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Encuesta CIEP-UCR: La popularidad de Alvarado toma oxígeno en la crisis del coronavirus

Figura del presidente triplica las opiniones positivas que tenía en noviembre y da vuelco radical en la tendencia que traía desde 2018. Masivo apoyo a medidas emitidas durante la emergencia da réditos a imagen de CCSS, Salud y Policía.

Un salto fuerte, abrupto y favorable dio la popularidad del presidente Carlos Alvarado y de su gobierno en momentos de la pandemia por el coronavirus; se coloca con la mayor aprobación de un mandatario en 18 años en Costa Rica.

El mandatario llega al punto medio de su período presidencial, este 8 de mayo, con un vuelco contundente en las tendencias reprobatorias de la población, que arrastraba desde el inicio de su gestión.

La encuesta más reciente del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) proyecta que la mayoría aplaude el manejo presidencial y gubernamental de la epidemia por el COVID-19, que está por cumplir dos meses desde que se confirmó el primer enfermo en suelo nacional.

Las valoraciones positivas de Alvarado pasaron de 22% en la encuesta de noviembre a 65% en la de este mes, mientras las negativas cayeron desde un 59% a un 20%, por razones atribuibles a la gestión de la emergencia sanitaria, a juzgar por la alta importancia que los entrevistados dan al nuevo virus y la alta aprobación a las medidas anunciadas por el Gobierno en los últimos dos meses.

Un rotundo 94% califica de manera positiva las decisiones en materia de salud, e incluso un 71% aprueba las de carácter económico, a pesar de que persiste un alto pesimismo sobre la situación de la economía.

Estos son los resultados del estudio de opinión basado en 1042 entrevistas realizadas entre el 13 de abril y el 22 de abril por medio de teléfono celular, con resultados a los que se aplica un margen de error de 3%.

La encuesta se desplegó después del escándalo de la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD) de febrero y marzo, que generó fuertes cuestionamientos a Alvarado y su gobierno, pero la epidemia llegó poco después y esto parece más importante en las prioridades populares.

El coronavirus es ahora el principal problema del país, respondió la mayoría de los encuestados, seguido por los otros dos temas que llevan años establecidos en la parte de esa lista y que también están ligados a la epidemia: el desempleo y el costo de la vida. 

Tratándose de la mayor angustia del momento y considerándose correctas las medidas emitidas por el Gobierno hasta ahora, el resultado del estudio es ese: un vuelco total en la calificación popular en favor de Alvarado y su equipo.

Este favor popular alcanza también a las instituciones involucradas en la emergencia: la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS, que pasa de nota 6,2 en noviembre a 8,5 en abril), el Ministerio de Salud encabezado por Daniel Salas (que alcanza una calificación de 8,9) y la Policía, que mejora dos puntos al dejar el 6,3 y alcanzar nota de 8,3. Incluso logra un repunte significativo la Asamblea Legislativa, donde se han aprobado varios proyectos de manera urgente en el último mes y medio.

 

La valoración del Gobierno como un todo, sin embargo, es el indicador que más cambió en este estudio. Las reprobaciones pasaron radicalmente de 60% a 9% y la aprobación, de 20% a 75%, con 55 puntos de incremento.

Este cambio también es probablemente atribuido al momento excepcional de la epidemia y la manera en que han respondido las autoridades. Además, un comportamiento similar ha ocurrido en otros países en relación con su gobierno durante la actual emergencia.

Las entrevistas terminaron de realizarse en la fecha en que el país ya mostraba un leve descenso en la cantidad de personas enfermas por coronavirus y habían fallecido seis hombres por esta enfermedad.

Restricciones vehiculares, la suspensión de actividades masivas y de ocio, así como la limitación de los permisos sanitarios de sitios de atención de público son las principales medidas dictadas por el Gobierno en materia de salud, con especial protagonismo del ministro Salas y del presidente de la CCSS, Román Macaya.

