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El talento de la señorita Highsmith

El centenario de la escritora estadunidense, considerada maestra de la narrativa de suspense, trae este mes de enero la publicación de sus diarios y cuadernos, que son miles de páginas, así como una nueva adaptación para una serie de televisión de su personaje Tom Ripley, una nueva biografía y una antología de relatos, además de diversos homenajes en publicaciones y medios.

Patricia Highsmith nació el 19 de enero de 1921. Pocos días antes de su nacimiento sus padres se separaron. Su madre no tuvo reparos en contarle, años después, que había sido una hija no deseada tanto por su padre como por ella. Al poco tiempo de nacida fue enviada a casa de su abuela materna, quien la crió hasta los 6 años y le enseñó a leer. Luego regresó con su madre que ya se había vuelto a casar. Recibió entonces el apellido de su padrastro, el diseñador Stanley Highsmith.

Desde niña fue una lectora voraz y a los nueve años descubrió un libro que la marcó: La mente humana, del psiquiatra Karl Menniger. En su adolescencia solitaria, su gran capacidad de observación, los estudios de la conducta y la lectura abundante definiron su vocación literaria. Estudió en Barnard College, univesidad privada para mujeres, afiliada a la universidad de Columbia en New York, donde obtuvo el bachillerato en Composición literaria. Estaba decidido que sería escritora. Concursó para trabajar en varias revistas, pero fue rechazada, por lo que provó como guionista para comics. Este trabajo resultó un éxito para la muchacha y la mantuvo durante varios años, mientras alternaba con sus propios escritos. En 1948, recomendada por Truman Capote, fue aceptada en la residencia Yaddo para escritores jóvenes, donde durante seis meses se pudo dedicar a trabajar en su primera novela Extraños en un tren.

La publicación de esta novela en 1950 supuso su despegue exitoso como escritora. El director Alfred Hitchcock, por un intermediario, le compró los derechos para la adaptación por 7.500 dólares. Aunque la suma fue realmente baja, la película fue un gran éxito y dio conocer a la joven autora.

Sin embargo, su siguiente novela The price of salt la publicó en 1952 con el seudónimo de Clarie Morgan. Las razones de ese anonimato son varias, pero la principal es que no tiene nada que ver con el resto de la obra de la autora. Se trata de una historia de amor entre dos mujeres y aunque toca aspectos psicológicos como los deseos reprimidos y es disruptiva, presciende de la violencia o el crimen y tiene un final feliz. Esta novela también sería llevada al cine pero muchos años después con el título de Carol.

Huraña y misteriosa

Highsmith vivió y desarrolló la mayor parte de su obra en Europa, donde además recibió más reconocimiento. Era una persona solitaria, dedicada completamente a la escritura, lo que le generó una fama de huraña. Sus declaraciones provocadoras y políticamente incorrectas contribuyeron a crear una imagen de misántropa.

Desde muy joven desafió la falsa moral social y eso definió el camino de su obra. Aunque se la asocia con la novela negra, posiblemente está más cercana al angustiado Raskólnikov, que al cerebral Holmes o los atrevidos Marlowe y Spade, y acepta con gusto su inclinación e influencia clara de Henry James o Maupassant. Comparte con Poe, además de la fecha de nacimiento, un escepticismo rayano en cinismo que se expresa en las posibilidades de la maldad humana.

Highsmith aclara que: “El libro de suspense es inmensamente distinto del relato de misterio. El escritor de suspense suele dedicar mucha más atención a la mente criminal, porque el criminal suele ser conocido durante todo el libro y el escritor tiene que describir lo que pasa por su cabeza. Y esto no es posible a menos que se simpatice con él.

La pasión del público por la justicia me resulta aburrida y artificial, porque ni a la vida ni a la naturaleza les importa que se haga o no justicia. El público, al menos el público en general, quiere presenciar el triunfo de la ley, aunque al mismo tiempo le gusta la brutalidad. Sin embargo, la brutalidad debe estar en el bando bueno. Los héroes-detectives pueden ser brutales, sin escrúpulos sexuales, pueden pegar patadas a las mujeres, y seguir siendo héroes populares, porque se supone que andan persiguiendo algo peor que ellos mismos.”

Sus obras consisten en un thriller de acción psicológica. Juega con las bajas pasiones de los personajes al mismo tiempo que lo hace con las del lector que se engancha fascinado con los protagonistas.

Patricia Highsmith es una escritora única, original, atrevida, de estilo conciso y tramas y personajes inquietantes, con más de 30 libros de ficción: 22 novelas, contando la saga de las 5 de Ripley, 8 volúmenes de cuentos y relatos, ensayos y artículos.

Pese a la imagen misantrópica y a sus provocadores escritos o declaraciones, muchas veces sacadas de contextos o emitidas por ella con el afán de provocar, como lo hacía también Borges, sus ensayos sobre escritura son de una gran generosidad, revela sus recursos y procesos sin egoísmos.

Tenía como pasatiempo la ebanistaría, tuvo como mascotas caracoles y gatos, le gustaba viajar, pero no la vida social, bebedora consuetudinaria, fumadora compulsiva desde muy joven, falleció el 9 de febrero de 1995, en Suiza, a la edad de 74 años, cuatro años después que su madre.

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