Los Libros

Las sufragistas, un fervor patriótico que se contagia

Las sufragistas de Costa Rica Macarena Barahona Riera Ensayo EUCR, ECR 2021

Con este sugerente título ha editado en nuestro país Macarena Barahona su tesis, que le ha valido obtener el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Esta obra ha merecido la atención y el interés entusiasta de un público, que rebasa con creces los círculos académicos, alcanzando un público más amplio, como lo prueba el hecho de que haya sido publicada en varias ediciones, lo que demuestra no solo la originalidad del tema, sino también la seriedad de la investigación en que se sustenta, por lo que no nos ha de extrañar que rápidamente se ha convertido en un “clásico” de lectura obligatoria para todo aquel que muestre interés en el desarrollo de la conciencia y la formación de la institucionalidad democrática en nuestro medio. ¡Y no es para menos! El ascenso de la mujer como sujeto histórico de primera línea se ha constituido en una de las grandes revoluciones de nuestro tiempo, con ello se combate una de las mayores injusticias que se ha cometido en la historia universal, pues logra dar el lugar que le corresponde a la mitad de la especie sapiens; mientras la mujer no sea la igual en derechos y reconocida plenamente en su condición de ser humano, no habrá justicia ni democracia reales en la sociedad.

Lo dicho sitúa en su justo lugar esta lucha, cual es el ámbito de lo político, porque el reconocimiento de los plenos derechos de todos y cada uno de los seres que componen una sociedad dada es lo que llamamos “democracia”. Macarena Barahona sitúa esta lucha en la historia política de nuestro país; pero su estudio no es solo de esta índole, ya que no se enfoca en la historia de las ideas políticas, ni en la historia general del país, sino específicamente en la historia política. La metodología seguida en su investigación la lleva a basarse, como materia prima, en fuentes primarias; pero esa metodología se inspira en los lineamientos epistemológicos de la filosofía social de Max Weber debidamente actualizado, todo lo cual provee de un sustento epistemológico a su investigación que le da un sólido nivel científico a su lectura hermenéutica de las fuentes primarias y posteriores comentarios. Dichas fuentes se nos revelan no solo como insumo en su condición de materia prima, sino igualmente como arma de lucha ideológica, campo en el cual la autora no teme en adentrarse. Con eso, su obra mantiene sus rasgos de ensayo polémico actual, avivando con ello el interés del lector. De esta manera, la autora no solo busca exponer la posición inclaudicable de las adalides de este valiente y justo movimiento democrático, sino también la posición de quienes las adversaron con no menos vehemencia, aunque sustentados en prejuicios de toda especie. La polémica se destaca igualmente como un recurso que va más allá del recurso literario y define sin ambages la posición personal de la autora, contagiando con ello al lector del fervor patriótico y justiciero que dio origen a esas patrióticas luchas y sigue inspirando a las de las generaciones posteriores. Con ello se le da el lugar destacado de figuras históricas a este puñado de mujeres que, en su momento, encarnaron sin claudicar las mejores causas de nuestro pueblo; por lo que hoy, con sobrada razón, Macarena Barahona logra destacar el lugar de honor, con que actualmente las ubica la memoria histórica en la configuración de nuestra institucionalidad democrática. Los anexos que acompañan este ensayo corroboran lo dicho de manera congruente.

La erudición no riñe con la forma literaria que, insisto, tiene el mérito de mantener al lector imbuido del fervor patriótico que inspiró a estas forjadoras de la democracia costarricense; por su parte, la autora las destaca y logra darles el lugar de honor que desde siempre han merecido. Ellas son un pilar de nuestra democracia; Costa Rica no sería democrática sin las luchas de este grupo de avanzada del movimiento femenino. Macarena tiene el mérito de poner de relieve que esta lucha no era solo de un sector de la población —nada menos que la mitad de la población— sino una lucha por la democracia, por un avance cualitativo y cuantitativo de la vida en democracia en Costa Rica. El reconocimiento y el respeto de los derechos políticos de la mujer dignifica no solo a la mujer, sino a la patria entera; la libertad de unos es la libertad de todos.

En un ensayo denso y bien documentado, sólidamente estructurado en un marco metodológico y con un aliento que contagia de fervor patriótico, Macarena Barahona ha hecho de esta obra un hito que amerita continuidad; corresponde ahora profundizar el tema y su enfoque. Un ensayo de esta naturaleza abre brecha en nuestro medio, logra convertirse en un horizonte que avizora espacios de investigación y debates que, sin duda, enriquecerán con múltiples facetas el conocimiento de la historia patria, tarea noble si hay alguna.

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