Repasando el futuro

En 2008 el BBVA, para celebrar el lanzamiento de los premios Fronteras del Conocimiento, se embarcó en un singular proyecto editorial.

¿Hacia una nueva ilustración? Una década trascendente

Varios autores

Ensayo

OpenMind/BBVA

2019

En 2008 el BBVA, para celebrar el lanzamiento de los premios Fronteras del Conocimiento, se embarcó en un singular proyecto editorial. Decidió publicar cada año un volumen capaz de reunir lo más actual y significativo en el campo de la ciencia, la sociedad y la política. El undécimo y último de la serie, por ahora, sigue el carril de las magníficas entregas anteriores. Veintitrés especialistas de primera fila han sido congregados para dar cuenta y razón de los retos y problemas que hoy debe abordar el mundo. Personas procedentes de la cosmología, la física, la politología, el big data, la inteligencia artificial, el feminismo, o la nanotecnología han contribuido a escribir este brillante mosaico y, por otro lado, a sumarse a OpenMind, la comunidad en línea creada por el BBVA para la difusión del conocimiento (www.bbvaopenmind.com).

Esta entrega se ocupa en gran medida de examinar de forma minuciosa el efecto que la revolución tecnológica tiene y tendrá sobre la humanidad. Nuevas tecnologías que han de ser capaces de sostener unas condiciones de vida que permitan la preservación del medio ambiente. Para ello, como muestran estas páginas, será necesario construir nuevas bases filosóficas y éticas. Un proyecto armado por la conciencia de una nueva Ilustración.

Entre 1950 y 2008, año de la gran crisis, la renta per cápita real se cuadriplicó en el planeta. Nancy H. Chau y Ravi Kanbur en “Pasado, presente y futuro del desarrollo económico” escriben que la renta per cápita china se múltiplicó por seis entre 1978 y 2008. En el periodo de posguerra no solo creció la economía. El índice de finalización de la educación primaria ha pasado de poco más del 70% en 1970 al 90% de estos últimos años. En el último cuarto de siglo la mortalidad materna se ha reducido a la mitad y, ahora, la mortalidad infantil representa un cuarto de la de hace medio siglo.

Sin embargo, esos son datos del pasado. La crisis financiera de 1997, derivada de los mercados recién liberalizados de Extremo Oriente, dio un primer aviso. La de 2008, surgida en los mercados desregulados de Estados Unidos y la Unión Europea, condujo a la peor depresión mundial desde la década de 1930. En esta situación todo parece indicar que la degradación medioambiental y el cambio climático -Peter Kalmus, “Cambio climático: la humanidad en la encrucijada”- tenderán a empeorar las perspectivas de desarrollo y agudizarán los conflictos relacionados con la emigración.

Por si esto fuera poco, la gobernanza y la democracia se enfrentan a nuevos desafíos -Vivien A. Schmidt: “La última década y el futuro de la gobernanza y la democracia: desafíos populistas a la democracia liberal”-. Entre ellos destaca el auge del llamado populismo. Una deriva ideológica que conforma la mayor amenaza a la estabilidad política y la democracia desde las décadas de 1920 o 1930. El Brexit, la elección de Trump y los gobiernos de distintos estados europeos expresan las variadas voces de la disconformidad y el resentimiento populista.

Por otro lado, desde finales del pasado siglo ha surgido otro problema de considerable importancia: la reducción de la participación de las rentas de trabajo en el producto interior bruto (PIB) de los estados. Conviene no olvidar que la participación de las rentas del trabajo en el PIB y la desigualdad de rentas van irremisiblemente unidas. Aunque en la disminución del peso de las rentas del trabajo influyen distintos factores, es evidente que la irrupción de las nuevas tecnologías está jugando un papel que, a corto plazo, pone en peligro el desarrollo inclusivo.

En la actualidad, el uso de cualquier nueva tecnología se asocia con el empleo de la inteligencia artificial (IA). A comienzos del presente siglo las necesidades industriales impulsan el acercamiento de la IA a cuestiones inmediatas. El conocimiento acumulado desde finales del siglo XX sobre redes neuronales artificiales se traslada al uso de algoritmos cada vez más eficientes. Al mismo tiempo, se incorporan a la IA otras ramas de conocimiento como la neurociencia, la lingüística, la anatomía o la psicología.

“La evolución en la IA -Sandip Tiwari, “El espíritu en la máquina. La nanotecnología, la complejidad y nosotros”-, la robótica, la autonomía y la combinación de la maquinaria emergente y la evolutiva son, en gran medida, comparables a los cambios surgidos con la invención de la imprenta y del transporte mecanizado”. No exagera Tiwari. La IA actual potencia el despliegue tecnológico. Es el caso del impulso que ha tomado el Machine Learning (ML). Como ilustración baste recordar que Google ha creado un programa, Alpha Go, capaz de ganar a los campeones mundiales de Go. Del mismo modo, el diagnóstico de enfermedades o la creación de nuevos fármacos han dado un salto hacia delante.

Tiwari pone el acento en las CRISPR, una nueva tecnología asociada a la IA. CRISPR es un método de edición de genes que se sirve de una proteína de origen natural (Cas9) y de ARN-guía específicos para alterar los genes portadores e insertar en ellos las secuencias deseadas. Se trata de una herramienta de edición genética que permite intervenir en el diseño del genoma. Dicho de otro modo, se abre un mundo de nuevas posibilidades: prevención de enfermedades genéticas y cardíacas o modificación de las propiedades de las plantas. Las CRISPR hacen que las consecuencias de la modificación genética permitan el cambio programado de múltiples genes, no solo de las cosechas, sino de personas y animales.

¿Quién no quiere que sus hijos sean más inteligentes y guapos?, se pregunta Tiwari. En 2015, se sometió a embriones humanos a edición genética de precisión -Samuel H. Sternberg, “La revolución biológica de la edición genética con tecnología CRISPR”-. Los embriones resultantes no se implantaron para dar lugar a embarazos, y dichos experimentos iniciales no tuvieron continuidad, pero se cruzó un límite. ¿Hasta dónde se puede llegar? Conviene hacerse la pregunta porque se están desarrollando aplicaciones CRISPR que bordean la ciencia ficción.

No faltan en este volumen las voces de alarma. Joanna J. Bryson -“La última década y el futuro del impacto de la IA en la sociedad”- advierte al lector de una posible privación de libertad a personas o a instituciones. Hoy se pueden mantener registros de larga duración de cualquier individuo que produzca datos como facturas, contratos o escritos. El uso de las redes sociales genera cantidades ingentes de información personal. En buena medida los clientes trabajan en beneficio de las empresas cuyos productos o servicios adquieren y sus datos personales dejan de pertenecerles. En el terreno del delito es evidente que las ciberamenazas existen y requieren algo más que consideraciones éticas.

Un volumen bien editado de contenido potente y actual. Útil para quien esté interesado en la acelerada evolución del conocimiento y su impacto en la sociedad.


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