Benedetti y Galeano, mucho más que dos

Desde la ética del periodismo, en ambos despertó temprano la convicción de usar la palabra para dar a conocer la realidad social. Esa convicción marcó sus vidas y sus obras. 

Los hilvanes que conforman la obra imprescindible de estos dos grandes escritores latinoamericanos son muchos, como alegres coincidencias o intensos imperativos éticos, a veces ambas cosas al mismo tiempo.

Empecemos por el registro ciudadano. Ambos son uruguayos: Benedetti nació un 14 de setiembre de 1920, en Paso de los Toros, Galeano en Montevideo un 3 de setiembre de 1940. Desde niños amaron los libros y fueron lectores compulsivos. De jóvenes se dedicaron a los más diversos oficios en la ciudad de Montevideo, hasta que cada uno recaló en el periodismo. Galeano empezó publicando caricaturas que firmaba Gius, ya que su apellido paterno es Hughes. Benedetti se integró en la legendaria revisa Marcha, a la cual llegaría quince años después Galeano. En 1985, tras volver a su patria luego  del doloroso exilio a que ambos fueron obligados por la dictadura militar en su país en 1973, fundaron el semanario Brecha.

Desde la ética del periodismo, en ambos despertó temprano la convicción de usar la palabra para dar a conocer la realidad social. Esa convicción marcó sus vidas y sus obras. 

El ejercicio literario de estos dos escritores es heteróclito pero marcado siempre por un profundo sentido poético. Su estilo es llano y directo, voz de pueblo convertida en poesía sin perder la natural fluidez de donde proviene.

Como buenos montevideanos los dos son fanáticos del fútbol, ambos del Nacional. Cada uno le ha dedicado memorables textos a su pasión deportiva.

Los dos fueron, a lo largo de toda su vida, consistentes y consecuentes con sus ideas y dedicaron su trabajo literario a expresar ese vínculo indisoluble con lo popular y latinoamericano.

Galeano y Benedetti fueron amigos de ese otro ejemplo de coherencia y compromiso que es el catalán Joan Manuel Serrat, quien musicalizó algunos de sus textos, en el caso de Benedetti un álbum completo.

El antiguo argumento binario de contraponer sentir y razón, quiso acusar sus textos de cursis o panfletarios, pero su diáfana e insoslayable contundencia se impuso. Cumplieron su propósito de pescar lectores con redes y no con anzuelos retorcidos como signos de interrogación.

Benedetti falleció en mayo de 2009. Galeano en abril de 2015.

En este setiembre desarticulado por el miedo, la soledad y la incertidumbre, recordamos a ambos a salvo de las pandemias y de las academias.

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