Universitarias Marisol Gutiérrez, Vicerrectora de Acción Social

“Apostaremos por espacios para la palabra y la escucha”

Tras varios años de constantes cambios y conflictos en la Vicerrectoría, el diálogo es urgente, afirma la jerarca.

Abrir espacios para conversar y construir en conjunto es la prioridad de Marisol Gutiérrez, nueva jerarca de la Vicerrectoría de Acción Social de la Universidad de Costa Rica, que asumió su cargo el pasado 1° de enero.

Luego de años que caracteriza como “muy movidos”, la primera tarea que emprendió la catedrática fue “abrir espacios para la escucha y la palabra”, que considera son urgentes para resolver los problemas pendientes y mejorar el funcionamiento dentro de la VAS.

Gutiérrez es catedrática de la Escuela de Estudios Generales y llega a la Vicerrectoría de la mano de la administración liderada por el biólogo Gustavo Gutiérrez. Tiene una Maestría en Literatura Latinoamericana y un Doctorado en Educación, así como amplia experiencia en procesos de acción social.

En entrevista, Gutiérrez compartió con UNIVERSIDAD su visión y sus planes para esa instancia.

¿Cuáles son sus principales líneas de trabajo para el período por venir?

—Esta vicerrectoría ha tenido una situación muy movida, muy dinámica, digamos para decirlo en positivo. Han pasado distintas personas por la dirección, cambios internos, el Covid-19, la mediación virtual en procesos que tienen un acento presencial y más. Así, me encuentro yo con una comunidad VAS un poquito afectada en lo emocional, cansada y con incertidumbre.

Entonces, en las VAS apostaremos por espacios para la palabra y la escucha, para que podamos re-conocernos, en el primer espacio que es esa comunidad VAS y luego con la sociedad, porque si no se conoce lo interno no se pueden trabajar vínculos con otros actores.

Eso es lo primero y lo estamos haciendo desde la semana pasada, conversando con todas las personas de la VAS para construir de manera conjunta, solo así podremos atender los temas centrales de la acción social.

¿Traerá usted nuevas líneas de trabajo?

—Ya hay una cartera importante de proyectos y a mí me interesa reconocer lo que se ha venido haciendo, dándole el valor y el lugar que corresponde. Ya hay un camino construido, no podemos obviar o ignorar esa memoria, ese pasado. Hay que ver lo que ya tenemos, que hay mucho, sobre todo en extensión docente y TCU, revisar lo que se ha hecho, recuperar logros y ver qué es mejorable.

Con esto quiero decir que en un marco de austeridad y con las particularidades de la interacción virtual, ir a lo que tenemos y fortalecerlo es fundamental, y si es necesario abrir otras líneas se abrirán, pero primero toca trabajar y fortalecer lo que ya existe.

¿Cómo fortalecer la acción social en un contexto de austeridad económica?

—Históricamente la VAS tiene un presupuesto menor y en esta ocasión no es una excepción, aunque sí hay un reconocimiento de esta administración de que la acción social es urgente reposicionarla, resituarla, y por eso insisto en que es importante mirar hacia adentro para darle mayor impulso a lo que hagamos hacia afuera.

Contamos con un recurso humano muy bueno, gente que en medio de todos estos avatares, no cayó, salió a flote, pudo responder a esa adversidad tremenda de no poder ver a las personas, no poder hacer giras, no poder ir a las comunidades.

El recurso humano, el financiero y el infraestructural hay que aprovecharlo al máximo para que los procesos que emprendemos se desarrollen de mejor manera, con mayor fluidez. Y parte de aprovechar esas capacidades instaladas en términos de personal, tanto docente como estudiantes que lideran iniciativas, es fomentar la participación a lo interno.

Yo quisiera tener un acercamiento eficiente y eficaz con todas las personas encargadas de hacer acción social en todas las sedes y recintos para poder revalorar y reposicionar este quehacer, pues hay una opinión pública dividida y nosotros hemos contribuido a no divulgar lo que hacemos dentro y fuera de la universidad.

¿Qué es para usted acción social y cuál debe ser su rol en la relación Universidad – sociedad?

—Yo he sido docente muchos años y así como concibo la docencia como una acción sustantiva del quehacer universitario, entrelazada a la acción social e investigación, así veo la acción social: entrelazada a las otras dos. Son columnas que juntas sostienen el quehacer de la Universidad, no podemos hacer ninguna en solitario, porque requieren de esa sinergia.

Así, la acción social significa poder abrir vínculos y diálogos con otros actores sociales con sus propios saberes, realidades, sensibilidades y la universidad lo que hace es establecer relaciones para en conjunto poder generar mejores condiciones o buscar respuestas.

No es una tarea asistencial ni hegemónica de la institución porque tenga saberes rigurosos, científicos o especializados, sino una acción conjunta de diálogo de saberes que propende hacia la generación de mejores condiciones de vida de las personas, donde un bien-estar pueda hacerse realidad.

¿Cuál es su posición con respecto a la situación de los programas de acción social, que han tenido una relación muy tirante con la VAS en los últimos dos años, al menos?

—Mi impresión es que ha hecho falta diálogo y por eso la importancia de abrir nuevos espacios. Para poder llegar a puntos comunes o a consensos mínimos necesitamos conversar y si las posiciones son cerradas y sordas es difícil. Lo que yo he revisado y visto hasta el momento pasa casualmente por eso, y creo que pensarnos como una vicerrectoría que tenga espacios abiertos a la participación va a ser muchísimo mejor.

No hablo de diálogo de manera retórica, es que ya lo estamos haciendo. Ya me he reunido con coordinadores de programas y mi grata sorpresa fue que conversando hemos llegado a consensos y eso es importante. Estoy convencida de que el camino es el del diálogo, porque ya lo estamos viviendo.

En el contexto de crisis nacional, ¿cómo seguir haciendo acción social sin sacrificar el bienestar de quien la ejecuta?

—Lo que usted plantea es un gran desafío, y es lo que tenemos que ir resolviendo a partir de escucharnos y hablar. Primero debemos entender cómo se han vivido estos procesos y por eso hemos estado haciendo encuentros, para ver cómo han sido la experiencia en un contexto en que las personas no solo aportan sus saberes, sean profesionales o administrativos, sino su emocionalidad.

Yo insisto en que la solución es escuchar, saber cómo se sienten, cómo recogen las experiencias positivas y negativas del proceso. Esto supone un ejercicio de construcción conjunta porque ni yo ni nadie puede ponerse a tirar línea desde lo que yo viví, cuando las experiencias son distintas. Debemos reconocer la diversidad de esas voces para tener una mirada panorámica.

Cómo operacionalizar eso es un gran desafío, pero contando con un equipo que tiene compromiso, que tiene clara la visión de universidad y el propósito de la acción social en la tríada del quehacer universitario creo que se puede salir adelante.

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