Alejandro Zambra

“Estoy muy en contra de decirle a nadie cómo tiene que escribir”

El escritor chileno radicado en México, Alejandro Zambra, es autor de novelas como Bonsai, Formas de volver a casa y La vida privada de los árboles.

El escritor chileno radicado en México, Alejandro Zambra, es autor de novelas como Bonsai, Formas de volver a casa y La vida privada de los árboles. Durante su carrera, ha sido premiado tanto en su país como a nivel internacional, y su obra ha sido traducida a varios idiomas. Aquí responde gentilmente algunas preguntas enviadas por correo.

Este año recordamos 45 años del golpe de Estado y la implantación de la dictadura en Chile, acontecimientos que no queremos seguir sufriendo, pero que tampoco queremos sepultar en el olvido. ¿Cuál considera que debe ser la función de la literatura en el siglo XXI y, en general, del discurso social y cultural respecto de esos hechos de finales del siglo anterior?

–La que siempre ha tenido: indagar, de formas múltiples, en direcciones múltiples, incesantemente. Rehabilitar la respiración. Revolverlo todo, hacernos reír y llorar a gritos.

Se acabó la dictadura, pero la nueva democracia quedó envenenada por las desigualdades del neoliberalismo. ¿Busca usted una narrativa diáfana después de la oscuridad del pesimismo postdictadura?

No lo diría exactamente así. No diría que mi trabajo es “diáfano”. Y de optimismo hay bien poco en mis libros, creo yo. No soy el más indicado para adjetivar mis libros, por supuesto.

¿Cuán política debe ser la literatura?

–Todo lo que quiera. Estoy muy en contra de decirle a nadie cómo tiene que escribir o de qué tiene que escribir. La política está ahí, siempre. ¿Qué tan explícito debe ser ese vínculo? Bueno, todo lo explícito que el escritor quiera que sea.

José Donoso, Jorge Edwards, José Miguel Varas, Poli Délano, Antonio Skármeta, Rivera Letelier, Alberto Fuguet, Roberto Bolaño, Lemebel; ¿cuál es su relación con esas etapas o generaciones de la narrativa chilena antes, durante y después de la dictadura?

Todos los autores que usted nombra son hombres y fundamentalmente narradores. Supongo que tenemos eso en común, además de la nacionalidad. A algunos los admiro; a otros, no. A todos los he leído y, a algunos, releído.;

¿Cuáles son los escritores, en general, de los que se siente más cercano o incluso deudor en esta primera etapa de su trabajo literario?

–A la poesía chilena en general, en especial autores como Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Nicanor Parra y Gonzalo Millán. Y a mis amigos poetas en particular, como Andrés Anwandter, Antonia Torres, Kurt Folch o Verónica Jiménez, por nombrar unos pocos de una lista muy larga.

¿Cómo se siente en el mundo literario mexicano? ¿Cuáles son sus hallazgos, afinidades, diferencias?

–No vine a México a ser parte del mundo literario. Vine porque me enamoré de una mexicana y ahora tengo un chilpayate (niño) mexicano de nueve meses al que adoro, y espero quedarme acá un tiempo largo. Pero no vine en plan “escritor”. Llevo una vida muy casera, dedicado a criar y a escribir. Tengo amigos escritores, pero los entiendo como amigos a secas.

¿Conoce algo de narrativa reciente costarricense o centroamericana?

–De narrativa costarricense conozco muy poco, la verdad. Lo siento. He leído a Carlos Fonseca y a Luis Chaves, y he querido leer a muchos otros, pero los libros no circulan mucho.

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