El caso M: cambio y ajustes en una sociedad desafecta

El universo afectivo de la sociedad costarricense está cambiando y, si este cambio se analiza en perspectiva

La notable maternidad de

Luis Gerardo Mairena

María Flórez-Estrada Pimentel

Ensayo

EUCR

2017

El universo afectivo de la sociedad costarricense está cambiando y, si este cambio se analiza en perspectiva, puede decirse que de forma acelerada.

El subtítulo de este libro dice: Crisis y transformaciones de los lazos sociales en Costa Rica.

Socióloga, investigadora, periodista y feminista, María Flórez-Estrada presenta este estupendo fruto de su trabajo en el que realiza un ejercicio transdisciplinario que permite una visión esclarecedora y reflexiva acerca de esa crisis y transformaciones a que se refiere el subtítulo.

Introducido con una reflexión teórica robusta y solvente, este es el estudio de un caso en el cual se jugaron y contrastaron posturas que constatan ese cambio. La realidad se impuso sobre los prejuicios. Ahí donde algunos quisieron ver patología, desviación y vicio, los hechos mostraron una incuestionable calidad humana que desafiaba los preceptos de un poder cuya obsolescencia se sospechaba, pero que entonces se hizo evidente.

El caso M marcó un hito en la sociedad costarricense, no solo porque por primera vez los tribunales concedieron “el depósito judicial (…) con la posibilidad de iniciar el proceso de adopción” de un niño de nueve años a su “madre adoptiva de facto”, la transgénero Luis Gerardo Mairena, sino porque en la discusión se dejó ver que las condiciones han cambiado pese a que se niegue su visibilidad por los discursos dominantes.

María Flórez-Estrada toma este caso para analizar aspectos de esa transformación y con información empírica constata la obsolescencia de esos discursos y denuncia sus mecanismos en un intento de perpetuación.

Las diversas razones que han provocado la crisis en la institución tradicional de la familia también han favorecido el cuestionamiento de discursos disciplinantes como los heteronormativos que promueven un control sobre la subjetividad de los miembros de una sociedad a partir de un modelo binario supuestamente estable.

Pero la sociedad costarricense contemporánea ha cambiado en sus prácticas cotidianas, lo cual demanda cuando menos una reflexión sobre las normativas legales de convivencia.

Dice la autora “busqué investigar en profundidad acerca de la aceptación social y legal de una “nueva” forma de familia y de maternidad que, aparentemente, conllevaba también incorporar en esa foto de la “gran familia costarricense” lo antes “abyectado”.

El caso de Mairena descolocó a figuras tradicionales de poder. Los mecanismos de “ajuste” de esta sociedad entraron en crisis. La realidad superó al discurso cautelar y este tuvo que adaptarse ante la evidencia.

Explica Flórez-Estrada que ante las particularidades de este caso buscó“…tratar de comprender por qué y en cuál contexto, esa rara mixtura que es el Estado costarricense,-a la vez liberal y confesional católico-, y esa sociedad conservadora en términos de la moral sexual proclamada –mas no en la conducta cotidiana de sus gentes, como había comprobado en una investigación anterior-, apoyaron esta decisión sin precedentes de dar la custodia de un niño a una madre que no ocultaba ni su condición de transgénero, a través de su performatividad travesti, ni su deseo homosexual, y se la negaron a su madre biológica”.

Los aparatos de control escandalizados sentenciaron con discursos atemorizadores intentando que el caso no prosperara pues adivinaban en él un cuestionamiento general de una práctica de dominio y control que ha funcionado durante siglos.

El caso remecía toda una institucionalidad de prejuicio y discriminación: “…dejar ver o permitir que una existencia o una práctica humana sea socialmente visible es el primer paso para autorizar su existencia simbólica por contraposición a asumir su inexistencia o decretar su muerte simbólica. Las representaciones sociales y los discursos elaborados por las personas entrevistadas evidenciaron por qué en sociedades guiadas por criterios religiosos excluyentes es tan importante que la sexualidad no hegemónica, es decir, la no heterosexual, deba ser mantenida en el secreto y la privacidad, en oposición a lo autorizado, lo cual tiene el privilegio de ocupar un lugar en el espacio público y en el imaginario social. Esto también explica por qué para esas posiciones religiosas excluyentes, como ocurre con la doctrina católica, es crucial impedir la posibilidad de que se construya una mirada social de la diversidad sexual o incluso del concepto de derechos sexuales y reproductivos, pues esto facilitaría el acostumbramiento de la mirada, la transposición del extrañamiento inicial causado por este fenómeno y permitiría su normalización o su incorporación con creciente legitimidad a la sociedad”, explica la autora en las conclusiones.

Esta investigación es una lectura indispensable para intentar comprender la sociedad costarricense actual. Además, por los testimonios que presenta, tanto de la madre biológica, como de la adoptiva y de los vecinos y vecinas de Purral de Goicoechea donde vive Mairena, permite una visión profundamente humana de las condiciones que generan la verdadera crisis de los lazos sociales en Costa Rica.

“El hecho de que el Estado costarricense haya reconocido de manera formal y legalmente una maternidad queer la cual ya era reconocida de manera previa en la vida cotidiana por una comunidad, es un signo demostrativo de estos tiempos.”

El cambio inexorable avanza, son las instituciones las obligadas a comprender y adaptarse.

 

 

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