Universitarias

11 carreras de la UCR ponen en la mira la permanencia de sus estudiantes, con estudio del Instituto de Investigaciones en Educación

Proyecto de investigación recopila la información de los educandos desde que ingresan hasta que se gradúan en el campus universitario, con el fin de ayudar en los ajustes a los planes de estudio.

Las escuelas de 11 carreras de la Universidad de Costa Rica (UCR) abrieron sus registros para conocer en detalle la permanencia de sus estudiantes desde que ingresan hasta que salen con el título bajo el brazo. Este minucioso estudio cuantitativo lo hacen de la mano del Instituto de Investigaciones en Educación (INIE).

La investigación se hace con un equipo interdisciplinario de profesionales, el cual coordina con docentes de seis escuelas y dos facultades anuentes a participar, pese a que en la UCR hay 46 unidades académicas en total.

El análisis de los tiempos de permanencia de los educandos son de las carreras de Educación Especial, Orientación, Administración Pública, Administración Aduanera y Comercio Exterior, Comunicación Colectiva, Psicología, Computación e Informática, Enfermería, Microbiología, Asistente Laboratorio y Farmacia.

“Hemos encontrado cursos donde un estudiante ha matriculado hasta 10 veces para pasarlo, pero hablamos de un estudiante y no de la generalidad”, Maria Gabriela Regueyra Edelman.

Cabe recordar que el pasado 25 de enero, el Consejo Universitario le solicitó a la vicerrectoría de Docencia y Vida Estudiantil la elaboración de propuestas para apoyar y fortalecer las iniciativas para el seguimiento de la permanencia dentro del campus y de los cupos no consolidados en la UCR, que suman 19.202 en 15 años (2005-2020)

Sin embargo, Jacqueline García Fallas, directora del INIE, afirmó a UNIVERSIDAD que están a la espera de reuniones con ambas vicerrectorías para definir el abordaje que darán al tema de la permanencia estudiantil en esta institución.

Este proyecto, liderado por la investigadora María Gabriela Regueyra Edelman, empezó en 2009 cuando fue formulado, específicamente, para la población estudiantil de la carrera de Trabajo Social, etapa que se realizó entre 2010-2011. Desde entonces, 30 personas investigadoras han formado parte del proyecto, pero en este momento suman 16 profesionales.

Una vez que este análisis hizo eco en otras escuelas, para el intervalo 2012-2017 se unieron las carreras de Farmacia, Educación Especial, Orientación, Administración Pública, Administración Aduanera y Comercio Exterior, Comunicación Colectiva y Psicología. En el año 2018 se integraron Computación e informática, Microbiología y Asistente de laboratorio.

“Puede ser que haya alguna iniciativa de algún docente que le plantea al director de la carrera que se incorpore al proyecto, pero siempre es el director quien tiene que decidir si se une o no”, explicó Regueyra sobre el método de participación. Asimismo, se designa al menos una persona docente de cada área participante, en quien se delega la responsabilidad de los datos.

Variables del análisis

 En el trabajo se toma en cuenta cinco variables de cada estudiante: los datos demográficos (edad, sexo, procedencia, residencia), la categoría de admisión e ingreso (puntaje, modalidad, colegio, carrera), seguido de académicas (créditos y promedio), graduación (tiempo requerido, grado) y finalmente, las variables socioeconómicas (ayuda, beneficios, beca).

La categorización socioeconómica está pendiente de ser analizada por tratarse de datos sensibles, sobre los cuales las personas investigadoras están a la espera por parte de la UCR. Esta información se integra a la plataforma del Sistema de Seguimiento a la Permanencia de la Población Estudiantil (SISEPPOE).

Hipótesis de permanencia

Este proyecto investigativo es meramente numérico y no busca como tal generar conclusiones o hipótesis, sino que cada escuela vea el comportamiento de sus estudiantes a lo largo de los años conforme van recorriendo el plan de estudios, explicó Regueyra,

Sin embargo, la coordinadora de la investigación, quien fue directora de la Oficina de Becas durante ocho años, tiene algunas hipótesis personales, las cuales no forman parte del estudio, pero que por su experiencia, le permiten hacer valoraciones sobre la permanencia de los educandos en una carrera dentro de la UCR.

Una de sus hipótesis se relaciona con el problema del dominio de los contenidos y del pensamiento lógico matemático por parte de los estudiantes. Para la investigadora hay una repitencia en los cursos iniciales de las mallas curriculares.

“Hemos encontrado cursos donde un estudiante ha matriculado hasta 10 veces para pasarlo, pero hablamos de un estudiante no de la generalidad”, mencionó Gabriela.

Regueyra citó de ejemplo lo sucedido en 2019 con la materia de Cálculo (MA1210), que se lleva como requisito para las carreras de las ingenierías, administración y computación, entre otras. Este curso sólo fue aprobado por los educandos de una carrera en particular por sólo el 53%.

Lo mismo sucedió con la materia Ecuaciones Diferenciales Aplicadas (MA2210), que es de las primeras asignaturas que cursan los alumnos de las carreras de ingeniería. El resultado de los datos mostró que en una carrera en particular en 2019 ese curso solo lo pasaron el 50% los estudiantes.

Para la investigadora, estos datos permiten establecer que la permanencia estudiantil se ve afectada al cursar aquellas materias iniciales, que son requisitos para consecución de una determinada carrera.

También considera que la existencia de cursos anuales en la malla curricular de las carreras influye en el tiempo que permanecen los educandos en la Universidad, pues cuando reprueban la asignatura, deben esperar todo el año para volver a cursar esa materia en específico.

Otro factor que alarga el tiempo es el hecho de matricular menos cursos de los correspondientes al plan de estudios, detalló la coordinadora.

En este caso se pueden dar dos razones que explican esta situación: la primera, cuando los estudiantes deciden adrede llevar menos créditos de los planteados en su plan, y la segunda: cuando matriculan menos materias para enfocarse en aquellos cursos que ya han reprobado o que estiman se les podrían dificultar.

A pesar de que hay una regulación sobre la cantidad de horas de trabajo que lleva una materia (1 crédito equivale a 3 horas de trabajo), lo cierto es que hay cursos que sobrepasan ese cálculo estimado y que son muy demandantes, según Regueyra.

Ante ello, la coordinadora de la investigación, valora que un alumno eventualmente podría posponer aquellos cursos que no son requisito fundamental para avanzar en su carrera.

Los factores personales en la vida cotidiana de un estudiante también suman, según la especialista del INIE. Por ejemplo, quienes deben trabajar, ya sea medio tiempo o jornada completa, o el tema de los roles de género que puedan experimentar en el hogar, donde por lo general son las mujeres las que realizan las labores domésticas o el cuido de familiares, lo cual les demanda a la población femenina una inversión de tiempo considerable.

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