Diálogos sobre el Bienestar


Consumo de drogas: ¿de quién es la responsabilidad?

De acuerdo con eI Informe Mundial de las Drogas (2017), una de cada 20 personas entre las edades de 15 a 64 años consumieron drogas ilícitas.

La Organización Mundial de Salud, máximo ente rector en la materia define a la salud, como: “… un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”(OMS 1946).

La misma trasciende el concepto popular de salud pues habla de la salud mental y social, aspectos que como se verá, juegan roles determinantes en el abordaje de la prevención de las drogas. La presencia de sustancias psicoactivas en el mundo es un hecho que provoca problemas en la salud. Lo más preocupante es que las poblaciones más jóvenes inician el consumo en edades tempranas, ocasionando problemas en el desarrollo físico y emocional.

Los servicios de salud juegan un papel determinante y deben contemplar los aspectos sociales necesarios para la plena satisfacción de los ciudadanos, la prevención y el tratamiento de los problemas asociados al uso y abuso de sustancias psicotrópicas.

Volkow, (2007) afirma que todos los sistemas orgánicos experimentan efectos negativos. Las drogas inducen modificaciones en el funcionamiento normal del sistema nervioso humano, lo que provoca, en la mayor parte de los casos, una merma en las capacidades. Algunos de estos efectos son inmediatos.

El consumo de drogas puede conllevar a graves trastornos psicosociales. Pero las drogas no representan solamente un problema sanitario, a veces el impacto sobre la vida de la persona puede llegar a ser tan o más grave que las enfermedades que lleva asociadas: alteraciones psicológicas, conflictos y trastornos del comportamiento (Kalina, 2005).

Del Informe Mundial de las Drogas (2017) más reciente publicado por la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas:

-Una de cada 20 personas entre las edades de 15 a 64 años consumieron drogas ilícitas

-Aproximadamente 246 millones de individuos consumen

– Una de cada 10 personas son consumidores problemáticos

-27 millones de personas tienen problemas del consumo alrededor del mundo

-Se estiman 187.100 muertes asociadas consumo problemático

-A nivel mundial, solamente una de cada seis personas afectadas tiene acceso a tratamiento, provocando que haya personas que mueran por sobredosis, lo que es una causa altamente prevenible.

-Una de cada tres personas consumidoras son mujeres

El informe “El Problema de las Drogas en la Américas” (OEA, 2013) revela que el alcohol y otras drogas establecen un riesgo para 60 enfermedades y lesiones asociadas a accidentes y violencia. No se debe de olvidar que para personas menores de edad el consumo se considera problemático, no solo por ser ilegal sino por las consecuencias en el nivel cerebral, pues no terminan de madurar fisiológicamente hasta después de los 25 años (NIDA, 2008).

Los índices de mortalidad y enfermedad asociada al consumo problemático o dependencial se incrementan, complicando el escenario en el desarrollo de políticas públicas de salud que aspiran a cumplir con la satisfacción plena de las necesidades de las personas.

El consumo no solo afecta aquellas personas que lo practican, sino aquellas con las que conviven, tanto en el plano familiar, social y económico. Las personas que se relacionan con un consumidor son afectadas por las consecuencias tanto físicas como mentales a las cuales son sometidas en el convivir diario.

La prevención basada en la evidencia ha sido un tema muy novedoso, esta se ha convertido en un desafío, pues implica romper con abordajes que por muchos años se creyeron efectivos, como las estrategias para infundir miedo, programas exclusivamente informativos o testimonios de personas que dejaron de consumir drogas. Estas estrategias han demostrado ser poco efectivas de acuerdo con investigaciones rigurosas que se han realizado.

La investigación también ha logrado determinar que existen intervenciones y estrategias que, sí demuestran su efectividad, pues consideran cómo-cuándo-dónde intervenir, logrando un importante progreso en el abordaje preventivo en el uso de las drogas. Esto requiere del entendimiento de cómo se interviene a diferentes edades, iniciando con los niños, siguiendo  progresivamente con adolescentes y jóvenes adultos más vulnerables.

La práctica preventiva está diseñada para intervenir de forma positiva en los entornos que influyen en las personas: la familia, escuela, centro de trabajo y comunidad. Las intervenciones deben considerar todos los escenarios, y un modelo que ayuda a comprender lo expuesto es el de Bronfenbrenner (1987), que contempla los diferentes niveles que interactúan en el desarrollo de la persona desde las características personales hasta la misma sociedad.

