Evangélicos aportaron 70% de votos de Fabricio Alvarado y 15% en el PAC

Se calcula que más de medio millón de ticos son evangélicos. De ellos, más de 20% votaron por candidatos ajenos a Restauración Nacional, según CIEP-UCR

Porcentaje de votos entre los primeros cuatro candidatos de las elecciones del 4 de febrero, con composición por afiliación religiosa.

Unos 350.000 costarricenses de religión cristiana evangélica fueron el músculo fuerte del candidato del Partido Restauración Nacional (PRN) Fabricio Alvarado para ganar la primera ronda electoral con un caudal superior al de su adversario en la segunda ronda, Carlos Alvarado, candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC).

Los votantes evangélicos de Fabricio Alvarado el 4 de febrero representan un 70% de su votación, complementada por cerca de 100.000 católicos (20%), según la proyección obtenida de la encuesta pos electoral del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), de la Universidad de Costa Rica. Un 8% no tiene religión.

En el caso de Carlos Alvarado, el 52% de sus seguidores provienen del mundo católico y 13% son cristianos evangélicos, de acuerdo con el estudio de opinión realizado con 723 encuestas entre el 6 de febrero y el 8 de febrero. Además, el 29% de los encuestados que dijeron haber votado por el PAC no declararon pertenecer a religión alguna.

Estos datos provienen de la investigación de seguimiento a una misma población, una modalidad llamada “panel”. A ellos se les entrevistó desde octubre 2017 en cinco ocasiones para ver su proceso durante la campaña y aún después del 4 de febrero.

En la primera entrevista (octubre), cuando el factor religioso aún no había tomado tanta importancia en la discusión electoral, los encuestadores del CIEP consultaron al “panel” por la profesión religiosa y ahora ese dato resulta de mayor interés.

Sabiendo que la mayoría de los costarricenses son católicos, es de esperar su predominio entre los votantes de Antonio Álvarez Desanti (Partido Liberación Nacional) y Rodolfo Piza (Partido Unidad Social Cristiana, PUSC), los aspirantes que ocuparon el 3º y 4º lugar en la elección.

El 76% de los que votaron por el PLN y el 86% de los que lo hicieron por el PUSC son católicos, según la proyección de la encuesta. Entre ambos candidatos alcanzan un voto de evangélicos (6% y 10%) similar al que obtuvo Carlos Alvarado (13%).

Si se comparan los cálculos con el padrón electoral, es posible decir que más de 100.000 electores evangélicos votaron por opciones que no fueron Fabricio Alvarado, predicador de esta religión.

Estos 100.000 sumados a los 350.000 que sí votaron por el candidato del PRN alcanzan casi medio millón de evangélicos, que se aproxima al 15% de los ciudadanos. Datos de una encuesta del CIEP-UCR de noviembre del 2016 indicaban que la población evangélica rondaba el 13% de la población.

El Barómetro de las Américas indica que los evangélicos son el 17% en Costa Rica y los costarricenses que se declaran católicos, aproximadamente el 67%. Este último porcentaje es más bajo que el caudal de votos católicos de Álvarez Desanti (76%) y Piza (86%). Además, el primero obtuvo un 16% de voto de personas sin religión y el segundo, un 4%, de acuerdo con las respuestas dadas a los encuestadores.

Del total de los encuestados, uno de cada cuatro dijo que su principal motivación para elegir un candidato u otro fue “defender los valores tradicionales de Costa Rica”. Esto se puede identificar como un propósito de defender “la vida y la familia” según los dogmas cristianos.

En el caso de los votantes de Alvarado esta motivación fue superior. El 54% dijo que votó para defender esos valores cristianos opuestos al matrimonio entre parejas del mismo sexo, al aborto en sus distintos escenarios y la “ideología de género”, como llaman a la visión de los roles de hombre y mujer que no se ajusta al dictado “natural” o “divino”.

Esa motivación la tuvo el 27% de quienes dijeron haber votado por Álvarez Desanti y el 5% de quienes respaldaron a Piza.

Al preguntar por el criterio para elegir el voto, la mayoría de la muestra (57%) contestó que “porque le gustaban las ideas del candidato”, lo cual no necesariamente excluye el tema de los valores cristianos.

Esta campaña estuvo marcada por el “shock religioso” provocado por la emisión de la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordena a Costa Rica legalizar el matrimonio en parejas del mismo sexo.

Después de ese fallo del 9 de enero, Fabricio Alvarado multiplicó por ocho su respaldo popular y pudo pasar a segunda ronda, aunque las razones de la votación pueden ser aún más complejas.

“Aún es temprano para afirmar (o desmentir) que la religión fue determinante en los resultados. No obstante, el principal desafío para ambos candidatos sigue siendo la expansión de sus apoyos planteando iniciativas que trasciendan los aspectos relacionados estrictamente con las creencias religiosas de sus simpatizantes”, escribió el investigador Ronald Alfaro, coordinador.

Encuestas anteriores del CIEP-UCR indican que dos tercios de la población consideran muy importante la religión en su vida (noviembre 2016), rechazan la legalización de matrimonios en parejas del mismo sexo (enero 2018) y, por tanto, repudian el fallo de la Corte Interamericana publicado el 9 de enero.

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