COVID-19 haría pobres a 35 millones de personas en la América Latina

Desempleo aumentaría hasta el 10% en la región debido a impacto en exportaciones, turismo, suministros, precios e inversión, dice la Cepal.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que el impacto de la pandemia del COVID-19 podría causar que las personas en condición de pobreza alcanzaran 220 millones de personas en la región.

Así lo dio a conocer hoy la Organización de las Naciones Unidas -de la cual forma parte la Cepal-, la cual también afirmó que  “la pandemia del Coronavirus pone en peligro un bien público mundial esencial, la salud humana e impactará en una economía mundial ya debilitada, afectando tanto a la oferta como a la demanda, ya sea a través de la interrupción de las cadenas de producción o por la pérdida de ingresos y de rentabilidad debido al aumento del desempleo y a las mayores dificultades para satisfacer las obligaciones del pago de la deuda”.

En cuanto a América Latina, afirmó que se verán afectadas las exportaciones, el turismo, los suministros, el precio de los productos y la inversión. El desempleo regional alcanzaría el 10% y la pobreza aumentaría de los 185 millones actuales a unos 220 millones personas, de un total de 620 millones de habitantes.

Mientras que el crecimiento regional en 2019 fue del 0,1% y su previsión para este año era de un modesto 1,3%, hoy la Cepal estima que se puede producir una contracción del Producto Interno Bruto regional (PIB) de -1,8% y que el número de personas que viven en la pobreza extrema ascendería de 67,4 millones a 90 millones.

La Cepal prevé que la actual crisis disminuirá la actividad económica con varios de los principales socios comerciales de la región, especialmente en relación con las exportaciones.

China, donde comenzó la pandemia, es un importante destino de las exportaciones de varias economías latinoamericanas y el principal socio comercial de Chile, Perú y Brasil. El valor de las exportaciones de la región a ese destino podría disminuir hasta en un 10,7%.

La menor demanda de los servicios turísticos afectaría con más intensidad a los países del Caribe. De durar la prohibición de viajar provocada por el virus en uno, dos o tres meses, la actividad turística caribeña se contraería en un 8%, 17% o 25%, respectivamente, en 2020.

Otro efecto que puede causar el coronavirus es la interrupción de las cadenas de producción mundiales. Esta situación afectaría principalmente a México y el Brasil, países que importan piezas y bienes intermedios de China para sus sectores manufactureros (repuestos de automóviles, los electrodomésticos, y productos electrónicos farmacéuticos).

La crisis también podría afectar a la región con una caída de los precios de los productos básicos, sobre todo para los países sudamericanos exportadores de materias primas, afirma la Cepal.

Por último, puede producirse una mayor “aversión al riesgo” por parte de los inversores y el empeoramiento de las condiciones financieras mundiales, lo cual ya se refleja en el descenso de los índices bursátiles de la región.

En una reunión del “Diálogo Interamericano sobre el Coronavirus y sus consecuencias para las economías de América Latina y el Caribe”, celebrada en Washington D.C., la Secretaría Ejecutiva de la Cepal estimó que “el coronavirus tendrá efectos devastadores en la economía mundial, aunque seguramente serán más intensos y distintos a los que se vivieron durante la crisis financiera de los años 2008-2009”.

La instancia reconoció que los gobiernos están emprendiendo medidas sanitarias para reducir los contagios y tomando medidas de contención social en favor de los grupos más vulnerables para tratar de contrarrestar los efectos económicos negativos de la pandemia, así como también están tomando medidas económicas, fiscales y monetarias como aumentar el gasto social, bajar las tasas de interés, intervenir los mercados de divisas, suspender los cobros de créditos bancarios, conceder líneas de crédito para el pago de las planillas de las empresas, congelar el recargo por impago de las facturas de agua en los hogares y tomando acciones para evitar el agotamiento de las existencias de productos básicos.

La Cepal subrayó la importancia de proteger de la crisis a los grupos más vulnerables como las mujeres, las personas de edad avanzada, los sectores de población con bajos ingresos y los pobres, pues, Agregó sólo el 17 % de las madres y la infancia de los hogares más pobres de los países de ingresos bajos y medianos tienen cubiertas todas sus necesidades sanitarias.

Además, la institución enfatizó en que “ningún país podrá combatir esta pandemia sin la cooperación mundial y regional. A fin de cuentas, lo que realmente debe considerarse es saber qué pasará con el multilateralismo. Se necesita una mayor integración, mayor coordinación y la prioridad de las políticas debe ser cómo abordar la actual crisis social y de salud y repensar la economía”.

 

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