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CNFL encamina familias de siete precarios hacia la formalización eléctrica

En Tejarcillos de Alajuelita, al menos unos 96 hogares formalizaron el servicio eléctrico durante este año. La compañía pretende recuperar parte del dinero que pierden por el hurto de energía.

Hasta hace cinco meses Gerardo Bermúdez tuvo una instalación eléctrica formal. Su proyecto forma parte de los siete que tiene la CNFL en zonas vulnerables. La primera vez que le llegó el recibo la cuota fue de ₡100 mil, esto porque el sistema eléctrico de su hogar estaban en muy malas condiciones. Los bombillos que utilizaba eran muy baratos y consumían mucha electricidad.

Cinco meses después del primer recibo, Bermúdez cuenta que ya han logrado bajarlo a ₡35 mil y espera que se reduzca aún más. La Compañía les instaló unos bombillos que consumen menos electricidad. En el mercado, el precio de esos bombillos ronda entre los ₡2.000 y ₡7.000.

La intención de la CNFL en zonas de vulnerabilidad es formalizar el consumo de electricidad de las familias, reducir el hurto de energía y recuperar parte de los ₡4 mil millones que están perdiendo al año en estos sectores.

Ver nota principal: Informalidad eléctrica condena a 5.500 familias a vivir con alto riesgo de incendio

El promedio de consumo de las familias en sectores de vulnerabilidad puede ser de hasta 214 kWh (kilovatio hora), una cifra que es comparable con el promedio que registran clientes que tienen un servicio eléctrico formal. Incluso, hay casos en que la instalación eléctrica está tan mal acondicionada que consume hasta 500 kWh o 1000 kWh.

La Compañía empezó a trabajar con la comunidad de Tejarcillos en el 2017. En abril de este año 96 familias empezaron a facturar y estiman que en el 2020 sean 189.

El sistema se denomina medición agrupada y blindaje de red y consiste en sustituir los cables que guindan las familias de manera ilegal por un sistema eléctrico formal. Los técnicos de la compañía colocan un gabinete en el tendido público -un dispositivo eléctrico que tiene forma de rectangular- el cual agrupa 24 medidores.

Diana Godínez, coordinadora de estrategia social de la CNFL, explica que en este proyecto las familias aportan el  50% del costo del gabinete y del cable de retorno. “Tenemos que emprender un proceso de negociación muy grande con la comunidad para que ellos estén anuentes con el proyecto y lo sientan como un proyecto de ellos”.

“Con este proceso las familias pueden optar por un servicio individual sin que necesariamente se vincule con la tenencia del terreno. La CNFL cobra porque es su deber cobrar por una energía que se entrega; sin embargo, ese servicio no le da ningún tipo de posesión a la familia sobre el terreno. Si esa familia llegara a ser desalojada. La empresa toma el cable y el medidor y se va la comunidad sin darle ningún tipo de propiedad a la familia”, añadió Godínez.

Luz Marina Rodríguez dice que sí quiere formalizar la electricidad en su casa, pero que no todas las familias piensan igual. En su caso, es porque ya no quieren vivir con el miedo de que un circuito se transforme en una catástrofe y le dañe sus electrodomésticos o provoque un incendio.

Dice que muchos de sus vecinos están enojados porque no tienen dinero para pagar el recibo de la luz si fuera el caso y que van a hacer huelga. “Claro que tenemos que pagar lo que debemos, uno no puede estar gratis. Porque, diay mujer, se nos han quemado las cosas”, cuenta y se acuerda de que pronto le tendrá que cancelar ₡50 mil al señor que le está arreglando la refrigeradora, debido al cortocircuito que ocurrió en su casa hace un mes.

“Hay mucha gente ahí para adentro que dicen que no están comprando eso (los materiales que les pidió la CNFL para poder formalizar el sistema eléctrico). Yo sí los voy a comprar. Mi hija me dijo que los compremos porque se nos quemaron esas cosas. Y no solo a mí. No solo yo estoy guindada. Otras casitas también”, señala Rodríguez.

El proyecto de Tejarcillos abarca a unas 96 familias que ya formalizaron el servicio eléctrico Foto: Miriet Ábrego.

La vecina de Tajercillos añade que prefiere tomar medidas para reducir el consumo. Por ejemplo, ya no van a usar sartén ni la olla arrocera. Su hija le consiguió un tanque de gas para prescindir de la cocina eléctrica.

-¿Se siente feliz de que va a poder tener un sistema eléctrico formal?

“Sí, Me siento tranquila de que ya no va a venir esos bombazos que se les queman las cosas. Y que llueve y nos quedamos sin luz toda la noche y pensando que se nos quema el rancho. Por una parte mejor que nos cambien todo y pongan alambres nuevos y ya de una vez nos ponga el medidor que tenemos que tener, pagar la luz y economizar. Porque ponele que nos venga la luz de 50 mil ¡Y diay! ¿Quién nos manda a estar gastando tanto?”, concluye esta vecina de Tejarcillos.

Por ahora seguirá pidiendo que el sistema eléctrico de su casa no falle, que la refrigeradora no vuelva a echar humo o que su casa desaparezca por culpa del fuego.


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