¿Se puede elegir ser homosexual?

La homosexualidad tiene una base biológica y no es producto de una conducta adquirida.

“Ese muchacho es amanerado porque se creció entre puras mujeres y era muy chineado” decían en el barrio. O de pronto dirían: “es así porque no tuvo un padre con mano dura!” o “es producto de algún trauma”. Estas son las creencias comunes donde yo crecí en San José. Éstas no son sólo creencias locales, mas bien creencias freudianas ampliamente difundidas y arraigadas en sociedades de muchas culturas. Sin embargo, es sumamente preocupante la creencia de que las personas homosexuales son depravados sexuales que buscan satisfacer algún fetiche sexual y que necesitan “curarse” de tan degenerado capricho, o “barbarie de pecado e inmoralidad”. Una conducta aprendida y adoptada por libre elección. Tales creencias fomentan una discriminación social fundamentada en la desinformación. Hoy, existe evidencia científica que ofrece tangibles respuestas al por qué aquel muchacho era amanerado o aquella muchacha es marimacha y el por qué muchos seres humanos tienen una orientación sexual que no concuerda con su género determinado al nacer. La homosexualidad tiene una base biológica y no es producto de una conducta adquirida.

Talvez usted recuerda de su clase de biología que el sexo o género de cada persona es determinado genéticamente. Los cromosomas sexuales del hombre son XY y los de la mujer son XX. Sin embargo, la genética no es el único factor responsable de determinar nuestro género. La secreción de testosterona en momentos críticos e específicos durante el desarrollo embrionario es esencial. Es en realidad muy simple e impresionante de alguna manera. A las 6 semanas de gestación, el tejido del embrión que se convertirá en los órganos sexuales tiene el potencial de convertirse en testículos o en ovarios. Si el embrión en desarrollo tiene el cromosoma “Y”, el gen (sry) se expresa dos semanas después y el tejido se desarrollan en testículos. Estos a su vez producen testosterona que masculinizan tejidos cerebrales y el tejido destinado a ser la genitalia se desarrolla en un pene. Cuando el gen sry no se expresa, los órganos sexuales se desarrollan en ovarios, y en la ausencia de testosterona, la genitalia y el cerebro no se masculinizan. Básicamente, la mujer es mujer porque hormonalmente nada sucedió durante el desarrollo prenatal. Los órganos sexuales se diferencian por la influencia genética pero el resto de la masculinización o feminización en el cuerpo, incluyendo el cerebro es hormonal.

La secreción de testosterona en un momento específico del desarrollo es tan importante que hombres (XY) que expresan el gen sry pero que carecen de una enzima que convierte la testosterona en otro andrógeno que dirige el desarrollo del pene, nacen con genitalia de mujer y son considerados mujeres al nacer. Estos son los increíbles casos de los “guevedoses” en República Dominicana. Los guevedoses son niños XY que al nacer fueron confundidos por niñas y son criadas como niñas. Sin embargo, alrededor de los doce años cuando entran en pubertad y hay un incremento hormonal secretado por los testículos, la genitalia se desarrolla en un pene. Desde ya podemos ver la complejidad de un sistema que abre a la posibilidad de estados intermedios o ambiguos. Además, demuestra cómo la identificación de género no es algo aprendido. La gran mayoría de guevedoces escogen continuar su vida como hombres después de la pubertad a pesar de ser criados como niñas. Pero ésta no es aún toda la evidencia apoyando factores hormonales y minimizando factores sociales aprendidos en la identidad de género o sexualidad.

Actualmente, se reconocen cuatro tipos de evidencia que sugieren la existencia de factores biológicos en la determinación de la orientación sexual. Primero, una cantidad de estudios demuestran que en animales la orientación o preferencia sexual se puede alterar mediante tratamientos hormonales durante el desarrollo natal. La preferencia sexual se estudia en animales cuando se le da al animal la opción de escoger entre un macho o una hembra para aparearse. Típicamente, un animalito va a preferir a otro animalito del sexo opuesto. Sin embargo, es posible revertir esta preferencia mediante tratamientos hormonales antes o inmediatamente después de nacer. Por ejemplo, tratamiento con testosterona masculiniza las preferencias sexuales de una rata hembra y en lugar de aparearse con un macho, lo intenta hacer con una hembra. En la ausencia de altas concentraciones de testosterona producto de una castración, una rata macho desarrolla un patrón de preferencia similar al de una hembra y prefiere a un macho (ver Figura).

