La dramática historia en el Derecho Penal

¿Es lícito pagar ¢100 millones para no ir al presidio?

¿Es lícito pagar ¢100 millones para no ir al presidio?

El Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la prevención del Delito y Tratamiento del delincuente presentó una conferencia en el Colegio de Abogados sobre el tema de la Reparación Económica del Delito.

En el tema de Derecho Penal, desde los postulados de las Siete Partidas a las ideas en criminología de Cesare Lombroso, hasta la Legislación Americana sobre Pena de Muerte han fracasado, por lo que es importante meditar al respecto.

Nuestra Legislación, en Costa Rica, permitió a un reo pagar ¢100 millones para no enviarlo a la cárcel y hasta el brazalete (en pésimo ideal aplicado) nos llama a la meditación.

El Ministerio de Hacienda (al citar la corrupción) informó que la tributación aduanal escabulló ¢70.000 millones hace dos años.

Los encerrados en nuestras penitenciarias como reos de robo desde 1905, cuando se inauguró la Penitenciaría de San José, pueden seguir robando en los próximos 500 años y no alcanzarán la evasión criminal citada por el señor Ministro de Hacienda.

A veces sucede que en la religión la gente vive desorientada.

La Biblia es libro de cabecera en millones de hogares. Si usted le pregunta a la propietaria de una Biblia:

–Dígame, ¿con quién se casó Caín?

–Dígame, ¿por qué Jehová creó a la mujer dos veces? Es decir, la creación de la mujer antes que a Eva.

La respuesta está en las primeras páginas de la Biblia.

¿Sabe usted que en la cultura de Palestina existió una ciudad llamada Jericó en donde la sabiduría era similar a la de Mesopotamia o Egipto?

Con harta frecuencia se dice que Martín Lutero fue el gran reformado de la Iglesia Católica. No es cierto.

El gran reformador de la Iglesia Católica nació en el año 1320, fue profesor en la Universidad de Oxford y discípulo de San Agustín. Juan Wiclef fue su nombre.

Defensor de las enseñanzas de Jesús pugnó toda su vida para que los católicos pudieran leer La Biblia.

La Biblia escrita en latín por San Jerónimo fue traducida por Wiclef al idioma inglés. Es la primera vez que La Biblia se tradujo a un idioma que no fuera el latín y se llama La Vulgata.

Eran tiempos en que la fe Católica era parte en los siglos del Gótico y Juan Wiclef podía leer en griego.

(Los judíos, en número de trescientos, recogieron en Alejandría la Ley Mosaica y 100 de esos sabios la recopilaron en Alejandría 300 años antes de Cristo).

Es importante una nota sobre La Biblia de Alejandría y su biblioteca de sabios políglotas. Muchos años después del nacimiento de Jesús se escribió el Nuevo Testamento, que no posee ninguna relación con la La Biblia judía.

En el año 1380,  La Biblia judía y el Nuevo Testamento eran ya denominados como un solo libro: La Biblia.

En el año 1382 el Arzobispo de Canterbury convocó un Sínodo contra el reformador Wiclef en Londres. Se consideró herética La Biblia en idioma inglés del maestro reformador Wiclef y se condenó a sufrir la pena de ser conducido vivo a la hoguera a la persona en cuyo hogar se descubriera una Biblia.

La corrupción del Papa en Roma llegó a crear las indulgencias que han de provocar la Gran Reforma siglos después en la mente de Lutero. Y no era para menos. España, Roma, Checoslovaquia, Francia, Polonia: en cada iglesia se creó el quemadero. Era el lugar en que cada domingo se quemaba a un ser humano por los delitos que a continuación vamos a leer. En los centros católicos más importantes del mundo se pregonaba el perdón de los pecados a toque de tambor.

Todo católico podía acercarse a los pregoneros y pagar un dinero para ser perdonado por los pecados que había cometido hasta ese minuto de su vida.

Entre el año 1515 y 1517 existió un Papa de nombre su Santidad León X, quien instituye el código penal más extraño en la historia de la humanidad. En verdad único en la historia del derecho penal. Su nombre: Taxa camaroe, seu concillieo apostolicoe. En buen idioma religioso: Las indulgencias.

