Bertolt Brecht, el imprescindible

Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán, nacido en Augsburgo un 10 de febrero de 1898, es una de las figuras cumbre de la literatura alemana del siglo XX,

Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán, nacido en Augsburgo un 10 de febrero de 1898, es una de las figuras cumbre de la literatura alemana del siglo XX, así como un renovador y uno de los mayores representantes del teatro universal. Desde muy joven, asumió una actitud de cuestionamiento del poder y compromiso con las clases populares.

Sus obras tienen un profundo sentido dramático, irónico y de humor sarcástico con que denuncia las relaciones de poder y la explotación de los más desventajados.

Su poesía romántica de gran belleza evidencia su gran sensibilidad, que complementa la visión crítica de su teatro.

Tanto en sus personajes como en sus escritos denunció las tremendas injusticias del capitalismo y los engendros políticos que estas podían producir. Su creatividad artística es una especie de rebeldía productiva que desafía al creador mismo, así como al público receptor.

Algunas de sus obras más famosas son: Baal, Tambores en la noche, La resistible ascensión de Arturo Ui, La ópera de los tres centavos, El círculo de tiza caucasiano, La vida de Galileo, Madre Coraje y sus hijos, y Turandot o el congreso de los blanqueadores.

A continuación, presentamos una muestra de su lúcido pensamiento en algunas frases sueltas.

PREGUNTAS DE UN OBRERO QUE LEE

¿Quién construyó Tebas,

la de las Siete Puertas?

En los libros figuran

solo los nombres de reyes.

¿Acaso arrastraron ellos

bloques de piedra?

Y Babilonia, mil veces destruida,

¿quién la volvió a levantar otras tantas?

Quienes edificaron la dorada Lima,

¿en qué casas vivían?

¿Adónde fueron la noche

en que se terminó La Gran Muralla, sus albañiles?

Llena está de arcos triunfales

Roma la grande. Sus césares

¿sobre quienes triunfaron?

Bizancio tantas veces cantada,

para sus habitantes

¿solo tenía palacios?

Hasta la legendaria

Atlantida, la noche en que el mar se la tragó,

los que se ahogaban

pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿El solo?

César venció a los galos.

¿No llevaba siquiera a un cocinero?

Felipe II lloró al saber su flota hundida.

¿No lloró más que él?

Federico de Prusia

ganó la guerra de los Treinta Años.

¿Quién ganó también?

Un triunfo en cada página.

¿Quién preparaba los festines?

Un gran hombre cada diez años.

¿Quién pagaba los gastos?

A tantas historias,

tantas preguntas.

A los hombres futuros

Vosotros, que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido, cuando habléis de vuestras debilidades, pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado. Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos donde solo había injusticia y nadie se alzaba contra ella. Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza desfigura la cara. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros, que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser amables. Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia.

A los que dudan

Nuestra causa va mal.

La oscuridad aumenta. Las fuerzas disminuyen.

Ahora, después de haber trabajado durante tanto tiempo

nos hallamos en una situación peor que al comienzo.

Sin embargo, el enemigo sigue ahí, más fuerte que nunca.

Sus fuerzas parecen acrecentadas y presenta un aspecto

invencible.

No se puede negar que hemos cometido errores.

Nuestro número se reduce. Nuestras palabras de orden

se encuentran en desorden. El enemigo

distorsiona muchas de nuestras palabras hasta hacerlas

irreconocibles.

Aquello que dijimos, ahora parece falso: ¿Mucho o poco,

con qué contamos ya? ¿Somos lo que ha quedado,

marginados de la corriente de la vida?

¿Marcharemos hacia atrás, sin nadie que nos comprenda

y sin comprender a los demás?

¿No hemos tenido suerte?

Tú preguntas estas cosas. No esperes ninguna respuesta

salvo la tuya.

Preguntas

¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido?

¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando?

¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo?

¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo?

¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan?

¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor?

¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bueno?

¡Escríbeme en qué piensas! ¿En mí?

¡La verdad es que solo tengo preguntas para ti!

¡Y espero con ansiedad la respuesta!

Cuando tú estás cansada, nada puedo llevarte.

Si pasas hambre, no puedo darte de comer.

Así que estoy como fuera del mundo,

perdido, como si te hubiese olvidado

Epitafio

Escapé de los tigres

alimenté a las chinches

comido vivo fui

por las mediocridades.

Frases de Bertolt Brecht

“Las revoluciones se producen en los callejones sin salida. Cuando la verdad es demasiado débil para defenderse y tiene que pasar al ataque.”

“Sobre todo examinen lo habitual. No acepten sin discusión las costumbres heredadas. Ante los hechos cotidianos, por favor, no digan: ‘Es natural’. En una época de confusión organizada, de desorden decretado, de arbitrariedad planificada y de humanidad deshumanizada… Nunca digan: ‘Es natural’, para que todo pueda ser cambiado.”

“Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.”

“El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante. Pero el que la conoce y la llama mentira, ¡ese es un criminal!”

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma.”

“Señores, no estén tan contentos con la derrota [de Hitler]. Porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al Bastardo, la perra que lo parió está de nuevo en celo.”

“Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime”.


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