Diálogos sobre el Bienestar - Educación Dual

Secundaria: un tema estratégico para el desarrollo nacional

En el 2016, un 58% de la Población Económicamente Activa en Costa Rica tenía secundaria incompleta o menos.

Este dato preocupante deja claro los límites que el país tiene para avanzar en materia de desarrollo humano y competitividad en los próximos años.

Es por eso que lograr que todos los jóvenes tengan acceso gratuito y equitativo a la educación secundaria  sin discontinuidades, logren finalizarla y  adquieran los conocimientos que requieren para su desarrollo personal y profesional es un tema de orden estratégico para el desarrollo nacional.

Los avances logrados por el sistema educativo costarricense respecto a  coberturas en la educación diversificada y de logros educativos son insuficientes a la luz de las necesidades que hoy tienen el país.

En materia de coberturas se constata una mejoría en la cobertura bruta en los últimos años, que creció a 95,9% en 2016, 16,1 puntos porcentuales más que en 2006. Sin embargo, uno de los principales desafíos pendientes corresponde a la tasa neta en el ciclo diversificado que es baja y su ritmo de avance es lento: en el mismo año apenas alcanzó el 45,8%.

Esto significa que menos de la mitad de las y los jóvenes que cursan el último trayecto de la secundaria tienen la edad estipulada para ello, pese a que  en  2011 se declaró la obligatoriedad de ese nivel  educativo.

La baja cobertura neta refleja problemas de eficiencia interna del sistema educativo: la sobre-edad, problemas de retención y bajo logro educativo de los estudiantes. En 2016 apenas un 56% de los jóvenes de entre 15 y 19 años había finalizado el noveno grado lo que constituye un techo que impide aumentar la cobertura y el logro en la educación diversificada. Asimismo para 2016 solo el 50,4% de los jóvenes de entre 18 y 22 años había finalizado la secundaria.

Los niveles de retención en este nivel educativo siguen bajos y mejoran muy lentamente: en 2016 la matrícula en undécimo grado diurno representó el 45,4% de los estudiantes que ingresaron a séptimo grado en 2012 (cohorte 2012), apenas 4 puntos porcentuales más que para la cohorte del 2000.

Estos resultados encienden una señal de alarma y dejan clara la discontinuidad que existe entre los dos ciclos que conforman la secundaria. De no atenderse estos problemas le tomara al país varias décadas universalizar la secundaria y sus consecuencias afectaran especialmente a los jóvenes de menores ingresos con lo cual, el país pierde oportunidades de romper el círculo inter-generacional de la pobreza y la desigualdad e incrementar la disponibilidad de una fuerza laboral cada vez más calificada y productiva.

Carencias en la calidad educativa

Unido a los problemas de baja cobertura y logro educativo están los problemas de calidad y pertinencia de la oferta educativa en secundaria. Los resultados obtenidos por los estudiantes de 15 años  en  las pruebas PISA  son bajos y luego de tres mediciones el país sigue ubicándose lejos del puntaje promedio obtenido por los países miembros de la OCDE, con diferencias de hasta 90 puntos en la competencia Matemática lo cual equivale, a nivel promedio,  a tres años de formación para un joven costarricense en relación con un estudiante de OCDE.

En general, la mayoría de los estudiantes de 15 años se ubican en el dos y más bajos niveles de desempeño, asociados a destrezas y habilidades elementales para las competencias científicas, lectoras y matemáticas.

Mejorar estos resultados será clave para el país en los próximos años y requiere no solo de mejorar el calidad de los docentes y sus prácticas en las aulas sino también maneras  distintas de hacer las cosas en el sistema que le permita a los  jóvenes terminar la educación diversificada con una oferta  cada vez más atractiva y útil.

Avances en educación técnica

La educación técnica ha permito a jóvenes permanecer un año más en el sistema educativo y mejorar sus posibilidades de empleo.  Foto: Archivo Semanario. 

Un esfuerzo relevante que el país ha venido haciendo en los últimos años ha sido  el incremento en la cobertura y oferta de la educación técnica cuya matrícula creció de un 20% en el 2010 a un 28% en el 2016 en más de 42 especialidades.

Esta importante opción permite a muchos jóvenes permanecer un año más en el sistema educativo, obtener una especialidad técnica e ingresar al mercado laboral en áreas que tienen alta demanda de este tipo de recursos humano especializado.

En el 2017 el Ministerio de Educación aprobó un plan piloto para el fortalecimiento de la modalidad dual de educación técnica que permite a los estudiantes hacer pasantías en empresas y poder con ello mejorar sus destrezas y su empleabilidad.

A diferencia de los países desarrollados Costa Rica no ha aprovechado todo el potencial que tiene la educación técnica para mejorar la calidad de su sistema educativo, el logro educativo y las oportunidades laborales futuras de su población joven. Este es un tema crítico para un país pequeño como el nuestro que se encuentra en una transición demográfica avanzada donde incrementar la productividad de su PEA es un tema estratégico para su desarrollo futuro.

Asimismo la educación técnica es importante en la medida que permite mejorar la calidad de vida de las personas como lo muestran los datos de la Encuesta de Hogares que indican que los jóvenes con este tipo de formación logran una mayor  inserción laboral, tienen menos problemas de desempleo y obtienen mayores ingresos que los aleja de la pobreza y los integra a los sectores medios de ingreso.

Estas condiciones son sin duda claves para contrarrestar un contexto nacional en donde el crecimiento de la desigualdad no cede y está estrechamente ligado a las diferencias en materia de educación de las personas, entre otros factores claves.

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