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Gabo Periodista

Todo lo que Gabriel García Márquez (1927-2014) escribía lo convertía en arte. No solo sus célebres novelas y cuentos, sino hasta su obra periodística. Un hecho que podría incluso parecer intrascendente en su genial pluma terminaba siendo un texto que se lee con placer y hasta con devoción. Su obra literaria, con sus personajes inolvidables, como la estirpe de los Buendía, y el mítico Macondo, habla por sí sola. Escribió abundante ficción, pero también dejó una vastísima obra como periodista, su primer oficio, del que nunca se divorció y que le ayudó a nutrir sus fantásticas historias. De alguna manera, fuera como colaborador o por sus vínculos con publicaciones que fundó o ayudó a fundar, siempre estuvo muy cerca del quehacer periodístico.

Una vez dijo que no quería que se le recordara solo como autor de Cien años de soledad (1967), su obra cumbre, sino también por su trabajo como periodista. “Nací periodista —proclamó— y hoy me siento más reportero que nunca. Lo llevo en la sangre”, como todo buen periodista. Esta doble relación con la palabra la cultivó con fervor y pasión. Comenzó cuando, siendo estudiante, empezaba a soñar con el ilustre escritor que llegó a ser, mundialmente conocido.

Su obra periodística está recogida en varios volúmenes, pero ahora, bajo el sello de editorial Diana y con el título de El escándalo del siglo (2019), se han publicado una selección de 50 artículos, con prólogo del periodista estadounidense John Lee Anderson. “Aparte de todo, Gabo fue periodista; el periodismo fue en cierto modo su primer amor (…). Esta profesión le aportó el sustento como escritor, algo que él recordó siempre; su admiración por el periodismo llegó al punto de proclamar en alguna ocasión, con su característica generosidad, que es el mejor oficio del mundo”, detalla el prologuista.

En algunos de los artículos se pueden rastrear las claves de su obra de ficción. No en todos, por supuesto, pero sí en muchos casos resulta difícil distinguir la frontera, tan sutil tantas veces como en este caso, del relato periodístico con el de ficción. Un caso es el texto que da título al libro: El escándalo del siglo, el más extenso de todos. Se trata del crimen de una joven de nombre Vilma Montesi, en Italia en 1953, hija del carpintero Rodolfo Montesi. Tras su desaparición el 9 de abril de este año, el autor desarrolla toda una trama por la que desfilan los más diversos personajes, desde “nobles” hasta los más humildes, mafia incluida, como sospechosos del asesinato. Su cuerpo aparece en un lugar distante de su lugar de residencia. Fue publicado, por entregas, en El Espectador (Bogotá), entre 17 y el 30 de septiembre de 1955.

El primer relato del volumen, titulado El barbero presidencial, fue publicado el 16 de marzo de 1950, en El Heraldo, de Barranquilla, cuando recién había cumplido 23 años, cuando se empezaba a abrir un espacio como escritor y cinco años antes de que publicara su primera novela, La Hojarasca (1955). El último recogido en el libro, ¿Cómo se escribe una novela?, fue publicado en diario El País, de Madrid, el 25 de enero de 1984, poco más de un año después de que recibiera el Premio Nobel de Literatura (1982). “Creo que quienes más se hacen a sí mismos la pregunta de cómo escribir una novela son los mismos novelistas”, puntualiza el autor de El coronel no tiene quien le escriba.

Un libro que se disfruta de comienzo a fin y que debía ser de recomendación para estudiantes y noveles periodistas, en tiempos en que las tecnologías se han ido imponiendo al quehacer periodístico; lo cual, por sí solo, está bien, pero es insuficiente en tiempos de tanta exigencia en el mundo de la comunicación. No está de más acudir a un maestro, a un genio, como Gabriel García Márquez, Gabo, para sus más cercanos. Sobre todo, en tiempos en el que este oficio es blanco de tantas críticas, con razón o sin razón, y cuando los informadores han abandonado uno de los hábitos que pueden marcar la diferencia entre un buen y un no tan buen periodista, como es la buena lectura.

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