Casos de innovación de Proinnova benefician el medio ambiente

Invenciones registradas por la unidad incluyen cera para carros natural, biocombustible y productos de limpieza que aprovechan materia prima orgánica.

Los casos de innovación de la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova) generan un impacto positivo en el medio ambiente.

El beneficio ambiental se genera por aprovechamiento de materia orgánica de desecho, diseño de productos biodegradables e incluso la educación, por medio de estrategias educativas innovadoras que buscan la concientización de las nuevas generaciones.

La directora de Proinnova, Marianela Cortés Muñoz, considera el desarrollo sostenible como una prioridad dentro de los procesos de desarrollo de la unidad y ve la innovación como un servicio social que debe responder a los retos ambientales.

“No tiene sentido, desde ningún punto de vista, desarrollar tecnologías, productos o servicios que no sean sostenibles.

Es una responsabilidad con el planeta y con las generaciones futuras. Y en el contexto del cambio climático.

La generación de conocimiento debe nutrir las decisiones y acciones que como país decidamos ejecutar”, enfatizó Cortés.

Uno de los proyectos en desarrollo en Proinnova ataca la que, según el último Estado de la Nación, es la fuente que más aporta a la huella de carbono del país: los hidrocarburos que produce el transporte.

A pesar de que en Costa Rica se genera casi el total de la electricidad a partir de fuentes renovables, tres cuartas partes de la energía secundaria consumida son hidrocarburos por “la demanda de una flota vehicular creciente y un sistema de transporte insostenible”, señaló el informe.

“Nosotros trabajamos en el desarrollo de un aditivo de fabricación local que mejora los indicadores económicos del país y reduce en un 20% el consumo de hidrocarburos (de motores diésel) del país”, indicó Rodolfo Watson, investigador y coordinador del proyecto.

Watson establece en su propuesta que el biocombustible utiliza como materia prima aceites vegetales modificados, y al ser de producción local se calcula que su uso podría generar hasta 80 mil empleos.

Los automóviles también contaminan el ambiente por medio de sus encerados sintéticos que, tras desgastarse y caerse por el sol y la lluvia, no pueden ser absorbidos por la naturaleza.

Por esta razón, la investigadora del Ciprona, Rosaura Romero, desarrolló una cera para carros natural que logra un brillo tan intenso como el de las ceras comerciales y no contamina los suelos y el agua.

“La idea de crear una cera natural es que pueda darse una protección al carro sacando provecho de productos de desecho natural como residuos de plantas o frutos”, mencionó Yorleny Campos, gestora de innovación de la cera para carros natural en Proinnova.

Por otro lado, según el último informe del Estado de la Nación, en el 2017 solamente el 14% del alcantarillado sanitario estaba siendo tratado, por eso se desarrolló una forma de reducir la contaminación de las fuentes de agua al cambiar los inodoros convencionales de descarga completa por los de descarga controlada.

“El truco con esta modificación es que el usuario debe mantener baja la palanca del inodoro hasta lograr la descarga completa o la descarga parcial que desee y de esta forma promueve un mayor nivel de conciencia del usuario sobre el consumo de agua”, explicó Guido Quesada, desarrollador de esta invención.

Quesada asegura que esta es una idea muy sencilla, rápida y barata; incluso cualquier persona puede recortar con una tijera la parte inferior de la pera de un flapper de hule y ya tiene su EcoFlapper Full Control hecho en casa.

APROVECHAMIENTO

La composición de productos con bases naturales muchas veces implica el aprovechamiento de materia orgánica de desecho como la broza del café, un desecho altamente contaminante para el agua.

Cuando la broza del café llega al agua, transforma la composición del líquido con alcoholes y ácidos hasta que se fermenta y finalmente se pudre.

Este contacto con los ríos o mantos acuíferos implica muerte de peces y plantas. “Por ejemplo, hace muchos años uno pasaba cerca de un beneficio y olía fermentado porque la broza del café tiene muchos azúcares simples fáciles de usar por los microorganismos.

