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El divino comediante

Dante Alighieri nació en Florencia, uno de los estados en que quedó divida la actual Italia tras la caída del Imperio Romano de Occidente, en 1265 y murió en el exilio, en Rávena, un 14 de setiembre de 1321, a la edad de 56 años.

Con su obra cumbre, La Divina Comedia, realmente el autor no parece haber pretendido más que una forma de expresar metafóricamente su visión del mundo. Allí pasaría cuentas a sus enemigos políticos, explicaría sus propuestas humanistas y morales, cuestionaría a la Iglesia, alabaría a sus autores más admirados y cantaría su más grande elogio al amor cortés. Además, escribió el libro en lengua vernácula y no en latín, lo que lo provocaría que, más adelante, fuera considerado el padre de la lengua italiana. Tardó más de 15 años escribiéndola.

Amor cortés

La primera obra de Dante, Vita Nuova, es una historia trágica, referida a un primer amor nunca realizado físicamente que el autor dice haber tenido por una niña llamada Beatriz, siendo él también un niño. Este amor puro y temeroso, pero a la vez intenso, es el motivo del amor cortés a que luego hará referencia en su obra máxima.

El amor por Beatriz, que inspira el camino del poeta en la Divina Comedia, Giovanni Bocaccio, su primer biógrafo, lo refiere como un amor real, pues el personaje de Beatriz Portinari, efectivamente existió y fue conocida por el poeta, pero, aparte de ser amada platónicamente por el protagonista, no hay ninguna referencia que las identifique. El personaje ni siquiera es descrito físicamente.

Beatriz, ciertamente es una musa, pero Dante tuvo otra mujer, Gemma, con la que se desposó, producto de un matrimonio arreglado desde su niñez, fundó una familia a la que se mantuvo fiel.

La figura del poeta latino Virgilio, quien aparece en la obra como guía, es el símbolo de la razón. Aquí expresa su gran admiración por el autor de La Eneida, que toma como modelo. Hay que recordar que Eneas es considerado el origen de pueblo romano.

Simbólicamente, el personaje de Beatriz representa a la fe: “A mitad del camino de mi vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado”, dice el inicio de la obra. Pero no solo critica a quienes se aparten del camino de la fe, Dante era un hombre profundamente religioso, sino que a la Iglesia misma a la que considera que también se ha apartado de sus verdaderos preceptos.

Política

Una de las luchas políticas de Dante fue contra el Papa a quien enfrentó en sus escritos como De la Monarquía, donde señala conveniente la separación entre la Iglesia y el estado.

La Divina Comedia es un texto político y moralista. La denominación de “comedia” se refiere a que, pese a ser una epopeya, no es una tragedia, sino que tiene una final feliz; con esto el autor también está expresando una voluntad de un mundo mejor.

Dante propone un proceso de superación en la vida: guiado por el intelecto en una primera etapa, como lo simboliza le guía de Virgilio en el Infierno y Purgatorio, pero luego la de la misma Beatriz simboliza la guía del amor en una segunda etapa entre el Purgatorio y el Paraíso.

La primera parte cuenta el momento en que el poeta se encuentra perdido en una selva oscura y se enfrenta a tres fieras terribles, entonces aparece el espíritu del poeta romano Virgilio quien le dice que fue enviado por Beatriz para guiarlo en su recorrido. Ambos emprenden un viaje descendiente por los nueve círculos del Infierno, para poder acceder luego al Purgatorio y de ahí al Paraíso.

En la segunda parte, el Purgatorio es una montaña que va ascendiendo primero en un antepurgatorio, luego uno por cada uno de los siete pecados capitales y finalmente en un paraíso terrestre. En cada círculo hay figuras angelicales que ayudan con ejemplos de virtudes frente a los vicios, de manera que se pueda seguir un proceso de superación, mientras que en el Infierno ya estaban condenados. El purgatorio es el lugar de la expiación y la reflexión sobre nuestra conducta. En la cumbre de la montaña Purgatorio está el paraíso terrenal, que es donde Dante vuelve a encontrarse con Beatriz, quien lo reprende por su excesiva atención a la ciencia y la razón. Virgilio desaparece, pues, por ser un poeta precristiano, no puedo acompañarlo más allá hacia su encuentro con Dios.

En el Paraíso, también dividido en nueve etapas, pero esta vez acude a los astros en su alegoría. Las categorías tienen que ver con cuanto más o menos se vive en la virtud, pero no deja de señalar las faltas humanas, como al referirse al dinero y la corrupción de la iglesia:

“produce y expande la maldita flor

que ha desviado a ovejas y a borregos,

porque ha hecho un lobo del pastor.”

El Paraíso culmina con el Empíreo que es donde reside Dios mismo y allí se encuentra Dante con el misterio de la Trinidad Divina en la forma de tres círculos luminosos.

La riqueza de las alegorías llenas de simbolismos y referencias literarias y a toda la historia del pensamiento occidental hasta ese momento, las situaciones narrativas que se presentan en los personajes que aparecen, la estructura narrativa, que servirá de modelo para la narrativa moderna, el bello uso del lenguaje y la gran cantidad de propuestas y reflexiones hacen de la Divina Comedia una obra universal fundamental en la cultura occidental.

Dante dedicó más de 15 años a escribirla en tercetos encadenados, cada parte compuesta por 33 cantos y cada una de las partes finaliza con la palabra estrellas.

“Faltan fuerzas a la alta fantasía;

mas ya mi voluntad y me deseo

giraban como ruedas que impulsaba

Aquel que mueve el sol y las estrellas.”

El poeta escribió sus últimos versos poco antes de morir, aparentemente por la malaria, en Rávena, donde había sido exiliado por sus luchas políticas.

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