Casa Infantil Universitaria: una apuesta por la atención integral a estudiantes

La UCR cuenta con dos espacios, el CIL y el CIU, donde se reciben niños, pero ambos tienen importantes diferencias que la población debe conocer.

La Casa Infantil Universitaria (CIU) de la Universidad de Costa Rica (UCR) es una apuesta única en el país e, incluso, a nivel centroamericano. Se trata de una alternativa que brinda atención integral a estudiantes universitarios que se han convertido en madres o padres y que requieren ayuda para continuar con su formación superior.

Si bien en estas instalaciones se atienden a los hijos de los estudiantes, es válido aclarar que la CIU no es ni un kínder ni una guardería, sino un espacio de atención multidisciplinaria donde se acoge a los padres, madres y sus bebés como en un hogar.

Es un modelo de atención integral, que permite a la población estudiantil con hijos asistir a clases y tener un espacio en el cual dejar a sus bebés de forma segura. Los niños son cuidados por profesionales, solamente en los períodos que los padres o madres se encuentran en lecciones, o cuando requieren estudiar.

“Tratamos con una población en riesgo y que tiene poco apoyo de otras instituciones, pues es considerado que, por haber concluido el colegio, no requieren de tanta atención. No obstante, los estudiantes, madres o padres, realmente necesitan un seguimiento y ayuda para poder concluir sus estudios universitarios”, explicó Milagros Jaime, directora de la Casa Infantil Universitaria.

Un equipo, integrado por una psicóloga, una enfermera, una especialista en preescolar y personal administrativo, atiende a los niños mientras sus mamás o papás van a clase. Además, les dan seguimiento a los estudiantes y sus hijos en la atención y prevención de la salud, y los apoya en cualquier situación o conflicto que estén enfrentando.

Es normal encontrar en las instalaciones de la Casa Infantil a los estudiantes con sus bebés. En los espacios de tiempo entre clases, llegan a la CIU, almuerzan, pasan un rato con sus hijos, hacen tareas o descansan. La dinámica es precisamente la misma que llevarían en una casa, donde cada quien puede estar en funciones distintas.

“Nuestro enfoque como Casa Infantil es fortalecer el ejercicio de la maternidad y paternidad, ayudar en la creación de ese vínculo afectivo de los estudiantes con sus hijos, favorecer el desarrollo integral de los niños y acompañar a la maternidad y paternidad joven”, detalló la experta.

De acuerdo con la directora, el 98% de las estudiantes beneficiadas del proyecto son mujeres. Sin embargo, hay un grupo de padres que están ejerciendo la paternidad de una forma distinta, crean grandes vínculos con sus bebés y son responsables de llevarlos, traerlos y atenderlos en los períodos de descanso.

“La población que atendemos es muy variada. Hemos tenido casos de hombres solos (aunque pocos), también de estudiantes hombres que son los que pertenecen a la UCR y la mamá trabaja o está en otro centro de formación superior; son menos los casos de los hombres que dan uso el servicio, pero es importante visibilizarlo. También tenemos estudiantes mujeres solas, casadas o en otro tipo de relaciones”, indicó.

Una casa muy familiar

En la CIU se reciben a grupos muy heterogéneos, con niños que van desde los 15 días de nacidos, hasta los 3 años y 7 meses al inicio del ciclo. No hay una separación por edad, ya que los bebés llegan por horas y, como es la primera salida de la casa como preparación para un centro educativo posteriormente, cada uno trae los alimentos a los que están habituados y tratan de continuar con sus rutinas acostumbradas.

Los estudiantes deben asumir un costo por mes, que es bajo, y la exoneración depende del tipo de beca que tenga cada uno; incluso, de ser necesario, se puede solicitar una exoneración mayor en casos especiales. Ese dinero se reinvierte en las funciones cotidianas, materiales educativos y de oficina de la Casa Infantil.