Modelo Ecológico de Bronfenbrenner

 

El consumo de sustancias comienza a finales de la infancia y la adolescencia. Es un proceso que incluye muchos caminos diferentes, pero sobre todo, es impulsado por decisiones influenciadas por factores biológicos, internos y factores externos, medioambientales y sociales.

Cada etapa del desarrollo se asocia con el crecimiento de la capacidad intelectual, habilidades lingüísticas, cognitivas, emocionales, el funcionamiento psicológico y la continua adquisición de competencias sociales. Cualquier interrupción importante de este crecimiento; por ejemplo, el consumo de sustancias puede dar lugar a trastornos.

Los niños necesitan aprender actitudes aceptables y comportamientos de la cultura con el fin de convertirse en adultos equilibrados. La influencia en los niveles micro y macro sirven como guías o agentes de socialización y de los acontecimientos de la vida.

La investigación ha demostrado que ayudar a los jóvenes a tomar las decisiones correctas, en lo que se refiere al consumo de sustancias para su salud y el éxito potencial en la vida, se puede lograr y sigue siendo el objetivo de la prevención.

Algunos consejos para los adultos que deseen prevenir

En muchos de los casos, la crianza de los hijos se construye con base a la experiencia diaria, la intuición y el traspaso de costumbre de familia a familia. No hay manuales específicos para ello, a los cuales los padres y madres de familia puedan acudir. Empero, algunos consejos relevantes en la prevención de conductas disruptivas como en el caso del consumo de drogas, se describen a continuación:

  1. Crianza Efectiva

En el nivel familiar, cualquiera que sea la configuración de ese núcleo, debería existir dos elementos esenciales:

  • Nivel de exigencia: la frecuencia, la coherencia y la consistencia con la que los adultos supervisan y vigilan a niños y jóvenes a su cargo, además de la capacidad de establecer normas claras y fomentar conductas específicas, orientadas hacia un objetivo.
  • Capacidad de respuesta: la medida en la que los padres se muestran sensibles con las necesidades físicas, sociales y emocionales de sus hijos y los apoyan en su creciente autonomía.
  1. Establecimiento de Metas

Desde el nivel individual con el adolescente, al cual se ayuda a organizar el plan de vida y desarrollar un plan de acción para alcanzarlo. Se debe considerar la etapa de desarrollo de la adolescencia, así como el autoconcepto, percepción de autoeficacia (donde juega un rol central el apoyo de los adultos) y los sistemas de valores.

La prevención es la actitud que los adultos demostramos hacia los retos del diario vivir, la práctica de valores éticos, de normas de convivencia, solidaridad, respeto y sobre todo de consistencia en el discurso que se plantee ante el joven.

  1. Otras acciones

Se pone de manifiesto la urgencia de abordar todas las consecuencias en el plano de la salud pública que acarrea el fenómeno de las drogas. Las políticas preventivas de impacto son fundamentales, con ayuda del Estado y de la sociedad civil, para el desarrollo común.

Sino se ha iniciado el consumo, la prevención es la única herramienta válida para evitar o retardarlo, partiendo de la familia, la misma sociedad y acciones respaldadas por la evidencia y la evaluación.

Si se trata de poblaciones vulnerables, deben ser atendidas primordialmente en temas de derechos, vivienda digna, educación, servicios de salud eficaces y efectivos, trabajo y recreación digna. De otra forma, para ellos ninguna estrategia preventiva sería lógica de implementar, pues la situación de privación de sus necesidades básicas, hacen que el consumo y el tráfico, estrategias de sobrevivencia. Las políticas socioeconómicas deben verse como herramientas de prevención.

Para personas afectadas por el consumo, la respuesta inmediata es la atención: ya sea en estadíos tempranos o experimentales donde la intervención debe ser precisa. Deben participar todos los actores que tienen responsabilidad para frenar el problema, lo que también aplica en consumidores crónicos y dependenciales con estrategias de reducción de las consecuencias de su enfermedad.

La búsqueda de alternativas para acciones preventivas va de acuerdo con la situación específica de cada persona, y se puede concluir que la tarea preventiva no es exclusiva de un grupo o sector. Es una tarea de todos más allá del rol que desempeñemos, pues es nuestra actitud hacia lo que consideremos una conducta adecuada que propicie el desarrollo sano de la persona.

Ahora bien, después de esto me vuelvo a preguntar ¿de quién es la responsabilidad? ¿tuya o mía?

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