Para conocer la situación real de las fuentes

Costa Rica necesita Red de monitoreo hidrológico

Investigación demuestra que se necesita una mejor gestión del recurso hidrológico en el país.

Costa Rica presenta un faltante significativo de sistematización y unificación de información hidrogeológica y meteorológica. Es por eso que la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Nacional (UNA), en conjunto con la Escuela de Química de esa casa de estudios, la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH), la Fundación para el Desarrollo de la Cordillera Volcánica Central (Fundecor) y el Organismo Internacional de Energía Atómica impulsan una iniciativa para mejorar el conocimiento de la dinámica del régimen de precipitaciones y la respuesta de aguas superficiales y subterráneas.

“Comenzamos este proyecto porque vimos una urgencia de información hidrológica y climática en la zona alta norte del Valle Central; vimos deficiencias en los operadores del recurso hídricos porque no tenían datos”, afirmó el encargado de la investigación, Ricardo Sánchez.

Este automuestreador es parte del equipo utilizado para el monitoreo de fuentes de agua.

Para la investigación, la inversión de las partes involucradas es ₵100 mil millones en total y el convenio UNA-ESPN tiene validez hasta el 2019, mientras que el convenio UNA-Fundecor se mantiene hasta este año. El proyecto cuenta con la participación de estudiantes y egresados de la UNA.

Desde el año 2014, este equipo de trabajo se ha dedicado a la investigación y a monitorear la red hidrológica. Los monitoreos iniciaron en el Volcán Barva y se extendieron hasta las faldas del Volcán Irazú.

Según Sánchez, el monitoreo es una acción impostergable, se tiene que hacer en todo el país urgentemente y se necesita una red nacional que abarque intereses particulares, no específicos.

“El ICE y el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) poseen su red de monitoreo; sin embargo, las utilizan para sus propios intereses y de manera separada”, dijo el experto.

La ausencia de instrumentación en algunas cuencas del país o la desarticulación de esfuerzos institucionales limitan la cuantificación de balances hídricos de alta resolución temporal y espacial, lo que reduce la capacidad de respuesta de las instituciones del Estado y la sociedad ante la variabilidad climática de la región.

Costa Rica es considerada una de las zonas más sensibles y vulnerables ante el cambio climático. La falta de políticas hídricas eficientes y consensuadas con los diversos actores sociales, ha generado un aumento significativo de los conflictos hídricos.

“La sociedad tiene una visión equívoca sobre que el cambio climático nos está dejando sin agua, cuando este solo provoca cambios en la distribución del recurso hídrico”, sostuvo Sánchez.

Entre el 2005 y el 2015, el total de conflictos hídricos en Costa Rica ascendió a 719, de los cuales el 54% fueron conflictos entre la sociedad civil y el Gobierno, por lo que existe una alta correlación entre la ocurrencia de los conflictos y eventos hidrometeorológicos en el Valle Central de Costa Rica.

El desafío del manejo integral del recurso hídrico se debe a la ausencia de un mapa hidrogeológico unificado, la necesidad de delimitar con precisión zonas críticas de recarga acuífera, la poca instrumentación en campo para el monitoreo continuo de variables hidrometeorológicas y la incertidumbre sobre el equilibrio entre la oferta y la demanda hídrica.

Anudado a lo anterior, el principal desafío presente en la gestión del recurso hídrico es la falta de infraestructura o su colapso.

Por parte del ESPH, el geólogo Luis Daniel Rojas, comentó que se ha tenido resultados positivos de la investigación.

“Se ha podido observar el tiempo de tránsito en el acuífero, el origen del agua (lluvias provenientes del Pacífico y del Caribe), el comportamiento de los mantos acuíferos de Barva y la evidencia de procesos de mezcla de diferentes masas de agua subterránea”, aseguró Rojas.

Metodología

En la investigación se combina el método de la medición normal (climática, hidrológica y meteorológica) y se añaden señales químicas, que permiten entender procesos en los que la instrumentación no llega. Por ejemplo: tipos de precipitación, de dónde provienen las corrientes de aire y cómo interactúan los mantos acuíferos con los ríos.

De acuerdo con el hidrólogo se han encontrado aguas que tienen edades recientes, menores a los 2 años, y otras zonas de agua con edades muy altas de 50 a 70 años. Es decir, dentro del Valle Central existen dos tipos de agua, y las aguas con mayor edad provienen del este del Valle Central.

“Tenemos gran extensión de estaciones meteorológicas, estaciones que miden caudales del río, medidores de niveles de acuíferos, etc.”, comentó Sánchez.

La red de monitoreo isotópico es una herramienta de bajo costo que permite obtener información climática o hidrogeológica en menor tiempo que los métodos instrumentales tradicionales, lo cual genera información novedosa que la situación hídrica del país requiere.

Sugerencias

Entre las implicaciones que sostiene Sánchez para cambiar la gestión de las aguas en el país se encuentra que la información debe ser de dominio público y debe trabajarse en la creación de repositorios abiertos a la sociedad civil.

“Científicos tienen trabas a la hora de solicitar información, es muy costoso buscar o que den información. Mucha información está guardada en pocos escritorios”, dijo Sánchez.

Las cuencas superficiales y subterráneas, en la gran mayoría de casos, no concuerdan con los límites político-administrativos, este tipo de dinámica, de acuerdo con Sánchez, no funciona, debe ser una tarea multimunicipal.

La toma de decisiones hídricas debe estar basada en un sólido fundamento científico-técnico y reforzadas por la vigilancia (monitoreo) continua a largo plazo.

Los expertos añaden que debe promoverse la creación de una tarifa hídrica para mejorar las mediciones hidroclimáticas y para así invertir más en investigación para solventar este tipo de problemas.

“Son problemas que el país tiene que enfrentar muy pronto, si estas implicaciones se cumplen, podríamos ayudarnos unos a otros. No podemos seguir tomando decisiones arbitrarias, necesitamos información, y para eso necesitamos investigación”, concluyó Sánchez.

 

 

 

 

 

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