La mitigación del desempleo y la atención de damnificados por el golpe económico también han motivado una serie de medidas, algunas de las cuales fueron tramitadas en conjunto con la Asamblea Legislativa. Entre ellas destaca el otorgamiento de ayudas para familias que han perdido sus ingresos y la condonación parcial o postergación de pagos de los negocios, además del acceso inmediato a los fondos del Fondo de Capitalización Laboral (FCL).

El equipo de investigación a cargo de la encuesta explicó que el coronavirus resultó ser un factor determinante sobre las percepciones de los encuestados, suficiente como para destrozar la tendencia desde 2018, pero que ese cambio tan abrupto hace dudar que sea sostenible después.

“Es un momento excepcional en el que el Gobierno recibe un bono de confianza que también es excepcional”, dijo Ronald Alfaro, politólogo investigador del CIEP. Si capitaliza políticamente este apoyo o no, dependerá de la gestión de la emergencia en etapas siguientes, agrega su colega María José Cascante, subdirectora de este centro.

El coronavirus llegó a Costa Rica el 6 de marzo y al cabo de ocho semanas bajó la curva de crecimiento, con un acumulado de casi 700 enfermos y seis fallecidos, cifras muy inferiores a las de otros países de América. El ministro Salas ha dicho que en buena medida se debe a que la gente ha acatado las órdenes y recomendaciones sanitarias.

Esta explicación coincide con el resultado de la pregunta sobre la confianza en las medidas del Gobierno, pues por cada persona que dijo que desconfía, diez contestaron que sí confían.

Además, Cascante y su colega Adrián Pignataro han estudiado que en Costa Rica “el incremento en el gasto social durante una administración puede tener efectos en la aprobación del presidente”, como ocurre ahora con el programa Proteger, que otorga subsidios para hogares que han perdido su ingreso en esta emergencia.


El desempleo duele: 46% reporta que un familiar quedó desempleado por el COVID-19

Casi la mitad de la población tiene en su familia a alguien que perdió el trabajo o vio reducida su jornada laboral en marzo y abril, durante la emergencia sanitaria y económica provocada por el coronavirus.

Así se concluye de los resultados de la encuesta CIEP-UCR realizada entre el 12 de abril y el 22 de este mes, que muestra la permanencia de un estado de pesimismo entre la población sobre la situación económica, aunque no peor que hace cinco meses.

Un 46% de los encuestados dijo que alguien de su familia quedó desempleado durante el último mes y un 52% contestó que alguien cercano suyo vio reducida la jornada laboral en este mismo período.

La pérdida de empleo y la reducción de jornadas laborales son las realidades que han golpeado a miles de hogares en el contexto de la pandemia, pues las medidas sanitarias han reducido de manera drástica o han paralizado numerosos negocios.

Esto ayuda a que se mantenga alta la percepción de reprobación sobre la economía, con 66% de opiniones negativas. Estas, sin embargo, se redujeron 14 puntos porcentuales desde la última encuesta, en el mes de noviembre.

Los investigadores a cargo del estudio indican que esta reducción no significa necesariamente una mayor complacencia con la economía, pero sí que este factor está relativizado por la presencia de un problema del tamaño de la pandemia.

El estudio indica que solo un 11% de las personas encuestadas percibe tener ingresos suficientes para vivir e incluso ahorrar, mientras un 57% responde que los ingresos no son suficientes para sobrevivir. De este último grupo, un tercio reconoce que pasa grandes dificultades.

Estas cifras sobre percepción del ingreso propio son bastante similares a los que se presentaban en la encuesta de noviembre de 2018, cuando la valoración sobre la situación económica estaba peor que ahora al alcanzar el 83% de opiniones negativas, la más alta desde que el CIEP realiza estas encuestas.

Los datos actualizados al 28 de abril en el Ministerio de Trabajo indican que a 45.000 personas se les podría suspender los contratos porque 3.910 patronos así lo solicitaron durante la crisis del coronavirus; aunque hasta el momento solo se ha aprobado la gestión que afecta a un tercio de esos trabajadores.

Mientras tanto, otros trabajadores verán reducido drásticamente su ingreso porque se les redujo la jornada. Ya hay 25.000 en esa lista, pero hay 60.000 más en espera de que el MTSS resuelva la solicitud de otras 3.200 empresas.

