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Nuestro poeta Pablo Neruda

En la noche del 23 de septiembre de 1973, hace 50 años, murió en condiciones aún no claras, el poeta Pablo Neruda en Santiago de Chile, solo 12 días después del golpe militar de Augusto Pinochet que acabó con el gobierno de Salvador Allende e impuso una cruel dictadura por 17 años.

Ricardo Reyes Basoalto nació en la ciudad de Parral el 12 de julio de 1904; un chileno de Temuco, La Araucanía, donde su familia se mudó siendo él muy niño, sería conocido mundialmente como Pablo Neruda, una de las voces más altas de la poesía en castellano. Comunista convencido y militante, premio Nobel de Literatura 1971, activista de la justicia social y de la convocatoria poética universal.

Desde muy joven dio muestras de su indiscutible talento. Fue hijo de un obrero ferroviario y de una maestra de escuela quien murió dos meses después del parto, por lo que su padre se marchó a Temuco y se volvió a casar. Tuvo un temprano interés por las letras que su padre no estimulaba y casi no entendía. Apasionado lector y con una sensibilidad particular para percibir y recrear su entorno intenso de bosques, montañas, ríos y mar en Temuco, el adolescente Ricardo Reyes empieza a reunir poemas sueltos mientras se atreve con sus primeros artículos en diarios y revistas literarias.

La gran poeta chilena Gabriela Mistral (premio Nobel de Literatura 1945), quien por entonces era directora del Colegio de Niñas de Temuco, estimula al joven escritor y la presenta a los escritores rusos, que le despertaron un enorme interés. En 1920, ganó el primer lugar en poesía en la Fiesta de primavera de Temuco, firmando con el seudónimo Pablo Neruda.

Finalizada la secundaria y definido en que su voluntad era ser escritor, se marcha a la capital Santiago a estudiar Pedagogía del Francés como carrera en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, aunque su verdadero propósito era dominar ese idioma para leer a los poetas de esa lengua, que era por entonces central en la cultura.

Durante esos primeros años en Santiago se conjugan sus dos grandes intereses: la poesía y la política. Se integra a la Federación de Estudiantes de Chile y reúne y corrige los poemas que había escrito en los últimos años, para publicar, en 1923, su primer libro Crepusculario.

Ya definidos los trazos de su estilo, con apenas 20 años publica un volumen de textos de amor con influencia modernista que se grabó indeleble en la cultura popular en castellano y lo catapultó como un poeta consagrado: Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

“Yo tengo un concepto dramático de la vida, y romántico; no me corresponde lo que no llega profundamente a mi sensibilidad. Para mí fue muy difícil aliar esta constante de mi espíritu con una expresión más o menos propia. En mi segundo libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada, ya tuve algo de trabajo triunfante”, confesaría después el poeta.

Neruda estableció una gran red de contactos internacionales tanto literarios como políticos.

En 1927, fue enviado como cónsul a Birmania, con lo que inicia su intensa carrera diplomática, esencial para su ejercicio como escritor y político.

De Birmania pasó a Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid.

En España, con la dirección de la revista Caballo verde para la poesía, se une a un efervescente movimiento poético en 1935.

La Segunda República y la guerra civil española lo terminan de definir ideológicamente.

Se involucra directamente con los republicanos lo que provoca que deba renunciar a su cargo como cónsul.

En 1937, regresa a Chile terriblemente dolido por la muerte y persecución de sus amigos españoles, como los poetas asesinados Federico García Lorca y Miguel Hernández, entre otros.

Derrotada la república en 1939, triunfante Francisco Franco en España y con el ascenso del fascismo y el nazismo en Europa, Neruda regresa a París como cónsul especial para ayudar a miles de migrantes españoles que huyen de la naciente dictadura.

Al año siguiente es nombrado cónsul general en México donde realizó un intenso trabajo político y literario que reúne a importantes figuras artísticas e intelectuales en una postura latinoamericana y antifascista.

Tras regresar a Chile, es elegido senador en 1945, se afilia al partido comunista del que será militante el resto de su vida y recibe el premio Nacional de Literatura.

Para las elecciones presidenciales de 1946 en Chile, gana Gabriel González Videla con Alianza Democrática, una coalición en la que participa el partido comunista. Pero una vez en el poder, González traiciona a los comunistas e inicia una persecución férrea contra ese partido. Neruda la desafía desde el senado. En 1949, el Gobierno pidió su desafuero y luego ordenó su captura, por lo que el poeta huyó al exilio en Argentina después de meses en la clandestinidad.

De ahí viajó a París, donde apoyado por prominentes figuras comunistas como Pablo Picasso, logró establecerse y emprender una gran actividad política internacional por la paz y por las causas sociales.

En 1950, publica en México Canto General, que él considerará su libro más importante y que es un gran fresco poético de latinoamericanismo.

Pablo Neruda logra volver a Chile en 1952, ya recuperada su condición legal. En 1954 publica otra de sus grandes obras Odas Elementales. Con enorme reconocimiento internacional ya se empieza a hablar de su posible candidatura al premio Nobel, pero atrapado en el fuego cruzado de la guerra fría, su militancia comunista causa resquemores.

Continúa su actividad política dentro y fuera de Chile. Es candidato presidencial en 1969, por el Partido Comunista, pero retira su candidatura a favor de su amigo, el médico socialista y varias veces candidato Salvador Allende, quien triunfa en las elecciones de 1970. Neruda es nombrado entonces embajador en Francia. En París, recibe la noticia del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura, en 1971.

Esa gran alegría para él y para Chile se suma al proceso de reforma social que impulsa el presidente Allende.

En febrero de 1973, su salud se complica por un cáncer de próstata y regresa a Chile. Sufre varias intervenciones y quimioterapia; aunque su salud es frágil, se mantiene activo, da un discurso de apoyo al oficialista Unidad Popular para las elecciones parlamentarias y  entrega a la Editorial Losada los originales de siete libros inéditos, para que se publicaran en 1974.

Pero el 11 de setiembre de 1973, desde la sombra cobarde de la traición, el general Augusto Pinochet y sus secuaces dan un golpe de Estado militar e instauran un régimen de terror que persigue principalmente a todos los vinculados al gobierno derrocado de Allende.

Neruda debe ser internado en un hospital en Santiago y los militares allanan sus casas en la capital y en Isla Negra.

A juzgar por el ensañamiento con que los golpistas castigaron a todos aquellos que consideraban “enemigos” o “peligrosos”, torturando, encarcelando, asesinando y desapareciéndolos cruelmente, la hipótesis de que quisieran eliminar a Neruda no resulta descabellada. El poeta, pese a estar enfermo, tenía apenas 69 años, era mundialmente reconocido y una voz muy escuchada que podría convertirse en un importante opositor y denunciante de las atrocidades militares, como lo demostró su funeral 14 días después del golpe, al convertirse en una verdadera primera manifestación contra la naciente dictadura.

Medio siglo después, una investigación de varios años, que incluyó una exhumación para analizar sus restos, no alcanzó a concluir de manera definitiva que el poeta fue asesinado por envenenamiento con la bacteria Clostridium botulinum.

La sospecha se sostuvo en 1981, cuando se supo que la dictadura militar envenenó a presos políticos con bacterias posiblemente similares a la cepa encontrada en los restos de Neruda (Ese método de envenenamiento, no obstante, surgió de un programa de armas químicas que la dictadura comenzó en 1976, tres años después de la muerte del escritor, informó una nota del New York Times).

 

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