Si la palabra indulgencia podríamos interpretarla en el buen sentir del espiritual Jesús de Nazareno, vamos a recordar el juicio público contra una prostituta.

–Tirad la primera piedra cualesquiera de vosotros que no tenga pecado.

Sea: si uno de vosotros está libre de pecado puede ejercer el oficio de juez para imponer la pena de muerte a una infeliz mujer que cambiaba besos por el sextenio de un denario.

Según la lista de indulgencias del Papa León X, existió una rara prosapia: el buen católico que se encuentra en la calle a un Sacerdote Carmelita y lo salude con las siguientes palabras: “ved ahí a un siervo de dios”, ya gana cien años de indulgencias. El anuncio del Papa León X tenía un motivo: su Santidad León X necesitaba dinero para terminar los edificios del Vaticano. Un economista asesoró a la Santa Iglesia Católica y el resultado final sería la cólera de Lutero.

El decreto de su Santidad instituía unas leyes no pensadas ni aun en el Código de Manú, en donde el hombre por un delito era sentenciado a perder los cinco dedos de su mano… y en la mujer los diez dedos de sus manos.

En el Nuevo Código Penal y Procesal de su Santidad León X se vendía una indulgencia sobre el delito que usted quisiera cometer: inclusive usted podía matar a su madre o a sus hijos y no iría a la cárcel por haber pagado antes de cometer el delito.

Ahora, amigo lector, vamos a pasar a la tarifa de los delitos y del Código Penal y Procesal del Vaticano que terminaron por ser por la provocación número uno en la Reforma de Lutero.

  • El sacerdote que incurriera en un pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto mediante el pago de 67 libras y 3 sueldos.
  • Si el sacerdote además de pecado de fornicación pidiese ser absuelto del pecado contra natura, o sea, bestialidad, debe pagar 219 libras y 15 sueldos. Mas si solo hubiera cometido ese pecado con niños o con bestias y no con mujer u hombre, solo pagará 131 libras y 2 sueldos.
  • El sacerdote que desflore a una virgen pagará 2 libras y 2 sueldos.
  • La monja que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombre simultánea o sucesivamente, ya dentro o fuera del convento, pagará 131 libras y 15 sueldos.
  • Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes (hija, hermana, sobrina) pagarán 70 libras y 1 sueldo.
  • Para todo pecado de injuria cometido por un laico, la absolución costará 27 libras y 1 sueldo. Para los incestos se añadirá en conciencia 4 libras.
  • La mujer adúltera, que pida la absolución para estar libre de todo proceso y tener amplias dispensas para proseguir sus relaciones ilícitas, pagará al Santo Padre el Papa 87 libras y 3 sueldos. En caso igual el marido pagará idéntica suma. Si hubiese cometido incesto con sus hijos añadirán a conciencia 6 libras.
  • La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por los crímenes de rapiña, robo o incendio le costará a los culpables 131 libras y 7 sueldos.
  • La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 51 libras, 4 sueldos, 3 dineros.
  • Si el asesino hubiese dado muerte a seis o más hombres un mismo día pagará como si hubiese asesinado a 1 solo.
  • El marido que diere malos tratos a su esposa pagará a las cajas de la Cancillería del Santo Padre 3 libras y cuatro sueldos; si la matase pagará 17 libras y 15 sueldos; y si la hubiese muerto para casarse con otra pagará además 34 libras y 9 sueldos. Los que hubieren auxiliado al marido para cometer el crimen serán absueltos mediante el pago de 2 libras por cabeza.
  • El que ahogase a un hijo suyo pagará 17 libras y 15 sueldos (2 libras más por matar a un desconocido). Y si lo mataren el padre y la madre con mutuo consentimiento, pagarán 27 libras y 1 sueldo por absolución.
  • La mujer que destruyere a su propio hijo llevándolo en su seno y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen pagarán 17 libras y 15 sueldos cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuese su hijo, pagará una libra menos.
  • Por el asesinato de una hermana o hermano, una madre o un padre se pagarán 17 libras y 15 sueldos.
  • El que matare a un obispo o prelado de jerarquía superior pagará 131 libras, 14 sueldos y 3 dineros.
  • Si el matador hubiese dado muerte a muchos sacerdotes en varias ocasiones pagará 13 libras y 6 sueldos.
  • El obispo o abad que cometiese homicidio por emboscada, por accidente o necesidad pagará para alcanzar la absolución 179 libras y 6 sueldos.
  • El que anticipadamente quisiera comprar la absolución de todo homicidio que quisiera cometer en lo venidero pagará 68 libras y 14 sueldos.
  • El hereje que se convirtiese pagará por absolución 269 libras y 15 sueldos. El hijo del hereje quemado o ahorcado o ajusticiado en otra forma cualquiera no podrá rehabilitarse sino mediante el pago de 218 libras, 15 sueldos y 9 dineros.
  • El sacerdote que no pudiendo pagar sus deudas quisiera librarse de ser procesado por sus acreedores entregará al Santo Padre el Papa 17 libras, 8 sueldos y 6 dineros y será perdonada la deuda.
  • La licencia para poner puestos de venta en varios géneros bajo el pórtico de las iglesias será concedida mediante el pago de 45 libras, 19 sueldos y 3 dineros.
  • En el delito de contrabando y defraudación de los derechos del Santo Padre y la Santa Iglesia Católica será concedido mediante el pago de 87 libras y 3 dineros.
  • La ciudad que quisiera alcanzar para sus habitantes o bien para sus sacerdotes, frailes, monjas, licencias para comer carne y lacticinios en las épocas en que están prohibidos pagará 731 libras y 10 sueldos.

