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Conare: “Costa Rica debe convertirse en un centro de clase mundial de innovación”

El Consejo Nacional de Rectores (Conare) presentó este miércoles un informe reflexivo sobre “La Costa Rica del Bicentenario” y los desafíos del desarrollo humano nacional, así como los compromisos de este ente para el futuro

El Consejo Nacional de Rectores (Conare) explicó, en un detallado estudio, la perspectiva universitaria sobre la coyuntura nacional y los principales retos que el país enfrentará en los próximos años:

“Costa Rica puede y debe convertirse, dentro de una generación, en un centro de clase mundial de innovación social, productiva y ambiental; asentado en una sociedad libre y democrática, de alta productividad, baja huella ecológica y socialmente inclusiva”, dijo el presidente de Conare, Francisco González, en el acto de presentación del informe La Costa Rica del Bicentenario y los desafíos del desarrollo humano nacional.

En el documento, el Conare hace un extendido repaso sobre la realidad nacional, especialmente en los últimos años y en la actualidad, de cara a la llegada a los 200 años de independencia costarricense:

“De experimentar una “coyuntura crítica”, según el Informe Estado de la Nación 2019, la cual entrañaba serios riesgos para la sostenibilidad del desarrollo humano, Costa Rica pasó, en 2020, a vivir una grave crisis que amenaza los logros históricos de ese desarrollo”.

A pesar de esto, los rectores explican que el país tiene un margen de acción reducido e incierto, pero real, para lograr atender la conmoción derivada de la pandemia, así como los desafíos preexistentes, que en el presente se han agravado.

En ese sentido, el texto señala la importancia de reconocer que las limitaciones que impone la regla fiscal en el gasto público, en torno al área social, “complican la situación porque habría una menor compensación de la pobreza y un deterioro de la desigualdad”

“La cultura de responsabilidad fiscal no puede dejar de lado el bienestar de la población. Ante la emergencia sanitaria causada por el covid-19, la regla más bien constituye un instrumento que le resta libertad al Gobierno, en momentos que requiere mayor flexibilidad en el manejo de la política fiscal”, dice el escrito.

Los rectores señalan que, para inicios de 2021, los retrocesos en el desarrollo humano costarricense se consolidaron, al tiempo que se evidenciaron nuevos riesgos para el sistema político:

“La pandemia de la covid-19 indujo, en el 2020, una crisis sin precedentes en la historia moderna del país, cuya evolución depende, en buena medida, de la respuesta y responsabilidad de los actores sociales y políticos para evitar que se convierta en una situación estructural o de retroceso prolongado”.

En esa línea, la educación costarricense atraviesa una importante crisis “debido al golpe combinado de los rezagos históricos y los efectos económicos y sociales generados por la pandemia de la covid-19”, reza el informe.

Para los universitarios, “la crisis educativa actual es la peor en varias décadas”.

Visión a largo plazo

El estudio de Conare indica que uno de los principales retos que enfrentará el país es el envejecimiento de la sociedad, ya que, en un par de décadas, cerca del 25% de las personas tendrán más de 60 años, por lo cual Costa Ricá tendrá muy pocos jóvenes y una fuerza laboral envejecida.

Asimismo, los académicos explican que el país tiene “dos valiosos activos”: la rica biodiversidad y la marca país:

“La extensa superficie marítima, los bosques, los ríos, la pluralidad de ecosistemas y los parques nacionales son activos preciosos, pero su uso sostenible va en contra de una economía extractiva o agroexportadora. Todo lo contrario, se requiere preservarlas, de manera que el uso sostenible de la biodiversidad requerirá la aplicación del mejor conocimiento científico y tecnológico”, dice el texto.

Ante esto, aparece la necesidad de alcanzar una educación de mejor calidad para todas las personas, así como una extendida distribución de buenas oportunidades de trabajo entre distintos sectores y territorios: “El país requiere que cada persona sea mucho más productiva de lo que es”, reza el escrito.

Desafíos para los años siguientes

Conare enlista una serie de desafíos estratégicos para atender en los próximos años, entre los que se encuentra, en primer lugar, “colocar la ciencia, la tecnología y la innovación en el corazón de las políticas de desarrollo humano”.

También, “garantizar la sostenibilidad en el uso del territorio y los recursos naturales” es otro de los principales retos, así como “conectar a todos los hogares, empresas e instituciones a una red de internet de banda ancha con cobertura y acceso universal”.

Igualmente, la creación de vínculos robustos entre el crecimiento económico, la productividad y el empleo, es uno de los desafíos que Costa Rica deberá atender, al tiempo que se deberá generar acciones para eliminar los rezagos del sistema educativo público costarricense, en términos de calidad, universalidad y equidad.

En la misma línea, será imprescindible revertir las crecientes desigualdades y la exclusión social; asegurar la sostenibilidad financiera, la universalidad y calidad de las prestaciones de los sistemas públicos de salud y protección social; y “democratizar la democracia” para resolver la crisis de representación política y fortalecer la participación ciudadana.

Finalmente, otro desafío importante será “fortalecer la política exterior como punta de lanza del desarrollo nacional”.

Compromisos de Conare

Para contribuir a resolver los desafíos anteriores y lograr el desarrollo humano nacional, Conare se compromete en el texto a una serie de acciones estratégicas, entre las que se encuentra continuar aportando a la solución de los problemas nacionales, a partir de las capacidades universitarias, para impulsar la innovación y el desarrollo.

También, las universidades estatales buscarán una mayor articulación para la vinculación externa de su personal académico y científico, los laboratorios y centros de investigación hacia ese proceso de innovación, desarrollo empresarial y acción humanitaria.

Maximizar el uso de la infraestructura para la investigación científica y técnica por parte de otras instituciones del sector público, las organizaciones de la sociedad civil y el sector productivo, es otro de los compromisos de los rectores.

Asimismo, Conare efectuará una “profunda revisión de la oferta académica del sistema de educación superior pública en todas las regiones del país”, en aras de ampliar las oportunidades educativas y mejorar la eficiencia mediante la integración de servicios que ofrecen las universidades.

“Estamos llamados a hallar puntos de encuentro en la construcción de este desarrollo sostenible, que abra puertas y que aproveche el talento humano y potencial natural con los que cuenta nuestro diverso país”, concluye el Conare.

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