Eso es un impacto ambiental enorme, equivalente a tirar basura al río”, relató Elba Cubero, investigadora del proyecto que busca el aprovechamiento de la broza del café. Actualmente, el tratamiento de la broza del café es obligatoria para los caficultores y la mayoría del tiempo se aprovecha para composta o abono orgánico para sus cultivos, pero este no representa ningún valor agregado para el productor.

“Por esta razón hemos hecho varios proyectos y uno de ellos era deshidratar la fruta para que fuera utilizada como té, o en una mezcla de queque o pan para aumentar fibra y capacidad antioxidante”, comentó Cubero.

Según la investigadora, la fruta del café tiene muchas propiedades nutritivas y por eso se investigó un proceso sencillo que no requiriera una gran inversión para producir un producto comestible y de calidad.

Al igual que en la propuesta de aprovechamiento de la broza del café, la línea de limpieza de la marca Siwà y los productos hechos con bioles de Fertibiol son ejemplo de proyectos que buscan el aprovechamiento de la materia orgánica de desecho.

“Por ejemplo, en el caso de los productos de limpieza, cuando uno lava un ‘palopiso’ todos los residuos van hacia el agua y los productos que tienen químicos no se logran degradar.

Si son biodegradables sí se degradan y se aprovechan más productos de la naturaleza”, explicó Yorleny Campos, gestora de innovación de Proinnnova. Los fertilizantes que utilizan nitrógeno también contaminan los mantos de agua con nitritos y nitratos.

Por el contrario, los bioles solubilizan los nutrientes en el suelo para que las plantas puedan extraerlos y funcionan como fertilizantes naturales.

“Al usar bioles para el control de plagas estamos beneficiando al ambiente también, porque no estamos usando insecticidas que matan todos los insectos, buenos o malos”, agregó Manuel Flores, gestor de innovación de Proinnova.

Por otro lado, la unidad contempla proyectos de innovación educativa en materia ambiental como Iyökë, un juego de mesa para niños en etapa escolar que los acerca a diferentes ambientes naturales y al concepto de “las cuatro erres” (reducir, reciclar, reutilizar y responsabilizarse) para la protección del medio ambiente.

Si desea conocer más sobre los casos de innovación de Proinnova o si tiene dudas sobre sus propuestas puede ponerse en contacto con los gestores de innovación al 2511 1359o al correo proinnova.vi@ucr.ac.cr.


Proinnova impartirá curso en línea sobre propiedad intelectual

El curso sobre propiedad intelectual que será impartido por Proinnova está dirigido a personas dentro y fuera de la Universidad que tengan interés en adquirir los conocimientos básicos para el registro y protección de obras artísticas o científicas generadas a nivel personal o profesional.

“La idea es que las personas puedan conocer las diferentes áreas que contempla la propiedad intelectual como la legislación, su registro, los organismos involucrados a nivel nacional e internacional y en general su gestión”, explicó Cynthia Céspedes, gestora de innovación.

En el curso, acompañado de la teoría, se genera una estrategia de propiedad intelectual de algún proyecto o invención que el o la estudiante esté generando.

La propiedad intelectual es una herramienta que va de la mano con la innovación, es transversal a cualquier profesión e incluso puede llegar a ser utilizada por miembros ajenos a la academia. “Nosotros hemos tenido estudiantes de todas las áreas.

También es un mito que el registro de la propiedad intelectual es difícil, por eso lo abordamos en el curso, para que la gente conozca y vea que es algo sencillo” agregó Céspedes.

El curso tiene un costo de $110 para el público general y cuenta con descuento para estudiantes. El cupo es limitado y la matrícula se mantiene abierta hasta agotar los espacios.

Los siguientes son los módulos que incluye:

Módulo 1: Introducción a la Propiedad Intelectual.

Módulo 2: Los derechos de autor y los derechos conexos.

Módulo 3: Los signos distintivos: marcas, indicaciones geográficas y denominaciones de origen.

Módulo 4: Formas de protección industrial: las patentes, dibujos, modelos industriales y modelos de utilidad.

Módulo 5: Repaso por otras formas de protección: circuitos integrados, obtenciones vegetales e información no divulgada.

Para más información, puede consultar la dirección web proinnova.ucr.ac.cr y puede inscribirse directamente ingresando al código QR adjunto o llamando al 2211-1359.


 


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