Yo sí soy un defensor de Abraham Lincoln

La campaña de Abraham Lincoln proclama tres factores fundamentales: la abolición de la esclavitud, reparto de tierras en el oeste del país y el comercio de los productos propios.

Para mí era imposible dejar de pasar por alto las afirmaciones en las calles norteamericanas por personas que arrojan juzgar libremente a personalidades, en Facebook y WhatsApp también. Yo considero que mi persona no es la más adecuada para defender la memoria de este ilustre personaje, pero no puedo permitir que las personas de manera peregrina denigren la memoria colectiva que se tiene sobre este libertador al afirmar que era un racista, por esto me veo en la obligación de exponer su vida.

Abrahan Lincoln nació el 12 de febrero de 1809 en una granja situada cerca de la ciudad de Hodgenville, en el actual condado de La Rue del Estado de Kentucky, lugar que en la actualidad es un parque histórico nacional. Sus padres, Thomas Lincoln y Nancy Hanks, habían nacido en Virginia y como tantos pioneros agricultores se habían trasladado al oeste. La familia Lincoln procedía de Inglaterra.

Abraham Lincoln comenzó a estudiar Derecho de forma autodidacta, consiguiendo el título en 1836. Dos años antes, su actitud contraria a la esclavitud lo había conducido a intervenir en política, lo que le valió su elección como diputado de Illinois para el período 1834-1842.

En 1856 se constituyó en los estados norteños un nuevo partido claramente abolicionista, el Partido Republicano, que se consideraba heredero de la tradición política del presidente Thomas Jefferson. Comprometido con la causa contra la esclavitud, Lincoln se afilió al Partido Republicano el mismo año de su fundación. Derrotado de nuevo en las elecciones del Senado de 1858, la intensidad de la campaña antiesclavista y los duelos dialécticos que mantuvo con el candidato demócrata Stephen A. Douglas, elegido en la ocasión, le devolvieron la popularidad perdida; los debates revelaron sus extraordinarias dotes de orador, la profundidad de su pensamiento y de su preparación, la madurez de su juicio y una gran fe en su misión.

La campaña de Abraham Lincoln proclama tres factores fundamentales: la abolición de la esclavitud, reparto de tierras en el oeste del país y el comercio de los productos propios. Pese a la falta de experiencia política, el carisma y la capacidad oratoria de Lincoln ganaron la simpatía de los votantes, quienes lo consideraron la mejor opción para dirigir el país.

Durante su presidencia, Lincoln tiene el reconocimiento de haber liberado a los esclavos mediante la Proclamación de Emancipación, aunque esta solo los liberara en áreas de la Confederación no controladas por la Unión. Sin embargo, la proclamación hizo que el abolir la esclavitud en los estados rebeldes fuera un objetivo oficial de la guerra. Esto dio ímpetu a la adopción de las XIII y XIV enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos, las cuales abolieron la esclavitud y establecieron la imposición federal de derechos civiles.

El 14 de abril de 1865, cinco días después de la rendición sudista, John Wilkes Booth supo que un mensajero de la Casa Blanca había llegado a la Ford’s Opera House, un prestigioso teatro de Washington, anunciando que a la representación de aquella noche asistirían el presidente Lincoln y su esposa Mary. 

Al mismo tiempo, sus simpatías por los confederados se habían transformado en odio contra Lincoln, en el que veía a un tirano y al que acusaba de querer convertirse en «rey de Estados Unidos».

Sin que encontrase ningún impedimento o dificultad, Booth llegó hasta el palco del presidente. Con sigilo, sacó un arma, apuntó a su cabeza y le disparó por la espalda

«¡Sic semper tyrannis!» (Así llega siempre la muerte a los tiranos), palabras puestas en boca de Bruto en el momento de apuñalar a Julio César, que también son la divisa del estado de Virginia. Luego se precipitó hacia la barandilla, gritó de nuevo: «¡El Sur ha sido vengado!».

 

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