Documental sobre migración centroamericana

El camino del migrante: una lucha entre el crimen y la resistencia

Año con año, cientos de centroamericanos emigran de sus países e intentan cruzar la frontera de los Estados Unidos.

Cuando las oportunidades son escasas la milicia reprime, crecen las extorsiones y los asesinatos. Para muchos no hay más opción que irse.

La violencia que impera en Centroamérica desde los años 80, cuando se escuchaban historias de migrantes refugiados en las montañas para huir de las guerras, no se ha debilitado, solo naturalizado. En el 2017, la historia que ha marcado las últimas casi cuatro décadas centroamericanas se sigue repitiendo.

Carlos Sandoval e Ivannia Villalobos, integrantes del equipo de producción del documental sobre migración centroamericana Casa en Tierra Ajena, conversaron con UNIVERSIDAD sobre la situación que viven los migrantes que día con día se ven forzados a salir de sus países en busca de una vida digna.

Basado en el libro No Más Muros del comunicador e investigador Carlos Sandoval, el documental busca llamar la atención sobre lo que está sucediendo en Centroamérica a través de historias en las que el pensamiento común parece ser: “si en cualquiera de los dos panoramas me espera la muerte, prefiero morir intentándolo”.

“Yo pienso que Casa en Tierra Ajena es un llamado a pensar Centroamérica desde la migración y la necesidad de crear condiciones para que las personas pudiesen tener lo que podríamos llamar una vida digna: tener empleo, tener vivienda, salud, educación, que es algo sumamente lejano para muchísima gente”, explicó Sandoval.

Una tierra sin derechos humanos

En países donde la inversión del Gobierno no va dirigida a derechos básicos como acceso a vivienda, salud, educación o trabajo, sino a la milicia; y donde el riesgo de ser asesinado por el solo hecho de resistir se ha apoderado del día a día de miles de centroamericanos, la opción de morir camino hacia la posibilidad de una vida más digna parece ser la más atractiva.

“Es muy frecuente escuchar: “si me van a matar aquí, y me dicen que igualmente me pueden matar pasando México, pues hay que intentarlo. Parece que los dos panoramas que me quedan me llevan hacia lo mismo, es peor quedarse sin intentarlo””, relató Ivannia Villalobos, directora del documental.

Esa misma frase, aseguró Sandoval, se la dijeron también unos adolescentes en Veracruz, quienes tomaron su recién adquirido título de bachiller y su técnico medio en Contabilidad y se embarcaron en una travesía por una de las rutas más peligrosas y violentas hacia Estados Unidos.

Según el comunicador, la violencia estructural y la violencia criminal se han convertido en la realidad de muchas personas en Centroamérica. Tanto así que en el 2016 más de 1.000 personas de El Salvador pidieron refugio en Costa Rica, y el número de solicitudes aprobadas apenas rozaron el número 30.

Además, Sandoval y Villalobos contaron cómo los temas de violencia sexual han ido en aumento. “Hay personas que a razón de su identidad sexual son perseguidas y muchas veces también asesinadas pero, aunque no son tantos los casos como en las otras situaciones, no hay que perderles la pista”, relataron.

“Esa combinación de falta de empleo con la violencia criminal se le está yendo de las manos a Centroamérica, y lo peor es que no hay una estrategia. Hace 30 años la atención internacional estaba sobre Centroamérica como hoy está sobre Siria. Hoy pasan cosas muy delicadas y nadie se entera. Centroamérica ya no es noticia”, aseguró Sandoval.

Finalmente, expresaron su temor porque se naturalice esta violencia; el pensar que ya estas zonas son violentas y por eso las personas emigran es normal. Además, agregaron que a nivel de Gobiernos se debería pensar en un enfoque más inclusivo e idear una estrategia que tome en cuenta una ciudadanía centroamericana para cambiar esas condiciones.

“Es complejo, el reto no es fácil, pero creo que uno de los objetivos del documental es sensibilizar en ese sentido, que pensemos más colectivamente qué podemos hacer”, finalizó Villalobos.

“Tengo derecho a no migrar”

A pesar de la violencia imperante en la zona “la esperanza es lo último que se pierde” parece ser el mantra de vida de muchos ciudadanos que se rehúsan a dejar sus tierras, y de quienes le han apostado más bien a que la solidaridad puede más que todo.

Si algo quedó retratado en el documental es que aunque se pueda pensar que es tanta la violencia que no hay nada que hacer. Existen personas que a pesar de estar en procesos de despojo de sus comunidades siguen luchando por sobrevivir, por no dar marcha atrás y por transformar sus realidades.

“Uno siente que no hay nada que hacer, pero llegamos en un punto en que hay como un oasis. Pese a que el Estado hace mucho por reprimir a las personas migrantes, está la gente en las comunidades solidarizándose, dando hasta lo que no tienen por atender a esas personas, y no solamente por darles comida, sino también acompañamiento”, recordó Villalobos.

Por ejemplo, en México se encuentra la Casa del Migrante, la cual recibe hasta 200 migrantes simultáneamente y les ofrece comida y actividades recreativas con ayuda de miembros de la comunidad. Esta Casa nació cuando los policías que cuidan el ferrocarril que llega a Salitrillo empezaron a asesinar migrantes hondureños.

“Una tarde (en la Casa del Migrante) nos dicen que van a hacer un viacrucis por la comunidad, y tenían una cruz con los nombres de los muchachos hondureños asesinados e iban haciendo la historia del viacrucis por el barrio que está cerca de la Casa. Las familias van poniendo pequeños altares en los que se lee una reflexión sobre por qué se criminalizan los migrantes, por qué se cierra la frontera, etcétera, etcétera”, narró Sandoval.

Por otro lado, Villalobos recordó una idea que decía el padre Pantoja de la Casa del Migrante, que versaba sobre la necesidad de hacer un trabajo con las comunidades para que no vieran al migrante como una amenaza o un criminal, sino que comprendieran que ese ser humano que estaba ahí podría ser ellos y que los vieran como personas que podrían aportar a la comunidad.

 

<em>Casa en Tierra Ajena</em>

El equipo: Carlos Sandoval (investigación), Ivannia Villalobos (dirección), José Mario Quesada (diseño), Santiago Martínez (coordinación general), Michele Ferris (asistente de dirección y producción), David Ramírez (edición y montaje), Fabiola Pomareda (divulgación), Glendon Ramírez (musicalización), Fidel de Rooy (diseño web), Iván Pérez (producción de sonido) y José Arce (colorización).

Casa en Tierra Ajena es una iniciativa que surge entre la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y la Universidad de Costa Rica (UCR) para realizar un documental sobre migración forzada en Centroamérica, con características de estética e investigación profunda.

Además del documental, hay 13 materiales adicionales que estarán incorporados en el DVD y en el sitio web, los cuales profundizan en experiencias organizativas de migrantes en El Salvador y Honduras, y entrevistas con figuras públicas de distintos países.

Es un documental que tiene un tratamiento de características cinematográficas como la fotografía, el color y la calidad del sonido; pero que no deja de ser un trabajo de incidencia social que puede ser utilizado para fines didácticos.

Vea los adelantos y más información sobre el proyecto en www.casaentierrajena.com



<strong>Fechas de estreno:</strong>

15 de marzo, 6 p.m. Anfiteatro de la Facultad de Ciencias Sociales UCR.

16 de marzo, 5 p.m. Anfiteatro Rodolfo Cisneros, Universidad Nacional.

17 de marzo, 2:30 p.m. Paraninfo de la Sede Central, UNED.

30  de marzo, 6 p.m. Cine Magaly



 

(Créditos: Foto Fidel del Rooy)


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