Estos cambios hormonales en el ambiente prenatal organizan el cerebro para conductas futuras como adultos y las preferencias atípicas se mantienen bastante estables en el animal. Hoy está clarísimo que los cambios organizacionales de hormonas durante el desarrollo son irreversibles y los efectos son activados durante la pubertad. En pocas palabras no es difícil “hacer un animalito gay irreversiblemente” si la manipulación hormonal ocurre durante el periodo un crítico en desarrollo embrionario. Son cambios irreversibles porque la diferenciación sexual del cerebro ocurre durante esta etapa y ningún tratamiento hormonal puede revertirlos después de nacer.

Segundo, numerosos casos clínicos demuestran que existe una incidencia de homosexualidad en gente con desordenes endocrinos que causaron cambios en el ambiente hormonal prenatal. Uno de los mejores ejemplos es el caso de las mujeres con hiperplasia adrenal congénita (HAC). Mujeres con este tipo de trastorno son mujeres de acuerdo a su sexo genético (XX), pero durante el desarrollo embrionario son expuestas a altos niveles de andrógenos por un malfuncionamiento de la glándula suprarrenal. En condiciones normales la glándula suprarrenal produce andrógenos, pero en estos casos produce más de la cuenta en un momento inadecuado. El resultado más evidente es una masculinización de la genitalia (clítoris engrandecido, labios genitales fusionados), pero entre más severa la exposición a andrógenos, más alta es la probabilidad de lesbianismo. Por otro lado, existen hombres (XY) que poseen una insensibilidad a andrógenos en los tejidos (falta de receptores) (síndrome de insensibilidad a los andrógenos, SIA). Por ende, estos hombres nacen con una genitalia parecida a la de una mujer y su cerebro no fue masculinizado. Por lo general, estos hombres se identifican como mujeres y sus rasgos físicos son como los de una mujer normal. Llegan a casarse con hombres, pero son infértiles porque no poseen los órganos sexuales femeninos. Hoy en día esta población de gente se identifica como sexo o género ambiguo. Estos casos clínicos ilustran el poder del ambiente hormonal en la determinación de sexo, orientación sexual e identidad de género, lo cual es ultimadamente determinado por el cerebro. Cualquier mutación o problema que cause un desbalance en la producción hormonal o en la capacidad de los tejidos a responder a estas hormonas durante etapas críticas del desarrollo puede fácilmente cambiar como el cerebro y los órganos sexuales se desarrollan.

Tercero, varias características conductuales, morfológicas y fisiológicas se conocen que están relacionadas con una exposición diferencial de testosterona durante el desarrollo embrionario, no pueden ser modificadas por influencia social y están correlacionadas con el tipo orientación sexual. Entre las características más estudiadas se encuentra la relación entre los dígitos 2 y 4 de la mano (2D:4D). Muchos estudios han encontrado que personas que fueron expuestas a niveles de andrógenos altos durante el desarrollo prenatal suelen tener de dedo número 4 (dedo del anillo) mucho más largo que el dedo número 2 (el índice). En promedio, hombre y mujeres se diferencian consistentemente en esta característica, al igual que mujeres heterosexuales y homosexuales. La diferencia de tamaño entre los dígitos 2 y 4 de la mano también concuerda con la idea de ser un marcador prenatal de la exposición a andrógenos en los casos clínicos de SIA y HAC mencionados anteriormente. Desde el punto de vista conductual, existe evidencia que la diferencia sexual que existe entre niños y niñas en la preferencia de juguetes suele correlacionar con el ambiente hormonal prenatal. Aunque esto puede ser influenciado por la cultura y sociedad, lo no es en su totalidad. Espontáneamente, niñas suelen preferir jugar con muñecas y niños con carritos o trenes. Niñas con el síndrome HAC y quienes fueron expuestas a los niveles altos de andrógenos antes de nacer, poseen preferencias masculinas al escoger juguetes con que jugar.

