Mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres a tareas no remuneradas

Más allá de una tradición de género, la disminución de la diferencia entre el tiempo que dedican hombres y mujeres al trabajo doméstico

Más allá de una tradición de género, la disminución de la diferencia entre el tiempo que dedican hombres y mujeres al trabajo doméstico y al remunerado en Costa Rica podría tener implicaciones en el potencial del crecimiento económico del país, según lo confirma una investigación del Centro Centroamericano de Población (CCP) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La conservadora condición de que la mujer debe trabajar en la casa y que el hombre salga a conseguir el sustento de la familia al parecer sigue rigiendo en gran parte de la sociedad nacional. Un aumento en la participación de las mujeres en el mercado laboral podría reducir parcialmente el impacto negativo del fin del dividendo, que en el caso de Costa Rica se estima que sea en el 2020.

La M.Sc. Pamela Jiménez Fontana, coordinadora del estudio denominado Retos para materializar el dividendo de género, perfiles de uso del tiempo en Costa Rica, analiza cuanto de su tiempo dedican hombres y mujeres al trabajo, al sueño, al cuidado personal y al ocio, a la educación y a las tareas domésticas, desde los 12 hasta los 80 años. Además, examina la producción y el consumo no remunerado y estima la potencial demanda insatisfecha del cuido infantil.

Esta investigación se enmarca dentro del proyecto mundial Contabilizando el trabajo de la mujer (CWW, por sus siglas en inglés), dirigido por la Universidad de California en Berkeley, y la Universidad de Cape Town, de Sudáfrica.

Los datos fueron obtenidos de la Encuesta de uso del tiempo de la Gran Área Metropolitana (GAM) del 2011, que incluyó una muestra de 4800 personas de 12 años en adelante de 2500 hogares, a quienes se les consultó acerca de las actividades que realizan diariamente.

Uso del tiempo de hombres y mujeres

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que los hombres en promedio dedican 2,9 horas más al mercado laboral que las mujeres, mientras que ellas dedican en promedio 3,5 horas más que los hombres a las tareas domésticas no remuneradas.

Además, las mujeres entre los 12 y 15 años dedican una hora más que los hombres al estudio. La autora considera que esta diferencia podría estar relacionada con una mayor presión social para que los hombres se incorporen más rápidamente al mercado laboral y contribuyan con los ingresos al hogar.

Por otro lado, para todos los niveles de edad, los hombres dedican más tiempo al ocio y al cuidado personal que las mujeres. Entre los 12 y los 35 años, los hombres destinan a estas actividades 50 minutos diarios en promedio más que las mujeres.

Trabajo doméstico

A pesar del paso del tiempo y la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral y en puestos con poder, la responsabilidad del trabajo doméstico recae principalmente en ellas. La encuesta refleja que en el país, después de los 18 años, las mujeres dedican más del doble del tiempo −en relación con los hombres− en labores no remuneradas como: cocinar, limpiar, lavar y planchar.

Al respecto, Jiménez considera que estos resultados confirman que las mujeres son las principales responsables de las labores domésticas, “lo que podría resultar un obstáculo para que ellas deseen incrementar su participación en el mercado laboral”.

Añadió que si bien esta producción no remunerada de las mujeres es importante para las familias, los datos siguen reflejando una especialización normativa del trabajo por sexo y, al mismo tiempo, no dejan ver “un cambio generacional significativo o una mayor corresponsabilidad familiar por parte de las nuevas generaciones”, lo cual podría verificarse con futuras encuestas.

Otro dato que destacó la autora es que a los 40 años los hombres invierten en promedio más del doble del tiempo en trabajos remunerados que las mujeres y ellas dedican más del doble que los hombres en trabajos no remunerados. Estas cifras corresponden a la GAM, y “si se incluyera el resto del país, principalmente las zonas rurales, las brechas por sexo probablemente serían mayores”, comentó la investigadora.

Cuido infantil y de adultos mayores

A pesar de que en los últimos 20 años las mujeres incrementaron de forma significa su participación en el mercado laboral en Costa Rica, ellas dedican más tiempo a las labores domésticas, lo que tiene un impacto en la economía del país
A pesar de que en los últimos 20 años las mujeres incrementaron de forma significa su participación en el mercado laboral en Costa Rica, ellas dedican más tiempo a las labores domésticas, lo que tiene un impacto en la economía del país

El cuidado de los niños y las niñas es otro de los aspectos que analiza este estudio y que revela grandes diferencias en el uso del tiempo entre géneros.

Las mujeres incrementan el tiempo invertido en el cuido infantil a los 15 años y comienzan a reducirlo a los 30; es decir, ese período coincide con las edades reproductivas.

En el caso de los hombres, este tiempo se posterga quizás debido a la fecundidad, que en ellos se da un poco más tardíamente. Ellos invierten menos de la mitad del tiempo que las mujeres en el cuido infantil; sin embargo, el estudio confirma que contribuyen proporcionalmente más al cuido de sus hijos que a otras actividades domésticas como la limpieza.

En cuanto al cuidado de adultos mayores, la investigadora sugiere profundizar en este tema en otra encuesta especializada, debido a que el tiempo reportado en este estudio es mínimo.

Esto puede deberse a dos posibilidades: una que el cuidado de los adultos mayores se realice fuera del hogar o que esta labor no es considerada como un trabajo, sino como un acompañamiento familiar, según Jiménez.

Trabajo remunerado de las mujeres

Procurar un mayor balance de las responsabilidades entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo y las tareas domésticas podría disminuir las barreras que dificultan a las mujeres incorporarse a laborar fuera de su casa, y así incrementar el potencial del dividendo de género, lo que a su vez podría reducir el impacto negativo del envejecimiento poblacional.

Para lograr este propósito, la autora del estudio propone hacer mayor conciencia en la corresponsabilidad familiar para que las labores domésticas y el cuidado infantil se repartan de forma más equitativa.

Otra opción es contratar servicio doméstico y niñeras, o bien, una mayor cobertura de los programas sociales, como las redes de cuido.

De tal manera que si el dividendo de género depende en gran medida de las políticas públicas, una de ellas debería ser asegurar mayores empleos de calidad a las mujeres y alternativas para reducir su carga de trabajo doméstico no remunerado.

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