** Este gráfico fue reemplazado para corregir el dato de la Universidad de Costa Rica, pues se consignó erróneamente que la institución tuvo una baja en la calificación, cuando en realidad subió su nota a 8,6.

 

Los sentimientos de la crisis ponen de un lado a la economía y del otro a la esperanza

Lo bueno y lo malo. El lado amargo y el dulce. Hasta la epidemia del coronavirus tiene sus dos caras, pero cada persona lo puede percibir diferente.

En Costa Rica la primera palabra negativa que se viene a la mente de las personas no debería siquiera ser un concepto negativo por sí solo: la economía.

Esa es la palabra más mencionada en la encuesta CIEP-UCR, cuando se pidió a 1042 entrevistados mencionar lo que más evocara el lado dañino de esta pandemia que ya acabó con la vida de al menos 18 costarricenses (12 de ellos fuera del país) y ha contagiado en el territorio nacional a más de 700 personas.

Pese al riesgo de la salud y al estrés en cada familia, la economía es la mala. Por si quedara alguna duda, la segunda palabra más mencionada es “desempleo”, según muestra el informe de resultados del estudio realizado en medio de la crisis del COVID-19.

Solo después viene un concepto que va más allá del dinero y que ciertamente ha alcanzado a más de 200.000 en este año por el virus originado en China: la muerte.

En cuarto lugar aparece un concepto que tampoco debería ser por sí solo negativo, pero así lo señalan los encuestados también: la obediencia. Es justamente el concepto al que apelan las autoridades sanitarias de cada país para que se cumplan las medidas contra la propagación del virus. O es, en el sentido contrario, lo que no han adoptado muchos y que ha permitido que el SARS-CoV-2 vuele por el mundo y por 59 de los 82 cantones de Costa Rica

Por características de la población, los más propensos a mencionar “economía” como una palabra que evoca el lado negativo de la crisis son los de mayor nivel educativo y los menores de 55 años.

En cambio, la “muerte” está más presente en la mente de la población con menos nivel educativo y en los mayores de 55 años, además de aparecer como segunda en la lista de las mujeres.

El ángulo optimista

Del otro lado de la moneda, la encuesta pidió a los entrevistados mencionar la primera palabra positiva que le evocara la crisis del COVID-19 y así aparece el vocablo que ve como posible salir de la situación actual: la esperanza.

En segundo lugar aparece el concepto que aleja cualquier idea de una respuesta individual o individualista a la crisis: la unión.

Después viene una palabra relacionada, “familia”, y luego el concepto que desde lo religioso abarca en buena medida los anteriores: “dios”. En quinto lugar, algo vinculado a lo anterior: “solidaridad”.

Al clasificar por grupos de población, la palabra positiva más utilizada por los hombres fue “esperanza” y luego “unión”, al revés de como lo mencionaron las mujeres.

Por nivel educativo, las personas con educación secundaria o inferior mencionaron “esperanza” de primera y “dios” de segunda, mientras los que han cursado estudios universitarios contestan “unión” y después “solidaridad”.

El grupo de edad de jóvenes, menores de 34 años utilizó más “unión”, seguida de “familia”. Los adultos también, pero en orden invertido, y los mayores de 55 sí se encomiendan primero a “dios” y después a la “esperanza”.


El sistema gana

El respaldo a la democracia pasó de 58 puntos a 76 durante este período que coincidente con la emergencia del coronavirus. Llega así al valor más alto registrado desde 1987, de acuerdo con los registros que desde 1978 posee la medición Barómetro de las Américas, proyecto de opinión pública que trabaja en colaboración con el CIEP de la UCR.

“El coronavirus se convirtió en un disparador, al movilizar a dicha reserva en la dirección de fortalecer la creencia ciudadana en la democracia. En otras palabras, los ciudadanos cerraron filas con la democracia para batallar contra la pandemia”, se lee en el informe de resultados de la encuesta de abril de este 2020.


 

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