Diálogos sobre el Bienestar


Ciencia y tecnología: Abriendo espacios para la participación de la mujer

El aporte de la mujer en lo científico y tecnológico ha sido sistemáticamente invisibilizado.

En este escenario del siglo XXI, el mundo posee un enorme patrimonio de conocimientos en la ciencia y la tecnología, y sin dejar de lado todo lo que está por descubrir, se convierte en un reto, que las personas puedan apropiarse de ellas de la misma manera en que se producen las transformaciones.

Esto implica que la educación se desarrolle sobre bases firmes para ofrecer a las nuevas generaciones las herramientas necesarias para aprender a aprender.

La ciencia y la tecnología son procesos sociales; por lo tanto, se hace necesario su análisis desde el ámbito local y global, que dentro de sus temas prioritarios se encuentran el desarrollo de estrategias con perspectiva de género y las oportunidades educativas y laborales para las mujeres.

Por esta razón, desde el año de 1960 hasta hoy, comienzan a darse movimientos en diferentes países de carácter civil como respuesta a la inequidad existente en los sistemas políticos, económicos, educativos, culturales y sociales. Entre ellos se destacan los movimientos de defensa hacia la mujer, los movimientos feministas, y los estudios de ciencia, tecnología y sociedad.

El aporte de la mujer en lo científico y tecnológico ha sido sistemáticamente invisibilizado, y se piensa que los grandes aportes y descubrimientos en el progreso de las ciencias son exclusivamente realizados por hombres, ignorando el gran número de mujeres científicas que a lo largo de la historia se han destacado y que hoy -la mayoría de ellas- son desconocidas, figuras que para la ciencia han permanecido  en el anonimato como si nada hubiesen hecho.

En el año de 1986 se creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Micitt) que a su vez gestionó en 1990 la ley de “Promoción del desarrollo científico y científico” N° 7169

Por otra parte, en el año de 1990 se divulga la ley de“Promoción de la Igualdad Real de la Mujer”, seguida por la aprobación de otras leyes importantes durante la década de los 90, tales como las leyes Contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia (1995), de Unión de Hecho (1995), Contra la Violencia Doméstica (1996) y la Ley de Pensiones Alimentarias (1996), entre otras. A partir de este momento se ha generado más legislación en beneficio de las mujeres.

En esta misma línea y apoyando las iniciativas de los diferentes sectores, el Ministerio de Educación Pública (MEP) ha generado iniciativas para la incorporación de la mujer en el ámbito de la ciencia y la tecnología muy puntualmente desde el año 1998 al 2000 con el Programa SIMED y el proyecto: “Construcción de una cultura equitativa de género en las escuelas líderes”.

El propósito de la iniciativa era incorporar la variable género en los procesos de enseñanza y aprendizaje en la Educación General Básica, para favorecer el desarrollo pleno de las capacidades y potencialidades de los niños y de las niñas escolares para la modificación de prácticas sexistas y potenciar la equidad entre los mismos.

De igual manera, se establecen vínculos hasta hoy con el Instituto Nacional de la Mujer de Costa Rica (Inamu), que han permitido enriquecer el currículo escolar desde la perspectiva de género con diferentes procesos que tienen incidencia en el currículo oficial.

Asímismo el proyecto de “Carreras diversas y competitivas”, que se trabajó de manera conjunta con Educación Técnica, el Departamento de Orientación del MEP y el Inamu, estuvo dirigido a mujeres estudiantes de Colegios Técnicos Profesionales, para brindarles la posibilidad de insertarse a carreras que tradicionalmente son para hombres (mecánica de precisión, electricidad, mecánica automotriz entre otras).

De aquí en adelante han surgido nuevas propuestas para potenciar el papel de las mujeres en escenarios no habituales.

Cabe mencionar también la Política Nacional de Igualdad y Equidad de Género (PIEG) (2012-2021), que viene a constituir un hito en la historia ya que tiene como misión el fortalecer la  institucionalidad desde una visión sólida y efectiva, para promover la igualdad y la equidad de género en el país.

Con esta política se pretende dar un nuevo impulso al avance en materia de igualdad de género, mediante la identificación y priorización de asuntos y desafíos estratégicos, que permitan dar un salto cualitativo hacia el logro de un desarrollo humano con igualdad entre mujeres y hombres.

Estas acciones afirmativas son importantes ya que permiten el actuar de las mujeres en diversos campos como en la educación, la salud, la cultura, así como en el campo científico tecnológico. Se busca que muchas mujeres a partir de todas las iniciativas y retos por venir se incorporen activamente en los diversos ámbitos laborales.

En este momento, la inserción de la mujer en todo el proceso de desarrollo a nivel local y global debe considerarse como uno de los fenómenos sociales de mayor envergadura ocurridos durante todos estos años, pero ante el cual aún existen demandas importantes.

Finalmente se reconoce la necesidad de aplicar la ciencia y la tecnología para resolver los retos más apremiantes de la sociedad costarricense tendiente a fortalecer la innovación social, donde el resolver las brechas de equidad de género en ciencia y tecnología es un eje transversal a lo largo del marco estratégico.

De esta forma se definen las grandes prioridades nacionales en los temas de educación, ambiente y agua, energía, salud, alimentos y agricultura, y se abre un amplio espacio participativo relacionados al financiamiento, promoción y realización de proyectos, generación de redes colaborativas en torno a problemas específicos. En fin, el conjunto de actividades y procesos que conforman el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

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