este año, la cual pretende estudiar los escenarios socioeconómicos que deriven de la pandemia y el monto disponible asciende los ₡60.000.000.

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