Finalmente existen evidencia que la genética y hasta diferencias en el sistema inmune en el vientre de la madre pueden influenciar la orientación sexual de un adulto. Se dice que la homosexualidad aparece en unas familias más que en otras y estudios de gemelos han demostrado que gemelos idénticos (mellizos o monocigóticos) suelen concordar en la orientación sexual más que gemelos no idénticos (fraternos o dicigóticos). Actualmente, se han reportado evidencia de algunos marcadores genéticos de homosexualidad y continúa bajo estudio. Sin embrago, es aún más impresionante la evidencia de que entre más hermanos mayores un hombre tenga, la probabilidad de que sea gay incrementa un 33%. Es decir, en familias grandes de puro varones, existe la probabilidad que el menor que sea gay. No sucede si tiene hermanas, ni la relación es significativa en mujeres lesbianas. La explicación más aceptada por el momento es que el sistema inmune de la madre ataca una proteína ligada al cromosoma Y que se expresa en las células cerebrales que están involucradas en la diferenciación sexual del cerebro. Se cree que esta reacción inmunológica no causa grandes efectos en los primeros hijos, pero al cabo de varios hijos varones la cantidad de anticuerpos presentes en la madre llegan a tener un efecto en el hijo menor. El sistema inmune es el único sistema que podría “recordar” cada embrión macho que ha cargado la madre. Por loco que le pueda sonar esto, éstas son hipótesis que se encuentran actualmente bajo investigación para explicar el fenómeno del hermano mayor el cual sabemos que no puede ser explicado por otros factores como el estado socioeconómico o edad de los padres.  El efecto se ha reportado inclusive cuando los hermanos mayores no viven con el hermano menor, lo que minimiza la influencia social.

Yo no me puedo imaginar lo difícil que debe ser “salir del closet” en una sociedad en donde pese a un nivel alto de educación, continúa viendo el fenómeno con estigma y prejuicio. ¿Quien desearía pasar por un rechazo social y una crisis de identidad de este calibre?  Muchas de personas incapaces de entender su realidad biológica, viven en depresión severa y aislamiento social. Es muy natural que el ser humano rechace lo que es diferente y lo que NO entiende. Pero hoy existe información que nos permite entender un poquito mejor de dónde puede venir todo esto. La misma ciencia que ha mejorado su calidad de vida y que ha aumentado nuestra expectativa de vida, es la que minuciosamente ha logrado avanzar el entendimiento acerca de la base biológica en la determinación de sexo, orientación sexual e identidad de género. Sin embargo, la ciencia ha hecho un pésimo trabajo en educar al público en general y transmitir esta información. Esa es la motivación de este artículo. Aún queda mucho más por entender acerca de la biología detrás de la homosexualidad y aún queda muchísimo trabajo en el ámbito de la educación.

En resumen, la evidencia acumulada hasta ahora sugiere que el ambiente hormonal durante el desarrollo embrionario puede tener un efecto significativo en la determinación de orientación sexual en humanos. Los casos clínicos mencionados sugieren que la influencia hormonal es fuerte y que influencia social es débil. Además, la orientación homosexual esta frecuentemente correlacionada con cambios físicos y conductuales que se están bajo la influencia de esteroides sexuales prenatales. Aún queda mucho más por entender acerca de la biología detrás de la homosexualidad y muchísimo trabajo en el ámbito de la educación popular. La restricción de derechos y la discriminación social no va hacer que el homosexualismo desaparezca. Personas de la comunidad LGBT continuarán existiendo en futuras generaciones. Es la sociedad de hoy la que decidirá aceptar un fenómeno biológico y promover políticas de aceptación e inclusión o continuar ignorando conocimientos que la ciencia ha acumulado por décadas.

Referencias bibliográficas sugeridas

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