Que hay de viejo

En el año 2004, apareció este libro que formaba parte de una colección titulada Miradas Subjetivas, que produjo el Centro Cultural de España

Voces tatuadas

Crónica de la poesía costarricense 1970-2004

Jorge Boccanera

En el año 2004, apareció este libro que formaba parte de una colección titulada Miradas Subjetivas, que produjo el Centro Cultural de España (CCE) y publicó la editorial Perro Azul. Dentro de un proyecto más ambicioso que abarcó diversos campos de la producción cultural costarricense, el CCE le encomendó al poeta y periodista argentino Jorge Boccanera, quien por entonces residía en Costa Rica, que escribiera una síntesis personal de su visión de la poesía nacional de fin de siglo.

Era un reto grande. Boccanera, como ensayista, había escrito Solo venimos a soñar, acerca de la vida y obra del gran poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón y Viaje por la Poesía de Juan Gelman. Además, como periodista tenía una larga lista de artículos y entrevistas con algunas de las figuras más importantes de las letras latinoamericanas. Pero en este caso se trataba de entrarle a un material que, por un lado, había sido tratado por críticos y académicos nacionales en particular hasta finales de la década de 1980; por otro lado, ya desde los 90 parecía haberse despertado un hervidero de producción poética que saltaba en torrentes por todas partes. Fascinado se sumergió en aquel agitado mundo de creación y transformación literaria.

Por eso, cuando la directora del CCE, Lydia Blanco, le propuso el proyecto de escribir este libro, le permitió sintetizar una experiencia personal y literaria.

Como buen periodista, preparó esta crónica personal, que permite, por esa visión íntima y reflexiva a la vez, dar cuenta de un momento en que la poesía costarricense sufría un cambio definitivo.

Boccanera parte de 1970, año que marca un periodo al que señala como punto de inflexión donde se da una búsqueda expresiva y en el lenguaje.

“A partir de 1970 un lenguaje distinto ha ido tomando cuerpo –de hecho uno de los libros iniciales y significativos de la década es Cuerpos, de Alfonso Chase- con indicios de una búsqueda motorizada por otra visión de los fenómenos y un hablante situado en las antípodas del bardo predestinado, profético, intérprete del universo, indagador de doctrinas secretas. Lejos del oráculo aparece ese hablante descentrado que se expresa desde un lugar precario y movedizo”, dice Boccanera en alusión a ese momento de cambio.

Como buen periodista, Boccanera entrevista poetas, ensayistas, consulta una considerable bibliografía y, particularmente, se vale de su vivencia personal y lecturas, en especial de los autores más jóvenes para armar esta crónica.

“El trazo mordaz sirve como antídoto; el sarcasmo funciona a manera de correctivo de una solemnidad paralizante. Un corte, entonces, con todo aquello que huele a grandilocuencia, a certeza enfatizada en himnos y cantos. La nueva poesía tica trae bajo el brazo un cambio en las valencias del lenguaje, algunos pasan del “tú” al “vos”, coagula un prosaísmo, un enfoque directo más inclinado al símil y a la composición de la imagen, que a la metáfora. Recursos muy utilizados como lo intertextual, la parodia, los traspasos de voz, y la creación inclusive de poetas apócrifos, ponen entre signos de interrogación el concepto de originalidad”.

Este libro, de lectura amena, sirve como referencia para comprender un poco los cambios que ha sufrido la poesía costarricense de fin y principio de siglo.


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