Inteligencias

Proinnova: 20 años construyendo puentes entre el conocimiento y la innovación

La Universidad de Costa Rica (UCR), consciente de que debía dar un paso más que lograra fortalecer su rol en la generación de progreso para la sociedad y le permitiera acercarse aún más con las necesidades de desarrollo del país, creó la Unidad de Transferencia de Tecnología (UTT) en el año 1990, con el fin de promover el aporte de la UCR al desarrollo nacional priorizando las actividades de transferencia de conocimiento, cuya aplicación implicara mayores beneficios para los grupos menos favorecidos, potenciara la creación de empleo y fortaleciera a los pequeños o medianos productores existentes o a la creación de otros.

En el año 2005, la UTT evoluciona y cambia de nombre a Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación, Proinnova, y se le establece como misión: promover, facilitar, gestionar y apoyar la transferencia de los conocimientos generados por la Universidad para impulsar las innovaciones en los sectores productivos por medio de la transferencia de la propiedad intelectual institucional.

La Unidad mantuvo su carácter de unidad especializada de apoyo a la investigación, adscrita a la Vicerrectoría de Investigación, y al servicio de los fines y propósitos académicos de la Institución. Luego, en el año 2021, se crea la Dirección de Promoción de la Innovación y Vínculo para el Desarrollo (Diprovid) dentro de la Vicerrectoría de Investigación y de la cual Proinnova pasa a ser parte.

Taller Estrategias de comercialización y comunicación para productos innovadores de la Península de Osa, realizado por Proinnova y CITA. Génesis Duran de Proinnova-UCR

Es importante mencionar que la Universidad cuenta con muchas formas de vinculación Universidad-Sociedad que deben de ser potenciadas y que ratifican el compromiso con el desarrollo económico, social y ambiental del país; la actividad de licenciamiento de propiedad intelectual, actividad sustantiva de Proinnova, es solo una de ellas. Además, la puesta en marcha de un modelo institucional propio de gestión de la innovación o de la transferencia evidencia otras vías de transferencia de la propiedad intelectual distintas al licenciamiento para que la sociedad disfrute de los beneficios.

Las áreas de trabajo de la unidad están relacionadas con la propiedad intelectual, la gestión de la innovación y la transferencia de conocimiento y/o de tecnología. Se brinda asesoría a la comunidad universitaria, nacional e internacional en las áreas de especialidad y se gestionan proyectos de la Universidad (casos de innovación), de todas las áreas del conocimiento, con el potencial de generar innovación. Históricamente se han gestionado más de 289 casos y actualmente se tienen 106 casos de innovación activos que se desglosan de esta manera: 6 de Artes y Letras, 9 de Salud, 20 de Ingeniería y Arquitectura, 4 de Ciencias Sociales, 28 de Ciencias Básicas y 39 de Ciencias Agroalimentarias; todos ellos con el potencial de impactar en diversos sectores del país.

Adicionalmente, y como parte de una estrategia sostenida para promover la cultura de innovación en el país, se tiene, desde 2013, un programa de capacitación formal con alcance nacional e internacional. En este programa se imparten cursos, charlas, talleres y conferencias en temas relacionados con creatividad, gestión de la innovación, vigilancia tecnológica, inteligencia competitiva, propiedad intelectual y transferencia tecnológica. Los beneficiarios han sido, dentro de la UCR, estudiantes universitarios de grado y posgrado, docentes-investigadores y personal administrativo. Además, fuera de la institución, se han formado estudiantes universitarios, funcionarios públicos de diversas instituciones y otras universidades públicas, investigadores, artistas, escritores, músicos, emprendedores, colaboradores de pymes y de grandes empresas, abogados, gerentes y empresarios. En total, desde el inicio del programa, se ha alcanzado a 23.648 personas en 522 distintas actividades de capacitación. Además, Proinnova lideró, en el marco de la Subcomisión NEXO del Consejo Nacional de Rectores (Conare), la realización de 3 Congresos Nacionales de Innovación, que han sido un espacio importante de encuentro y conversación del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología para la Innovación. El último se lideró desde la Diprovid, y Proinnova tuvo un papel relevante.

Luego de 20 años de labores, desde Proinnova, ratificamos el compromiso de continuar contribuyendo con el desarrollo y el bienestar nacional mediante el impulso del trabajo colaborativo que requiere la innovación.

A lo largo de los años, se ha promovido la vinculación y la transferencia tecnológica y se ha impulsado la innovación, dentro y fuera del país, con novedosos productos, tecnologías y servicios. Todo ese potencial nace de la investigación y de otras actividades académicas que se desarrollan en la Universidad de Costa Rica y que mediante el acompañamiento especializado a los docentes-investigadores, por parte de los gestores de innovación y del equipo legal de Proinnova, se logra proteger el conocimiento por diferentes figuras de propiedad intelectual (patentes, modelos de utilidad, diseños, información no divulgada, etc.) y se transfiere luego al sector socioproductivo. La transferencia del conocimiento y la generación de innovaciones permite mejorar la vida de las personas a través de la generación de empleo en empresas u organizaciones ya existentes que logran potenciar sus actividades al recibir conocimiento innovador y nuevas oportunidades, también permite la creación de empresas lideradas por emprendedores, el desarrollo de nuevos productos, la promoción de encadenamientos productivos de mayor valor agregado, la generación de nuevos mercados de exportación y la promoción de la innovación social y de novedosas formas para entender, abordar retos y provocar nuevas dinámicas sociales donde el ciudadano se convierte en un protagonista que participa en la creación de soluciones a problemas locales y mundiales. Los procesos no son necesariamente rápidos, en muchos casos requieren validaciones de mercado, procesos de apropiación tecnológica, escalamiento de tecnología, pruebas clínicas, trámites de permisos, etc. Esto quiere decir que las licencias que se firman pueden necesitar meses o incluso años para generar la innovación, como es el caso de nuevos medicamentos.