En promedio, se pueden recibir unos 50 niños y sus papás por semestre, pero esto es también un tema que varía, dado que cada uno tiene su propio horario, acorde con los cursos que llevan en la universidad.

La CIU normalmente es confundida con el Centro Infantil Laboratorio (CIL), pues ambos se encuentran en el mismo edificio y son de atención a los niños. No obstante, sus objetivos y funcionamiento son distintos y son unidades totalmente diferentes.

CIL sí es preescolar

Hay que saber diferenciar el público al que se dirige cada uno de estos centros de atención de la UCR. Como se indicó, la CIU es un lugar de apoyo a los estudiantes que son madres o padres donde se recibe a sus hijos, mientras que el CIL es un centro educativo preescolar que atiende a niños de funcionarios universitarios, estudiantes y de las comunidades circundantes.

El CIL es un programa permanente de la Vicerrectoría de Acción Social y recibe para su cuido y educación a niños en edades de preescolar. Allí se imparten lecciones bajo una metodología holística, se da formación pedagógica y cuido de los menores.

Según Mónica Garro, directora del CIL, la propuesta pedagógica de este centro de educación está relacionada con brindar la oportunidad a los niños de crecer en armonía con todos los seres vivos, bajo un bienestar inclusivo, con enfoque en derechos humanos, en la formación de personas independientes y la construcción de valores.

“Trabajamos en la tolerancia, el respeto y la autoconstrucción de la personalidad, y nos basamos en tres propuestas de enseñanza: currículo integral, lenguaje integral y educación personalizada. Estamos enfocados en la atención de la niñez en primera infancia, de sus procesos de desarrollo y educativos en los primeros años de vida”, señaló Garro.

El CIL cuenta con una capacidad instalada para la recepción de hasta 100 niños en su edificio, y para este año tiene inscritos 78 menores Dado son infantes edades cortas, prefieren establecer grupos pequeños para brindar una atención más personalizada.

Igualmente, el CIL atiende niños desde las 7 a.m. y hasta las 5 p.m. No obstante, los niños pueden permanecer como máximo 9 horas en las instalaciones, pues más tiempo reñiría con el proceso de desarrollo óptimo que se debe cumplir, y afectaría el tiempo que pasan con sus familias.

“Es una modalidad que busca colaborar con las familias trabajadoras que no tienen lugar en el que se eduque y cuide a sus hijos. Por eso somos insistentes en que biológicamente los niños no están listos para estar más de ese tiempo lejos de sus familias, pues es una edad muy vulnerable. De ahí la importancia de esos horarios”, añadió la directora del CIL.

En el CIL la oferta es muy similar a la que ofrecen otras instituciones educativas, aunque con diferencias de impacto en la formación por sus características de pertenecer a la UCR. Sin embargo, hay una gran diferencia con la CIU, que está enfocada en ayudar a los estudiantes que son madres o padres.

Nuevas instalaciones

Recientemente se informó en UNIVERSIDAD que tanto el CIL como la CIU estaban estrenando nuevo edificio. Ambos están ubicados en un inmueble, uno contiguo al otro, en la Ciudad de la Investigación.

En el caso de la CIU, a partir de este 13 de agosto iniciaron su funcionamiento en el nuevo edificio con la recepción de los niños y sus padres, quienes fueron recibidos con un espacio mucho más amplio, con mayor capacidad y diseñado especialmente para sus necesidades.

El área verde, aunque es más pequeña, está mejor adaptada para los niños. Además, se incorporaron áreas de atención individuales y privadas para los estudiantes, y cada profesional cuenta con sus oficinas privadas, con accesos desde afuera, de manera que los estudiantes no tengan que pasar frente a sus hijos para hacer una consulta o hablar con las especialistas.

Se hizo un diseño de baños acorde con las necesidades de los niños. Igualmente, el edificio cuenta con amplios salones, áreas de lactancia, dormitorio, lugares para hacer tareas –separadas de las zonas de juego– y una sala para leer.

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