(Nota especial: la familia del Papa León X poseía el derecho de las pescaderías y de ahí la prohibición de comer carnes rojas en tiempos de Semana Santa).

  • El monasterio que quisiera variar la regla y vivir en mayor abstinencia que la que estaba prescrita pagará 146 libras y 5 sueldos.
  • El fraile que por virtud quisiera pasar la vida en una ermita entregará al Tesoro Pontificio 45 libras y 5 sueldos.
  • El apóstata vagabundo que quisiera volver al redil pagará igual cantidad. Los religiosos así como seculares que quisieran dejar el traje de laico.
  • El hijo bastardo de un sacerdote que quisiera ser preferido para desempeñar el sacerdocio de su padre, pagará 27 libras y 1 sueldo.
  • El bastardo que quisiera recibir órdenes sagradas y gozar beneficios pagará 15 libras, 18 sueldos y 6 dineros.
  • El hijo de padres incógnitos que quisiera ingresar a las órdenes sagradas pagará al Tesoro Pontificio 27 libras y 1 sueldo.
  • Los laicos contrahechos y deformes que quisieran recibir órdenes sagradas y poseer beneficios pagarán a la Cancillería Apostólica 58 libras y 2 sueldos.
  • Igual suma pagará el tuerto del ojo derecho, pero el tuerto del ojo izquierdo pagará al Papa 10 libras y 7 sueldos. Los bizcos pagarán 45 libras y 3 sueldos.
  • Los eunucos que quisieran entrar al sacerdocio pagarán la cantidad de 310 libras y 15 sueldos.
  • El que por simonía quisiera adquirir uno o muchos beneficios se dirigirá a los Tesoros del Papa, que le venderán los derechos a un precio moderado.
  • El que por haber quebrantado su juramento a la Iglesia Católica quisiere evitar toda persecución y librarse de toda nota de infamia pagará al Papa 131 libras y 15 sueldos. Además, entregará 3 libras por cada uno de los que habrán garantizado.

(Nota: este es un tema sacado por Moisés en Egipto en el Libro de los Muertos).

Para probar la infidelidad de una mujer le hará tragar agua de azufre mezclado con polvo y aceite de las lámparas de la Iglesia; suponiendo que, si era culpables, aquel brebaje les haría padecer insoportables dolores. Esta especie de prueba era conocida como el cáliz de la sospecha.

(El hombre no era sometido a prueba alguna).

FUENTE: Diccionario Infernal: Jacobo Collin de Plancy. Quintín López Gómez

Director de Revista de Estudios LUMEN. Barcelona: Casa Editorial Maucci Mallorca 116

Edición 1907.

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