Inteligencias

Validación de los procesos de transferencia tecnológica el paso final para la innovación

Desde Proinnova se implementa una metodología para validar los productos o desarrollos tecnológicos a fin de garantizar su desempeño, funcionabilidad, escalabilidad, costos de implementación, operabilidad e inversión.

El desarrollo de nuevas tecnologías se conforma en diversas etapas hasta alcanzar el punto de mayor madurez, que es el momento en que se traslada a la sociedad o al mercado para su uso.

Por ejemplo, una tecnología de una variedad vegetal, que tiene alto valor para los consumidores y el mercado, necesita una validación del comportamiento agronómico que tenga en condiciones reales, es decir en el campo, pero se tiene que validar en diversas localidades, distintas épocas del año, en varios ciclos de cultivo, entre otros aspectos, previos a su producción. De esta forma es posible evaluar su efectividad, viabilidad y aceptación.

Pero probarlo se dice fácil, en realidad es un proceso largo y que involucra distintos actores, como la empresa u organización que lo pondrá en marcha, grupos focales de quienes le darán uso para determinar si cumple con las expectativas y que el riesgo de fracaso sea menor.

Esta es una tarea que desde la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova) de la Universidad de Costa Rica (UCR) se lleva a cabo de manera muy exitosa.

De acuerdo con Lilliana Rojas, gestora de Proinnova, los ejemplos de procesos de validación de tecnologías que hace la UCR son amplios, tal es el caso de los productos cosméticos desarrollados por el Centro de Investigaciones en Productos Naturales (Ciprona), con los que se realizan grupos focales con personas usuarias para validar si las texturas, densidades, olores, sensaciones en la piel son satisfactorias.

“Tenemos procesos de tecnologías mucho más grandes, como el sistema de producción de biogás, para el cual se han tenido que construir plantas demostrativas que permitan validar a una mayor escala la eficiencia y calidad de los productos, o con el desarrollo de nuevas variedades de vegetales como tomate, papaya, chile, papa entre otras, para los que se requirió validar su productividad y resistencia a enfermedades”, indicó Rojas.

Manuel Flores, gestor de Innovación, por su parte, mencionó que la validación de una tecnología se puede ver como un paso clave en los procesos de transferencia, necesario para probarla en un ambiente de funcionamiento real, dando certeza del desempeño, la funcionalidad, escalabilidad, costos de implementación, operabilidad e inversión, entre otros aspectos importantes para realizar una transferencia con mayores posibilidades de éxito.

De esta forma, cuando las validaciones demuestran la necesidad de cambios o ajustes, es posible implementarlos previo a su lanzamiento, uso final o comercialización, es decir, antes de la firma de licencias tecnológicas que otorga la UCR —a través de Proinnova— el paso de validación es esencial para disminuir el riesgo de fracaso.

Esta reducción del riesgo también produce confianza, tanto para la Universidad como para el que va a recibir e implementar la tecnología, ya que se evidencia que la tecnología funciona según lo esperado y genera los beneficios declarados.

Suscríbase al boletín

Ir al contenido