País María Luisa Ávila, Hospital Nacional de Niños:

“No se ha demostrado que los niños sean los mayores dispersores del virus”, señala infectóloga

Mientras el Ministerio de Salud de El Salvador recomendó no reanudar las clases presenciales al considerar que los niños pueden tener cargas virales más altas, expertos en Costa Rica consideran que el retorno a clases puede hacerse de forma controlada y segura.

La entrada a clases preocupa a los padres de familia, pues significará el retorno a las lecciones presenciales de los estudiantes, y en medio de una pandemia, podría generar contagios de COVID-19  en el centro educativo y en los hogares.

Para la infectóloga y pediatra del Hospital Nacional de Niños, María Luisa Ávila, hasta el momento, los estudios alrededor de la enfermedad, no han demostrado que los niños sean “los mayores dispersores del virus”. 

“En realidad no se ha demostrado que los niños sean los mayores dispersores del virus, posiblemente eso sea ya más cierto en el grupo de los adolescentes y el adulto joven, pero los niños en términos generales no, y de hecho eso es lo que uno ve en los reportes de los hospitales e incluso el nuestro, donde raramente un funcionario se ha contagiado de un niño”, señaló Ávila.

La infectóloga y exministra de Salud destacó también que aunque un niño tenga una carga viral considerable, esto no significa necesariamente que va a infectar a las otras personas que están alrededor. 

“Esto depende de que (el niño) tosa con mucha fuerza, de que estornude o que pase secreciones. No necesariamente la carga viral está relacionada con la infectividad”, añadió.

La pandemia obligó la suspensión de las clases presenciales, lo que generó un rezago en la educación, el cual se viene arrastrando desde la huelga del 2018. Ávila agregó que la entrada a clases debe darse de forma “segura”.

The Journal of Pediatrics, publicó en agosto del 2020, un artículo en el que señaló que “los niños pueden ser una fuente potencial de contagio en la pandemia de SARS-CoV-2 a pesar de tener una enfermedad más leve o la ausencia de síntomas”.

Esa fue la principal conclusión del estudio “SARS-CoV-2 pediátrico: presentación clínica, infectividad y respuestas inmunitarias”, el cual analizó a 192 personas sospechosas por COVID-19 entre los 0 y 22 años. 

“Los niños pueden portar altos niveles de virus en las vías respiratorias superiores, particularmente al comienzo de una infección aguda por SARS-CoV-2, sin embargo, muestran síntomas relativamente leves o nulos. Sin embargo, no hubo correlación entre la edad y la carga viral, lo que indica que los bebés hasta los adultos jóvenes pueden portar niveles igualmente altos de virus”, se lee en el artículo.

Agregaron también que “aunque la transmisibilidad no se evaluó en este estudio, los niños con altas cargas virales y síntomas inespecíficos, como rinorrea y tos, probablemente pueden transmitir el SARS-CoV-2 tan fácilmente como otras infecciones virales que se propagan por partículas respiratorias. Si las escuelas volvieran a abrir por completo sin las precauciones necesarias, es probable que los niños desempeñen un papel más importante en esta pandemia”.

La carga viral se refiere a la cantidad de partículas virales presentes en las secreciones respiratorias.

Para el epidemiólogo de la Universidad Nacional, Juan José Romero, efectivamente los estudios no han demostrado que los niños sean los mayores dispersores del virus; sin embargo, son dispersores eficientes del virus.

“Un niño asintomático tendrá la misma posibilidad de dispersar virus que una persona adulta asintomática, porque si no tose, estornuda, habla, silba o canta, entonces no va a tener esa capacidad de dispersar. ¿Qué pasa con los niños? Los niños cantan, ríen, juegan, hablan, y por eso se dice que podrían ser dispersores eficientes. Además, en ellos la tasa de asintomáticos es más alta que en los adultos”, señaló

“No basta solo con carga viral; pero sí es un hecho es que entre más alta la carga viral, es más probable que sea más eficiente la transmisión entre una persona infectada y otra susceptible. Así pasa con todas las enfermedades y estamos hablando de probabilidades”, agregó.  

El curso lectivo 2021 iniciará en el país el próximo 8 de febrero, y combinará la modalidad presencial junto a la educación a distancia.

De acuerdo con el MEP, los grupos de estudiantes se deberán formar tomando en cuenta el distanciamiento físico. En cada aula se respetará el 1,8 metros de distancia entre cada alumno, además tanto el personal docente-administrativo y los estudiantes harán uso obligatorio de la mascarilla en los centros educativos. 

El regreso a clases incluye la alternancia, la cual se dará dependiendo de la capacidad de aforo y matrícula, en un formato 3/2 (asistir tres días al centro educativo y trabajar a distancia los dos días restantes) o 2/3 (asistir dos días a la institución y continuar con su proceso educativo a distancia tres días a la semana). 

Romero señaló el martes a UNIVERSIDAD que el regreso a las clases para el mes de febrero “es factible”, según el escenario epidemiológico que atraviesa el país actualmente.

El Ministerio de Educación de El Salvador (Mined) anunció este martes que dará marcha atrás con el regreso a las clases presenciales en escuelas, colegios, y universidades públicas y privadas, tras el incremento sostenido de casos de COVID-19 en el país.

El reinicio de las lecciones presenciales estaba programado para el mes de febrero; sin embargo, el Ministerio de Salud (Minsal) recomendó la suspensión debido a la alza en los contagios en el último mes. De esta manera, el  curso lectivo 2021 iniciará solo de manera virtual, hasta “nuevo aviso”.

El Ministerio de Salud salvadoreño señaló también que, de acuerdo con la evidencia científica disponible, los menores de edad pueden ser portadores de cargas virales incluso 100 veces más que el resto de la población, y ser totalmente asintomáticos.

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