Durante este tiempo se han tendido alianzas a lo interno y a lo externo de la Universidad y esto ha sido clave para la gestión de las oportunidades para innovar. Estas alianzas con universidades nacionales e internacionales, empresas y emprendedores, instituciones públicas, ministerios, embajadas, instituciones autónomas, cámaras empresariales, organizaciones no gubernamentales y fundaciones han permitido generar casos de éxito y potenciar el impacto esperado. Proinnova se mencionaba en el Atlas para la Innovación, desde el año 2007, como un actor muy relevante en el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología para la Innovación. El modelo se sigue fortaleciendo y en los últimos tres años se apoyaron 20 proyectos de investigación conjunta entre la UCR y empresas en el marco del proyecto Hélice UCR liderado por la Diprovid y llevado a cabo con cooperación de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica) y de Korea University.

A la fecha la Universidad de Costa Rica cuenta con 178 marcas institucionales inscritas, 37 patentes históricas de las cuales 22 han sido por la vía del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) lo que demuestra el potencial internacional de las tecnologías desarrolladas en la institución. En los últimos años se han firmado 39 convenios de cooperación técnica con posibilidades de licencia. Además, tiene 12 registros de variedades vegetales comerciales que se detallan a continuación: chile dulce (dulcitico), papaya (pococí, suerre, INTA-UCR-65-14 y H-39), frijoles (suru, yayni), papa (elbe-UCR y criollitica), guayaba (garita) y tomate (prodigio y acorazado). En este momento se tienen 28 transferencias tecnológicas de propiedad industrial y derechos de autor y 56 contratos de licencia. Esas licencias se han otorgado según la siguiente distribución: 61,1% a microempresas, un 9,3% a pequeñas, 7,4% a medianas, un 18,5% a grandes, 1,9% a persona física y 1,9% organizaciones de otra naturaleza. Se han creado 22 empresas derivadas o spin-off a partir de licencias de propiedad intelectual universitaria, algunas de las cuales se han incubado en AUGE (Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento) de la Diprovid. Más allá de los indicadores lo más importante es lo que esto significa, las transferencias representan la generación de innovación social e innovación tecnológica con impacto en el país y a nivel internacional.

Tenemos 108 productos y servicios innovadores que ya llegaron a la sociedad. Algunos casos de transferencia tecnológica como el del híbrido de la papaya pococí (conocida como papaya perfecta en el mercado), cuyas semillas se producen en la estación experimental Fabio Baudrit y en la estación experimental Los Diamantes del INTA y se ponen a disposición de productores nacionales, le ha generado al país más de $40.7 millones en divisas de exportación. La venta de la semilla ha generado ingresos para el INTA y la UCR por ₡971 millones a lo largo de los años ($1.9 millones) que se reinvierten en la producción de semilla y en la generación de nuevas variedades. Productos biológicos disponibles para la agricultura permiten reducir el uso de agroquímicos impactando el bolsillo de los productores y la salud de los consumidores. Como ejemplo del impacto que involucra la transferencia tecnológica, de una muestra de 23 contratos de licencia que tiene o que tuvo firmados la Universidad con empresas, se ha originado alrededor de ₡628 millones de valor económico para el país, además de la generación de empleo, encadenamientos productivos, conexión con el mercado de exportación, etc. Se sigue avanzando y conforme los procesos de apropiación tecnológica y pruebas de mercado así lo permitan y más productos lleguen a la sociedad ese valor económico seguirá aumentado. Algunas de las tecnologías UCR pueden llegar a tener un impacto internacional, como es el caso de la patente de hemoderivados que protege una invención del Instituto Clodomiro Picado cuyo licenciamiento ha llevado a la construcción, en Colombia, de una planta farmacéutica y el escalamiento de la tecnología con una inversión cercana a los $125 millones y cuyo producto farmacéutico debería llegar al mercado en 2027 o la creación reciente de un emprendimiento que tiene la licencia de una patente sobre liberación de fármacos en tejido óseo que fue generada desde el Centro de Investigación en Ciencias e Ingeniería de Materiales (Cicima). Dicha spin-off ya recibió fondos de inversión internacionales. Y así la ciencia básica genera nuevo conocimiento y nos permite conocer el mundo en el que vivimos y los proyectos de investigación aplicada o de desarrollo tecnológico perfilan las potenciales aplicaciones y prototipos. Es posible que innovaciones disruptivas se generen desde donde convergen la curiosidad, la creatividad y la capacidad intelectual de docentes-investigadores, estudiantes y otros actores universitarios y cuya conexión con personas u organizaciones externas facilite el camino virtuoso hacia la innovación.

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