“Siento que en cualquier momento alguien me puede agredir sin tener justificación alguna”, los relatos después del odio en La Merced

Nicaragüenses asistieron al Parque de la Merced tras los actos de xenofobia y hacen un llamado a no creer información falsa en redes sociales.

Un clima de tensión e inseguridad rodea al Parque de la Merced, en San José, luego de su reapertura este lunes, tras una manifestación de odio y xenofobia el sábado anterior que acabó con la detención de unas 42 personas y el decomiso de cuchillas, bombas molotov, bates y otro tipo de armas.

El parque, que siempre ha sido casa y zona de esparcimiento para cientos de nicaragüenses, ahora está rodeado de policías,y en cada uno de sus rincones solo se habla de los disturbios del fin de semana.

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“Siempre he sentido la xenofobia del costarricense y el nivel de superioridad que siente tener, porque ciertamente ha sido un país próspero que no ha tenido guerras ni pandillas. Pero en 29 años, nunca me había sentido tan insegura en este país, me siento tan insegura como si estuviera caminando por las calles de Managua”, dice Marianela Castilla, nicaragüense perseguida por el gobierno de Daniel Ortega. “Desde el sábado siento que en cualquier momento alguien me puede agredir sin tener justificación alguna”, agregó.

Castilla hizo un llamado para que las personas no se dejen llevar por las noticias falsas ni las mentiras en redes sociales.

 

“No hemos quemado banderas (…) acá cantamos una vez el himno de Costa Rica y la policía nos protegió. Almas engusanadas y podridas empezaron a hacer esto. Muchos han dicho, queremos volver a mi país, prefiero morir en mi país que humillado en Costa Rica”, dijo Castillo.

Otro nicaragüense, José Andrés Miranda, vivió los actos de violencia del sábado en carne propia y afirma que, tras 19 años de residir en Costa Rica, nunca había conocido “ese lado”. “Es mentira que nicaragüenses quemaron una bandera de Costa Rica, si yo hubiera visto eso lo hubiera detenido”, dijo Miranda, quien trabaja para una distribuidora. “Antes del sábado nunca pensaría que hay xenofobia, ahora creo que hay un poco”, afirmó.

 

“Da mucha tristeza sentir eso. Conozco a mi gente y a los ticos, lo que pasó el sábado fue muy triste. Yo no me sentí humillado, pero los pobres hermanos nicaragüenses que están viniendo sí. Dejaron sus familias y sus casas. Vinieron sin camisa, sin billetes, sin nada. ¿Usted qué sentiría si se va a Estados Unidos y lo patean como a un perro? Ustedes los ticos no son así”, dijo Miranda.

Israel Arostegui, un nicaragüense que migró de su país hace cuatro años y trabaja en remodelación de casas afirmó que “ante Dios todos somos seres humanos”. El joven de 22 años también rebatió el argumento común de que “los nicaragüenses vienen a quitarle el trabajo a los costarricenses”.

“El que tiene el puesto seguro nadie se lo va a quitar nunca. Nosotros simplemente venimos, a veces arriesgando la vida, pero lo hacemos con la decisión de mejorar el futuro de Nicaragua. Yo no lo hago por venirme a vivir acá, lo hago por conocer y tratar de ahorrar para ver si me hago un futuro en Nicaragua”, dijo.

 

En medio de la estricta vigilancia policial, las voces de desacuerdo no se aglomeraron en grandes grupos, pero sí en críticas aisladas.

Ese es el caso de Diana Salazar, una joven madre que participó de la manifestación contra los migrantes nicaragüenses. Salazar dice que las protestas no eran contra los nicaragüenses exclusivamente, sino contra el gobierno.

“Supuestamente sí se quemó la bandera de Costa Rica aquí en el Parque de la Merced, supuestamente, pero lo que motivó la marcha fue que dijeran “tico que pasa por La Merced, tico es asaltado”, dijo Salazar, quien asegura que quienes participaron de esa protesta no son xenofóbicos.

El parque de la Merced se colmó de polícias, este lunes por la tarde, tras su reapertura.

El origen

Una serie de informaciones falsas difundidas a través de redes sociales, en donde se utilizaba una foto antigua, para alegar que un grupo de nicaragüenses prendió en llamas una bandera de Costa Rica, fue el punto de partida para que un grupo fascista se reuniera el sábado anterior en el Parque de la Merced, pidiendo la salida de nicaragüenses y elevando cánticos xenofóbicos.

Tras los disturbios, se detuvo a 44 personas por agresión, posesión de armas y daños a unidades policiales. Se decomisaron ocho bombas molotov, machetes, cuchillos y bates. El Ministerio de Seguridad no descarta que haya infiltrados del gobierno de Daniel Ortega en el país comandando una campaña de desinformación y desestabilización del orden público.

El presidente Carlos Alvarado llamó a «no caer en provocaciones» y afirmó que se ejecutan acciones de control efectivo para impedir el ingreso al país de personas «con perfiles no deseados». De hecho, este lunes por la mañana anunció el refuerzo de 98 nuevos policías que fueron desplazados a los controles fronterizos de Los Chiles, Tablillas, Upala y Peñas Blancas.

Debido a estos disturbios del sábado, se reforzó con seguridad en la mayoría de parques capitalinos.

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